El anillo de la vida

jueves, febrero 12, 2015 Permalink 0

El camino hacia la perfección y su irónico desenlace.

La inocua conciencia que expulsa la ilusión de la mente.

Es variopinto lo inmutable en el momento álgido.

Perplejo y metafórico hasta decir basta.

 

Perezoso como el sol tras la tormenta.

Bebo lluvia para expiar la compostura de los elementos.

El fervor amoroso no sisea conjuros ni bebe de tu sangre.

Sobrevive al círculo desde el que braman los años pasados.

 

Un salto al vacío hacia lo ínclitamente definitivo.

Inclino la guardia empuñando el acero de mi espada.

Apuremos los sorbos que hoy nos brinda el futuro.

Y si es posible, juguemos a los dados con el abismo.

 

Escribo directamente sobre tu rostro.

Caracolas marinas que adornan tu piel.

De la frente, marchita de tanto perdonar.

 

De los ojos que rastrean por si solos.

Regreso a ti precipitándome al vacío.

Remolinos de talco y carmín.

 

Gritos metálicos imperceptibles.

Aroma a perdón fermentado.

Optimismo cicatrizado.

 

Matices de rosa pálido.

Una vida sin riesgos huye

de corazones errantes.

 

El anillo de la vida

no se talla sobre oro.

Sino sobre fragmentos.