• Deseos de lluvia

    sábado, agosto 27, 2022 Permalink 2

    Volar.

    Para volver dónde estás.

    Caricias.

    Que aprendieron a volar

    mientras acariciaban.

    Perdona mi ignorancia

    a la hora de vivir sin ti.

    Tomé conciencia de tu magia

    y ya no supe vivir sin ella.

    He llegado a límites insospechados.

    en el mismísimo borde del abismo.

    Mil maneras de amarte en una sola vida.

    Milagros que nos regala el destino,

    entre las rendijas por las que se cuela

    la caprichosa luz de la tarde.

    Deseos de lluvia

    que refresca tus labios.

    Aquellos donde libo

    el eclipse perpetuo

    de una estrella errante.

  • Otra vuelta en el tiovivo

    miércoles, agosto 24, 2022 Permalink 2

    Voy a darme otra vuelta en el tiovivo.

    A deslizarme sobre tu piel sin piedad.

    Olvidándome de todas las culpas.

    Cantaré sutiles poemas a tu oído.

    Detendré mi camino 

    en aquellos recodos

    donde siempre me acunas

    y no tienen final.

    Declinaremos el tiempo

    en clave de siempre.

    Dame un trozo de vida

    que pueda compartir.

    Seremos un cálido son.

    Bailando sobre la arena.

    Gritaremos al sol

    la historia de nuestra vida.

    Despiértame cuando necesites

    que apague la soflama de tu cuerpo.

    Tal vez consigamos que el tiempo

    se detenga al borde de tus labios.

  • Tiempo derramado

    miércoles, agosto 10, 2022 Permalink 2

    No hay diferencia

    entre obstáculo

    y oportunidad.

    Ambos son

    el comienzo

    de un nuevo camino.

    Historias excepcionales

    pergeñadas

    entre luz y soledad.

    Tiempo derramado

    entre la locura

    y el aroma de tu piel.

    De cuando uno

    no es nada

    sin asirte la mano.

  • Tiempo de cosecha

    lunes, agosto 8, 2022 Permalink 1

    Las palabras fueron desapareciendo,

    como arena de playa al viento.

    Era el tiempo de cosecha.

    El espacio donde los hechos

    derramaban versos y poemas.

    Los sueños se desvanecían

    con tu luz cegadora.

    Todos los segundos 

    se trocaron en vivencias.

    El mito de un potro desbocado

    rendido mientras bebe de tu alma,

    un mar de delirios y muecas

    donde rastreábamos el abismo.

    Melodía de amantes concéntricos.

    Corazones con escamas de salitre.

    rendido ante un manojo de mimos.

    Perdíamos la locura el uno contra el otro.

    Ronroneábamos a la silueta de la luna.

    Amantes de historias fugaces.

    Huyendo de los atardeceres oscuros.

    Un sombrero para dos 

    que nos resguardaba del miedo.

    Reluciente oro.

    Tu boca si es.

  • Niños

    miércoles, febrero 2, 2022 Permalink 2

    Me inundan los tiempos pretéritos donde una nana era una declaración de ternura.

    Nada presagiaba que un día volaran desde a cuna hasta un futuro propio.

    Aquellos rayos de sol que acariciaban la piel hasta el extremo de un escalofrío.

    Cuando un llanto se paraba bajo una manta y un soplo en el remolino del pelo.

    O cuando la risa era el refrescante soplo por el que surcaban mares de sonrisas.

    Recuerdo conversaciones ingenuas donde trataba de calmarlos de un mal sueño.

    Una pelota que rebotaba en paredes y techo a modo de tañido de campanas.

    Cómplices susurros para calmar el escozor de una caída sobre las raídas rodillas.

    Colores sin ton ni son sobre el lienzo de mi cara mientras tronaban las risas.

    Novedades y regalos que les abría los ojos de par en par y el silencio hablaba.

    Navidades y reyes en los que la serpiente de color solo era superada por la ilusión.

    Un beso bajo el cuello haciendo pedorretas hasta que la felicidad podías tocarla.

    Ilusiones creadas a golpe de cariño. Juegos interminables desde el alba al atardecer.

    Siestas veladas por el mismísimo Superman, hábilmente colocado en la cabecera.

    Largas horas de espera para ayudar al ratoncito Pérez a cumplir sus deseos.

    Cenas de polvorones, agua y peladillas mientras contabas los regalos del día de reyes.

    El despertar a su mente como un lienzo en el que cada trazo sería un recuerdo.

    Paseos por el jardín cogidos de la mano, con una ternura insuperable siguiéndonos.

    Interminables carreras alrededor de la mesa del comedor como pillos descontrolados.

    Abrazos interminables, besos improvisados, caricias furtivas, redescubriendo el amor.

    Un regalo de la vida que te hacía llorar de emoción mientras dabas gracias a Dios.

    El primer día de clase, la alegría de los nuevos amigos y la tristeza de los que se iban.

    Los relatos de sus historias, lo que aprendían. Como se sumergían en su propia vida.

    Los consejos para que no se disparataran mas allá del borde de cualquier peligro.

    Los esfuerzos, tal vez excesivos, para que no les faltara nada ni se preocuparan.

    La batalla del baño con espuma y el tiritar al envolverlos en la toalla inquietos.

    Como creábamos cuentos a partir de dos palabras inconexas y mucha imaginación.

    La mirada perdida cuando les cantabas un arrorró y se iban durmiendo de a poco.

    Cuando la comida se repartía entre el plato, las mejillas y desparramaba por la mesa.

    Su lengua de trapo, sus “palabros”, sus palmadas cómplices cuando ganaban.

    Como buscaba parecidos en sus ojitos, su mirada o en su modo de expresarse.

    Sus gestos agarrando todo lo que había a su alrededor sin compasión alguna.

    Como miraba el calendario de reojo para tratar de retrasar sus cumpleaños.

    Los esfuerzos para adaptarme a su propia madurez y no quitarles espacio.

    Tiempos regalados que nunca agradeces los suficiente pero disfrutas para siempre.

  • Ecos de parvulario

    lunes, octubre 18, 2021 Permalink 0

    Nacimos en ninguna parte.

    Vivimos asidos a unos brazos.

    que emergen del nido del olvido.

    Un enjambre de emociones distantes,

    arremolinados entre el cuello y la espalda.

    Ecos de parvulario.

    Abrazos clandestinos.

    Incluso furtivos.

    Halos de misterio

    sobrevuelan renuentes estrenos.

    ¡Qué sería de nuestra historia,

    si no hubiera soñado el futuro!

    Perfecto o imperfecto.

    Gentiles o bocabajo.

    Aun me conmueve

    tu alma asilvestrada.

    La nostalgia repintada.

    Un abrazo imaginario.

    Una cama deshabitada.

    Imágenes que se tocan.

    Soplos que erizan la sonrisa.

    Aquella luz que aun parpadea.

    Aquella que nunca se paga