Historia de un titiritero

martes, mayo 27, 2014 Permalink 0

Te percibo mía y sin embargo no te siento como tal.

Prefiero la incertidumbre que renunciar a esta ilusión.

Te enroscas en mi regazo mientras recorro tu cuerpo.

Tu piel, irreverente, late de forma continua y pausada.

Tristeza y alegría se asilan en casa de la locura.

Rosas acunadas sobre la mesa de noche.

Contamos casualidades entre ideas sin pasado.

Mientras tanto, velo la mansa cadencia de tus pestañas.

Esa costumbre fugaz en la que parpadeas vulnerable.

Me postro sobre el vientre que me retiene a la cama.

Aprendemos, de a poco, a vivir como esencia de ambos.

Almas sesgadas por la arritmia que se aleja otro poco.

La almohada soporta sueños vacíos y sal cristalizada.

Un tren que renuncia a marchar en círculos concéntricos.

Ni que la distancia sea otra escusa para cerrar los ojos.

Hace tiempo que retengo tu sabor al borde de la locura.

Una historia que trata de un titiritero y su deseada magia.

En esta intensidad, mi alma aprendió a contener la respiración

Vientos que recorren la espalda desde la orilla de tus labios.

Crónicas nacidas del vientre y oxidadas bajo siete llaves.



Asíncrono

lunes, mayo 19, 2014 Permalink 0

Buenos días mundo.

Observo que has seguido girando.

Como siempre,

asíncrono.





Sublimación de lo intenso

jueves, mayo 15, 2014 Permalink 0

Me siento invencible.

Apuntalo estrellas con las alas quebradas.

Duele tanto esta maldición que ni gritándole me alivio.

Creo fábulas en serie sobre nubes errantes.

Danzo furtivamente con los recuerdos mientras

desgasto el tiempo inventando desencuentros.

El sueño revolotea embriagado mientras caigo en picado.

Bebo silencios a grandes sorbos. A golpe de intensidad.

No creas en mi palabra, pero no dudes de mi mirada.

Me cuesta crear suficiente polvo mágico para tus alas y las mías.

Llámalo crisis de fe. Aunque esto no deja de ser un camino de a dos.

Amas con movimientos aprendidos en una elegía de almas perdidas.

No te quiero únicamente entera, pero te necesito a mi lado.

Tal vez con poco cuerpo, pero con la totalidad de tu presencia.

Teatro de arte y sombra que dulcifica pasiones.

Un manto de ternura sobre un punto de locura.

Un puñado de sueños forjados de espino e ilusión.

Al final de esta vida tengo seguro que,

respetaré la oscuridad de las batallas libradas.

Pero en vida solo coronamos victorias cantadas

sobre un trecho de hierba totalmente asolada.

Aspiro a navegar entrelazado a bordo de una barca

con armazón de papiroflexia sobre tu piel inmaculada.

Amanecer acotado por la brisa que adormece mi espalda.

Enmudecen las campanas. Las tardes se anudan. Lo breve quiebra.

Los generales claudican. Las palabras se ahuecan, el color palidece.

Cuatro gotas libadas en frio cada mañana son insuficientes.

Despierto abrazado a la nada, encanecido por una sensación raída.

De tu cuerpo desapareció la vida. El mío no la ha recuperado nunca.

Eres la parte que no poseo del espacio intercostal que me sustenta.

No hay centímetro en el que no haya dejado mi impronta.

Leves susurros que fallecen “in crescendo”. Arqueos. Piel cuarteada.

Respiración entrecortada. Sublimación de lo intenso.

Allí donde la luna parpadea entre nubes, cristaliza el silencio.

Un tango resbala sobre tu cuerpo. Sin permiso. Sin compasión.

No existe la soledad. Tan solo mente y abrazos fugazmente vacíos.

El viaje eterno, el pulcro silencio. Desmenuzo caricias. Recolecto recuerdos.

Aprendí a coleccionar sonrisas repletas de magia y guardarlas bajo llave.

Fuiste mi valkiria. Mi compañera. Mi amante. Mi sueño.





Dios no me escucha

martes, mayo 13, 2014 Permalink 0

Nunca me sacio buscando tu rastro en la inercia del camino.

Mi piel, ajada de espacio, mientras mi mente sigue creciendo.

Esta burbuja de aroma y sonrisa, sugiere una sinfonía de hojas secas.

Un punto de inflexión donde se arquea tu espalda.

Sonido de una noche encaramada sobre colinas de placer.

Tacto que se disuelve. Brillo de auroras. Un susurro ungido de luna.

Las libélulas alrededor del fuego anhelan historias que no te abandonan.

Me queda la esperanza, rompiendo costuras desde el corazón a la espalda.

A veces, un adiós firme, nos es más que una sentencia de libertad.

No hay suficiente cielo para el apetito del alma en medio de un amanecer.

No toco tu cuerpo, y sin embargo me quema.

Dios no me escucha.

Al menos necesito que lo hagas tú para salir ileso de esta vida,

donde tropieza el desamor mientras me sostienes en la gloria

soñando que hay un tu, y a tu vera, un yo.





Donde comienzas a ser yo

martes, mayo 6, 2014 Permalink 0

Construyo mi universo desde un punto de tu luz.

El vientre que me acuna mientras transito tu magia.

Cortejo el aire que exhalas.

Encrespa la primera ola entre miradas de ida y vuelta.

Muévete a través de mi piel.

Tus pequeñas conquistas hacen que sea quien soy.

Sueño sin respirar,

la rutina perfecta en que me envuelves.

Naci a tu vera, y no moriré lejos de tus labios.

Jugar con tus recuerdos mantiene a raya mi locura.

Las únicas cenizas válidas son las que conforman el hogar.

Madurez pausada e intensa

que culmina más allá de la presencia.

No hay más espacio que lo que nos envuelve.

Desnudez contra desnudez.

Esa intimidad al socaire de tus manos

donde comienzas a ser yo.

Esta diminuta parodia que llamamos distancia.

La nueva tierra que conquistamos sigilosamente

para entrar en tropel hasta poseerla.

Reconozco tus fragmentos garabateando deseos.

Mares que amamantan el deseo de conquistarte.

Imposible separar el viento de sus gaviotas.

Te invito a caminar eternamente a mi lado.

Mi acero templado, licuado en carmín,

insiste que creer es comenzar a vencer.





Confluyes sobre mi piel

viernes, mayo 2, 2014 Permalink 0

Juegas, irreverente, con mi pelo mientras me amas. Confieso dudas y forjo esperanzas.

Caminos trazados en aire de libertad, huyendo de una soledad preñada de consuelo.

El lecho donde reposo me permite viajar sobre las líneas de la vida impresas en tu mirada.



Almohadas al viento, nada se oscurece anclado bajo el sortilegio de tu seducción.

La mansa lucidez equidistante de las sendas del viento. Piel inexplorada, indeleble.

Asidos a un cometa de nubes albinas, su rocío enloquece sobre la palma de mi mano.



Nada me ata mas allá de sonde quiero estar cual estandarte de un deseo expreso.

Los dioses de los celos explotan l fuegos de artificio sobre vértices recordados.

Confluyes sobre mi piel. Estallo en mil pedazos mientras me enseñas a sobrevivir.



Cien noches sin palabras, con ceniza incrustada entre los labios, sin consuelo ante el silencio.

Gotas de agua se ovillan de espaldas al sol y extensos campos de estrellas sobre mi cabeza.

Sublimamos cada deseo sobre cuerpos entregados, aprendidos de memoria bajo las manos.



Crisálidas envueltas en sentimiento. Silencio en clave de verso.

El diablo siembra de recuerdos a quien se niega sentirse amado.

Sinfonía de pequeñas percepciones sembradas de esperanzas.