Historia ribeteada

miércoles, marzo 16, 2022 Permalink 1

Tengo una historia ribeteada de pequeñas cosas.

Habla de chocolate y esencias y no de gloriosas hazañas.

Percepciones que han ido pergeñando océanos de vida.

Sensaciones virtuosas sin tratos sucios y mucha ilusión.

Paradójicamente salpicadas de lágrimas de acero y poco cristal.

Milagros encarnados a la piel entre aromas de sal.

Recuerdos de un niño al que le encantaba enfangarse en los charcos.

Sensaciones insumisas para darse cuenta de la realidad.

Estrategias para saborear la realidad mas allá de tu presencia.

Coleccionando miradas y experiencias, surrealistas pero intensas.

Risas orladas de luz, paridas en tardes de lluvia sin delirio alguno.

Tomando partido por las cálidas sobremesas con aroma de café.

Jugando a leyendas reunidas en un ejercicio de creatividad.

Marcaba el compás sobre  la geometría perfecta de tu cuerpo.

Oro bañado de caricias permanentes sin apenas moverse.

Reparando pensamientos dispersos sin defenderme de su sabiduría.

Mares lejanos imaginados entre lienzos púrpura y añil.

Todo era verdad y nada era mentira.

Viví la vida como si fuera propia.

Sin más argumentos.

Sin ninguna medida.

Niños

miércoles, febrero 2, 2022 Permalink 1

Me inundan los tiempos pretéritos donde una nana era una declaración de ternura.

Nada presagiaba que un día volaran desde a cuna hasta un futuro propio.

Aquellos rayos de sol que acariciaban la piel hasta el extremo de un escalofrío.

Cuando un llanto se paraba bajo una manta y un soplo en el remolino del pelo.

O cuando la risa era el refrescante soplo por el que surcaban mares de sonrisas.

Recuerdo conversaciones ingenuas donde trataba de calmarlos de un mal sueño.

Una pelota que rebotaba en paredes y techo a modo de tañido de campanas.

Cómplices susurros para calmar el escozor de una caída sobre las raídas rodillas.

Colores sin ton ni son sobre el lienzo de mi cara mientras tronaban las risas.

Novedades y regalos que les abría los ojos de par en par y el silencio hablaba.

Navidades y reyes en los que la serpiente de color solo era superada por la ilusión.

Un beso bajo el cuello haciendo pedorretas hasta que la felicidad podías tocarla.

Ilusiones creadas a golpe de cariño. Juegos interminables desde el alba al atardecer.

Siestas veladas por el mismísimo Superman, hábilmente colocado en la cabecera.

Largas horas de espera para ayudar al ratoncito Pérez a cumplir sus deseos.

Cenas de polvorones, agua y peladillas mientras contabas los regalos del día de reyes.

El despertar a su mente como un lienzo en el que cada trazo sería un recuerdo.

Paseos por el jardín cogidos de la mano, con una ternura insuperable siguiéndonos.

Interminables carreras alrededor de la mesa del comedor como pillos descontrolados.

Abrazos interminables, besos improvisados, caricias furtivas, redescubriendo el amor.

Un regalo de la vida que te hacía llorar de emoción mientras dabas gracias a Dios.

El primer día de clase, la alegría de los nuevos amigos y la tristeza de los que se iban.

Los relatos de sus historias, lo que aprendían. Como se sumergían en su propia vida.

Los consejos para que no se disparataran mas allá del borde de cualquier peligro.

Los esfuerzos, tal vez excesivos, para que no les faltara nada ni se preocuparan.

La batalla del baño con espuma y el tiritar al envolverlos en la toalla inquietos.

Como creábamos cuentos a partir de dos palabras inconexas y mucha imaginación.

La mirada perdida cuando les cantabas un arrorró y se iban durmiendo de a poco.

Cuando la comida se repartía entre el plato, las mejillas y desparramaba por la mesa.

Su lengua de trapo, sus “palabros”, sus palmadas cómplices cuando ganaban.

Como buscaba parecidos en sus ojitos, su mirada o en su modo de expresarse.

Sus gestos agarrando todo lo que había a su alrededor sin compasión alguna.

Como miraba el calendario de reojo para tratar de retrasar sus cumpleaños.

Los esfuerzos para adaptarme a su propia madurez y no quitarles espacio.

Tiempos regalados que nunca agradeces los suficiente pero disfrutas para siempre.

La alegre cruzada

jueves, enero 13, 2022 Permalink 1

Recuerdo como tratábamos de superar las rencillas con nosotros mismos.

Un manantial de acontecimientos que minimizaba una sustancia precoz.

Lo percibíamos todo mientras mirábamos la solemnidad de la  nada.

Un gato pardo nos enseñaba a jugar con los claroscuros de la tarde.

La alegre cruzada de la generosa utopía de dos corazones compartidos.

Reflexionamos poco ante un puñado de acontecimientos.

Desobedecíamos mucho.

Reíamos mucho.

Una insignia prendada de vida.

Un toque de locura entre puñados de alegría.

Sueño lúcido

martes, diciembre 28, 2021 Permalink 1

Anoche contemplaba la vida desde un sueño lúcido.

Conté más de diez estupideces.

Una docena de chascarrillos.

Innumerables risas.

Incontables, diría.

Hubo canciones.

Muchos bailes.

De los que aun atesoro aromas y hormonas.

Mucho tiempo detenido.

Asombros atajos entre generaciones.

Libros sesudos y desafiantes.

Desternillantes historias con personajes entrañables.

Días cualquiera y días en rojo.

Bastantes de ellos, intensamente carmesí.

Como conclusión, nada se perdió.

Ni nada está perdido.

La conjura cristalizó.

Los sueños se han desgranado.

Mientras dejaban un peculiar rastro de migas de pan.

El fin, también está ahí.

Pero a ese, lo miro de espaldas.

Reímos mucho, lloramos más

miércoles, diciembre 15, 2021 Permalink 1

Fuimos pioneros avanzados a nuestro tiempo y

tal vez, eso nos condujo a la muerte prematura,

Sentíamos como nadie

mientras robamos aire al futuro.

Usamos ojos ajenos cercanos a la perfidia.

Caímos, directamente, en manos de la indolencia.

Nadie hubo. Ni habrá, más vivo que nuestras propias ilusiones.

Reímos mucho.

Lloramos más.

Nos aferramos desesperadamente al valor de las palabras.

Y a la piel erizada

Nos olvidamos de las cicatrices y los remolinos del viento

que arrastran los monstruos de la incomprensión.

Inmortalizamos un alma a base de cincelar sus aristas.

Creamos una vida simple y roma imposible de superar.

Nos columpiábamos al son de los grandes cantantes.

Dejamos de escuchar la frágil evolución de nuestro propio corazón.

Cargamos el mundo a cuestas.

Eras mi pantera en la periferia  y yo, tu héroe de causas imposibles.

Domesticamos el ansia y el deseo.

Nos amamos de forma inconsciente.

Poco a poco nos revelamos  como copos de nieve a merced del tiempo.

Nos ahogamos en ríos de complacencia.

Olvidamos la clave: declinar el deseo y la gratitud.

Vivimos días perfectos en una bola de cristal.

Algo parecido al oasis silencioso del espíritu indomable.

Rojo

jueves, diciembre 2, 2021 Permalink 3

Me gustan los besos teñidos de rojo.

Aquellos que veneran el cuerpo

y enloquecen la piel.

Las que marcan territorios inexplorados

Y explotan en una pirotecnia

que inunda la habitación.

Aquellos que resuenan

en los momentos más oscuros

donde nos abraza la soledad.

Los que nos sacan del pozo en volandas.

Sin dejar de vivir entrelazados

en la intimidad de un susurro.

Un humor fecundo e irracional

que gira la rosa de los vientos

de oeste a este y de sur a norte.

Aquellos que surgen de tus labios

acompañando a tus manos,

sin concesión alguna.

La culminación de una vida emergente.

Nacida de una larga historia de silencios

y que muere sobre el lecho de tu cama.

Recuerdos que paren recuerdos

miércoles, noviembre 24, 2021 Permalink 1

Cuando las heridas se vuelven cicatrices

y el pecho deja de respirar ceniza.

Otros mundos brotan sin parar desde el corazón a la lengua.

Revolucionamos el espíritu por un puñado de caricias.

Allende de embaucadores y por razones de supervivencia.

Un arte efímero exento de colores y filigranas.

Preñado de riesgo para un alma atormentada.

Un arcano suspiro que persigue la vida

entre la sumisión y el margen del cielo.

Una mentira perseguida por el consuelo

Que fluye entre la yema de los dedos

y la odisea para despuntar cada noche.

Recuerdos que paren recuerdos,

a modo de terapia contra la locura.

Una lluvia prudente que refresca la piel de toda sinrazón.

Casi por casualidad creamos una épica del afecto.

La historia de un dolor que fue de menos a más.

Fruto del áspero arte de alimentar quimeras.

Unicornios ungidos en las calles del barrio

martes, noviembre 2, 2021 Permalink 1

Inventamos distintos conceptos de felicidad,

bajo el estricto ave maría de la misa de domingo.

Apenas sabíamos superar la desazón

por aquellos tiempos de desesperanza.

Aquellos cantos de canarios enjaulados

que nunca dejaron de reivindicar

la belleza de su himno.

Añoro aquella sinceridad juvenil.

Brutal y penetrante.

Aquella guerra contra la esclavitud gerontocrática.

La mayoría de historias resisten,

asidas por grilletes sofocantes.

Donde abolimos el colonial sometimiento paterno.

De aquellos mundos de papel y creyones mellados

por exceso de pasión.

Fuimos unicornios ungidos en las calles del barrio.

Un péndulo sin historia aparente.

Un futuro que se derramaba entre los dedos.

Amores desenterrados cuando aun

no florecía el alma.

Aprendices de caricias intuidas

y cuerpos por esculpir.

Hoy vivimos como bocetos rupestres

que necesitan de memoria o pasión.

Ecos de parvulario

lunes, octubre 18, 2021 Permalink 0

Nacimos en ninguna parte.

Vivimos asidos a unos brazos.

que emergen del nido del olvido.

Un enjambre de emociones distantes,

arremolinados entre el cuello y la espalda.

Ecos de parvulario.

Abrazos clandestinos.

Incluso furtivos.

Halos de misterio

sobrevuelan renuentes estrenos.

¡Qué sería de nuestra historia,

si no hubiera soñado el futuro!

Perfecto o imperfecto.

Gentiles o bocabajo.

Aun me conmueve

tu alma asilvestrada.

La nostalgia repintada.

Un abrazo imaginario.

Una cama deshabitada.

Imágenes que se tocan.

Soplos que erizan la sonrisa.

Aquella luz que aun parpadea.

Aquella que nunca se paga

Mala sangre

domingo, septiembre 26, 2021 Permalink 0

Vamos a ninguna parte con tantos abrazos abrasivos,

que no paran de florecer con su púa y ritmo.

Encontramos distintos ángulos para crear un mundo.

Los enterramos antes de que todo se volviera olvido.

Almas vacías preñadas de ecos secretos.

Abandonamos sentimientos infecciosos alejados de dulzura.

Sangre nueva con ribetes de marginalidad.

Palpitantes variaciones sobre la vulnerabilidad

Me cautivaron tus heridas envueltas de impostura

Secretos envueltos en cicatrices admirables.

Un mundo etéreo entre fronteras desdibujadas.

La degradación trenzada entre soledad y ficción.

Necesitábamos alivio entre tanta lava.

Tiempo para oxigenar la mala sangre.

Vidas incluso, capaces de resucitar,

aquello que acabamos enterrando.