Rojo

jueves, diciembre 2, 2021 Permalink 2

Me gustan los besos teñidos de rojo.

Aquellos que veneran el cuerpo

y enloquecen la piel.

Las que marcan territorios inexplorados

Y explotan en una pirotecnia

que inunda la habitación.

Aquellos que resuenan

en los momentos más oscuros

donde nos abraza la soledad.

Los que nos sacan del pozo en volandas.

Sin dejar de vivir entrelazados

en la intimidad de un susurro.

Un humor fecundo e irracional

que gira la rosa de los vientos

de oeste a este y de sur a norte.

Aquellos que surgen de tus labios

acompañando a tus manos,

sin concesión alguna.

La culminación de una vida emergente.

Nacida de una larga historia de silencios

y que muere sobre el lecho de tu cama.

Recuerdos que paren recuerdos

miércoles, noviembre 24, 2021 Permalink 1

Cuando las heridas se vuelven cicatrices

y el pecho deja de respirar ceniza.

Otros mundos brotan sin parar desde el corazón a la lengua.

Revolucionamos el espíritu por un puñado de caricias.

Allende de embaucadores y por razones de supervivencia.

Un arte efímero exento de colores y filigranas.

Preñado de riesgo para un alma atormentada.

Un arcano suspiro que persigue la vida

entre la sumisión y el margen del cielo.

Una mentira perseguida por el consuelo

Que fluye entre la yema de los dedos

y la odisea para despuntar cada noche.

Recuerdos que paren recuerdos,

a modo de terapia contra la locura.

Una lluvia prudente que refresca la piel de toda sinrazón.

Casi por casualidad creamos una épica del afecto.

La historia de un dolor que fue de menos a más.

Fruto del áspero arte de alimentar quimeras.

Unicornios ungidos en las calles del barrio

martes, noviembre 2, 2021 Permalink 1

Inventamos distintos conceptos de felicidad,

bajo el estricto ave maría de la misa de domingo.

Apenas sabíamos superar la desazón

por aquellos tiempos de desesperanza.

Aquellos cantos de canarios enjaulados

que nunca dejaron de reivindicar

la belleza de su himno.

Añoro aquella sinceridad juvenil.

Brutal y penetrante.

Aquella guerra contra la esclavitud gerontocrática.

La mayoría de historias resisten,

asidas por grilletes sofocantes.

Donde abolimos el colonial sometimiento paterno.

De aquellos mundos de papel y creyones mellados

por exceso de pasión.

Fuimos unicornios ungidos en las calles del barrio.

Un péndulo sin historia aparente.

Un futuro que se derramaba entre los dedos.

Amores desenterrados cuando aun

no florecía el alma.

Aprendices de caricias intuidas

y cuerpos por esculpir.

Hoy vivimos como bocetos rupestres

que necesitan de memoria o pasión.

Ecos de parvulario

lunes, octubre 18, 2021 Permalink 0

Nacimos en ninguna parte.

Vivimos asidos a unos brazos.

que emergen del nido del olvido.

Un enjambre de emociones distantes,

arremolinados entre el cuello y la espalda.

Ecos de parvulario.

Abrazos clandestinos.

Incluso furtivos.

Halos de misterio

sobrevuelan renuentes estrenos.

¡Qué sería de nuestra historia,

si no hubiera soñado el futuro!

Perfecto o imperfecto.

Gentiles o bocabajo.

Aun me conmueve

tu alma asilvestrada.

La nostalgia repintada.

Un abrazo imaginario.

Una cama deshabitada.

Imágenes que se tocan.

Soplos que erizan la sonrisa.

Aquella luz que aun parpadea.

Aquella que nunca se paga

Mala sangre

domingo, septiembre 26, 2021 Permalink 0

Vamos a ninguna parte con tantos abrazos abrasivos,

que no paran de florecer con su púa y ritmo.

Encontramos distintos ángulos para crear un mundo.

Los enterramos antes de que todo se volviera olvido.

Almas vacías preñadas de ecos secretos.

Abandonamos sentimientos infecciosos alejados de dulzura.

Sangre nueva con ribetes de marginalidad.

Palpitantes variaciones sobre la vulnerabilidad

Me cautivaron tus heridas envueltas de impostura

Secretos envueltos en cicatrices admirables.

Un mundo etéreo entre fronteras desdibujadas.

La degradación trenzada entre soledad y ficción.

Necesitábamos alivio entre tanta lava.

Tiempo para oxigenar la mala sangre.

Vidas incluso, capaces de resucitar,

aquello que acabamos enterrando.

Tocamos fondo

sábado, septiembre 4, 2021 Permalink 1

Eres mi hogar.

Donde mi alma reposa.

Donde mi corazón se aligera.

Donde mi espalda se curva.

Tu y yo,

sabemos caminar en la oscuridad.

Eres la mano que me arrebata

del pozo de la desesperanza.

Creamos un espacio

donde el sacrifico fue leve.

Donde amar te volvía complaciente.

Donde lo concéntrico fue nuestro mundo.

Fuimos incapaces de amarnos,

aplastados en dos soledades.

Hasta que fuimos conscientes que,

el mundo se mueve y se para al mismo tiempo.

Vencimos el miedo

cargando con lo emocional.

Fuimos inteligentes

cuando nos dimos a conocer

Cuando nos sentimos débiles,

tocamos fondo.

Hasta que nos dimos cuenta

que ése era el comienzo.

Tú amas.

Yo abrazo.

Ambos vivimos.

¡De eso trata la vida!

Besos que iban a más

viernes, agosto 27, 2021 Permalink 1

Hay soplos de brisa que terminan

en un escalofrío que recorre mi espalda.

Historias que nos presenta la vida

envueltas de música y poemas.

Juagábamos a ser hombre y mujer.

Encumbrábamos racimos de sensaciones.

Almas que cambian y se entrelazan

para que nada cambie y todo prosiga igual.

Abrazos infinitos, sentidos en silencio.

Comprendimos una vida de complicidad.

Aquellos besos que iban a más.

Sin duda, la mejor estación de mi vida.

Incluso, aprendimos a vivir de a dos.

Dos cuerpos.

Dos almas.

Un sabor.

Mis propios dragones

miércoles, agosto 18, 2021 Permalink 0

No importa lo mal que terminamos, 

si nuestra historia fue irrepetible.

Momentos impactantes que cortaban el alma surcando cicatrices.

Futuras, Presentes, o pasadas.

Historias que residen donde ellas quieren 

y anidan sobre crestas indomables.

Trucos aprendidos entre las sombras, 

tan largas como el hastío.

Experimenté a romper cadenas sobre el filo de la fría noche.

Ahogué las amargas llamas del aliento para sobrevivir entre dragones.

Mis propios dragones.

Me alimenté del miedo que cernían mis venas mientras se desvanecía.

Entendí el valor de la harmonía

como parte del alma que te arrancan los sueños,

cuando el viento aullaba sobre las aristas del hielo

y sangraba en silencio a modo de grito.

Nadas a bocanadas sobre estelas preñadas de sal.

Comprendes que, al final, de las batallas 

bailamos al son de la música manipulada

por sutiles aprendices de brujo.

Nunca necesite escuchar un “te amo” 

Plenamente consciente  que se desvanece en el aire.

Aprendí, como no, a conectar lo imposible:

Lo banal.

Lo espiritual.

La mortalidad.

La resurrección.

Aroma a hierbabuena

martes, agosto 17, 2021 Permalink 1

Me estoy acostumbrando a vivir con la piel erizada.

Mientras naufrago en la penumbra de mi almohada.

Incendio las guirnaldas de la última verbena.

He renunciado a dormir bajo las estrellas si no estoy a tu lado.

Me asfixia la brisa de la noche si no me rodeas con tus brazos.

Compartamos unos hielos embriagados en la última mesa de bar.

Duermo con miedo a que aprendas a volar lejos del nido de versos.

Sonidos asíncronos nadan entre tus párpados inmóviles y mi soledad.

Bailemos entre humo y caricias en este pecio dotado de tu hermosura.

Culminemos la noche entre besos y la marejada de tus sábanas.

Aprendí a suspirar para descalzar los demonios del silencio.

Y tal vez, guarecerme bajo el dobladillo de tu falda.

Volar con el aroma a hierbabuena hasta que los astros iluminan tu rostro.

Arrastrar la melodía de mi frágil costumbre a la fugacidad de tu mirada.

Voluptuosos aromas a besos plenamente sentidos.

Cataclismos al borde del camino que trazas sobre la blanca arena.

Ya estoy a salvo de la mayoría de las estaciones.

En las que ya nada es lo que era.

O lo que quería que fuera.

Tu delirante sonrisa

domingo, agosto 1, 2021 Permalink 1

Todo lo que me rodea, sueña contigo sin motivo aparente.

Mi sangre hierve al escuchar tu nombre.

Al evocar tu espíritu.

No me canso de recostarme en tus sueños.

En la comisura de tus pechos.

Vivo intoxicado de tus recuerdos.

Del eco de tu delirante sonrisa.

Del vibrante tacto de tu piel.

Me gusta hacer malabares con la esperanza.

Hacer ovillos con tus recuerdos.

Sobrevives en el bies de mi añoranza.

En la excitación que vive agazapada en mi espalda.

Tu peor herencia ha sido la anestesia de mi nostalgia.

El insoportable recuerdo de tu falda cimbreando al viento.

Recuerdo la hechizante fiesta de tus labios.

El brillo de sus colores y la humedad previa de tus besos.

Me despierto cada día lanzándome al vacío de los abrazos pendientes.

Rezones que hacen rechinar mis dientes.

Buscando el imposible camino de regreso.

Nunca me gustó partir.

Ni declinar el desamor.

Prefiero aguardar.

Incluso, volver.

Volar, tampoco estaría mal.