Vivo

martes, noviembre 23, 2010 Permalink 0







Imagen: Maximiliano Ucceletti









Percibo el eco de tus palabras

adormecidas en el oído.

Tus manos serpenteantes imbuidas

en espacios de piel.







Aromas nítidos teñidos

con calcografía de convulso deseo.

Palabras liberadas

de toda esencia inútil y sin sentido.









Fragancias tiernas,

sin hilo conductor.

Libres al fin

de la fría nostalgia.









Amo,

y he amado.

Vivo,

y siempre vivo.