Tiempo derramado

miércoles, agosto 10, 2022 Permalink 1

No hay diferencia

entre obstáculo

y oportunidad.

Ambos son

el comienzo

de un nuevo camino.

Historias excepcionales

pergeñadas

entre luz y soledad.

Tiempo derramado

entre la locura

y el aroma de tu piel.

De cuando uno

no es nada

sin asirte la mano.

Tiempo de cosecha

lunes, agosto 8, 2022 Permalink 1

Las palabras fueron desapareciendo,

como arena de playa al viento.

Era el tiempo de cosecha.

El espacio donde los hechos

derramaban versos y poemas.

Los sueños se desvanecían

con tu luz cegadora.

Todos los segundos 

se trocaron en vivencias.

El mito de un potro desbocado

rendido mientras bebe de tu alma,

un mar de delirios y muecas

donde rastreábamos el abismo.

Melodía de amantes concéntricos.

Corazones con escamas de salitre.

rendido ante un manojo de mimos.

Perdíamos la locura el uno contra el otro.

Ronroneábamos a la silueta de la luna.

Amantes de historias fugaces.

Huyendo de los atardeceres oscuros.

Un sombrero para dos 

que nos resguardaba del miedo.

Reluciente oro.

Tu boca si es.

Mi primera y última bala

miércoles, agosto 3, 2022 Permalink 1

Yo soy mi batalla.

Mi primera y última bala.

El grito de la victoria.

El llanto de la derrota.

El honor de la victoria.

La misericordia del acero.

El barro que impregna mis botas.

El sabor metálico de la sangre.

La ceniza que amarga mi garganta.

El fuego que todo lo enjuaga.

Soy la media verdad con que me criaron.

La media mentira con la que duermo.

Echo de menos la plácida tarde jugando.

La locura por la espera a los acontecimientos.

No hay relajación entre impares.

Tan solo resuello suficiente para impostar.

Entre lo sacrílego y lo profano.

Me quedo en brazos del silencio.

Donde duermen, tenues, las epifanías

y reverdece el fervor de los sueños.

Retales de espuma y coral

viernes, julio 8, 2022 Permalink 2

el diablo duerme esta noche

Bailemos sobre el tejado.

Giremos entre tus rizos.

Bebamos sorbitos de luna.

Un fragmento de un alma rota

con la que huyamos hacia el mar.

Ignoremos el horizonte.

disfrutemos  de las olas y la sal.

Aullemos  a la luna

mientras mengua el atardecer.

Dejemos que el mundo se derrumbe

reconstruyamos  nuestra cama

con retales de espuma y coral.

Arrullemos este momento

en que el silencio nos hace feliz

y los bolsillos andan repletos

de suspiros entrelazados

Puntos seguidos

lunes, junio 6, 2022 Permalink 4

Yo confieso que he pecado de desconsuelo.

He dormido entre tiburones y despertado entre las flores.

He contado historias a cambio de un mendrugo de pan.

He sido personaje de ficción y he mutado en varias versiones.

Moví demasiados hilos con la maestría de un hombre manso.

Terminé enredado en mi propia complacencia.

Desencadené tormentas al hilo de una novela ignota.

El cerebro me engañaba mientras compartíamos la fe.

Me quitaba el sombrero ante cualquier sonrisa evanescente.

Hice nudos con la madeja de  almas asilvestradas.

Intrigué tintineando altos vasos de sustancias abrasivas.

Fui curioso hasta el extremo de suplantar lo evidente.

Aspiré el aroma del rocío impregnado de ramas de olivo.

Desafié a la historia promiscua con emociones altaneras.

Revolucioné mi alma a costa del dolor diario.

Jugué con el vaho de mi ventana para rediseñar el futuro.

Dude entre irme o quedarme mas de cien docenas de veces.

Nunca encontré mi sitio por debajo del horizonte del cielo.

Escribí poesías de amor, con banda sonora, a modo de comedia.

Y todo eso, tristemente, para llegar a comprender,

en el otoño níveo de esta vida, osada y malvada, que,

la existencia es un relato compuesto por fantasías mayestáticas.

Con los sueños rotos que repudiaron  los demás.

Que triste,

y que tarde comprendí

que la vida es un sinfín

de puntos seguidos.

Historia ribeteada

miércoles, marzo 16, 2022 Permalink 2

Tengo una historia ribeteada de pequeñas cosas.

Habla de chocolate y esencias y no de gloriosas hazañas.

Percepciones que han ido pergeñando océanos de vida.

Sensaciones virtuosas sin tratos sucios y mucha ilusión.

Paradójicamente salpicadas de lágrimas de acero y poco cristal.

Milagros encarnados a la piel entre aromas de sal.

Recuerdos de un niño al que le encantaba enfangarse en los charcos.

Sensaciones insumisas para darse cuenta de la realidad.

Estrategias para saborear la realidad mas allá de tu presencia.

Coleccionando miradas y experiencias, surrealistas pero intensas.

Risas orladas de luz, paridas en tardes de lluvia sin delirio alguno.

Tomando partido por las cálidas sobremesas con aroma de café.

Jugando a leyendas reunidas en un ejercicio de creatividad.

Marcaba el compás sobre  la geometría perfecta de tu cuerpo.

Oro bañado de caricias permanentes sin apenas moverse.

Reparando pensamientos dispersos sin defenderme de su sabiduría.

Mares lejanos imaginados entre lienzos púrpura y añil.

Todo era verdad y nada era mentira.

Viví la vida como si fuera propia.

Sin más argumentos.

Sin ninguna medida.

Niños

miércoles, febrero 2, 2022 Permalink 2

Me inundan los tiempos pretéritos donde una nana era una declaración de ternura.

Nada presagiaba que un día volaran desde a cuna hasta un futuro propio.

Aquellos rayos de sol que acariciaban la piel hasta el extremo de un escalofrío.

Cuando un llanto se paraba bajo una manta y un soplo en el remolino del pelo.

O cuando la risa era el refrescante soplo por el que surcaban mares de sonrisas.

Recuerdo conversaciones ingenuas donde trataba de calmarlos de un mal sueño.

Una pelota que rebotaba en paredes y techo a modo de tañido de campanas.

Cómplices susurros para calmar el escozor de una caída sobre las raídas rodillas.

Colores sin ton ni son sobre el lienzo de mi cara mientras tronaban las risas.

Novedades y regalos que les abría los ojos de par en par y el silencio hablaba.

Navidades y reyes en los que la serpiente de color solo era superada por la ilusión.

Un beso bajo el cuello haciendo pedorretas hasta que la felicidad podías tocarla.

Ilusiones creadas a golpe de cariño. Juegos interminables desde el alba al atardecer.

Siestas veladas por el mismísimo Superman, hábilmente colocado en la cabecera.

Largas horas de espera para ayudar al ratoncito Pérez a cumplir sus deseos.

Cenas de polvorones, agua y peladillas mientras contabas los regalos del día de reyes.

El despertar a su mente como un lienzo en el que cada trazo sería un recuerdo.

Paseos por el jardín cogidos de la mano, con una ternura insuperable siguiéndonos.

Interminables carreras alrededor de la mesa del comedor como pillos descontrolados.

Abrazos interminables, besos improvisados, caricias furtivas, redescubriendo el amor.

Un regalo de la vida que te hacía llorar de emoción mientras dabas gracias a Dios.

El primer día de clase, la alegría de los nuevos amigos y la tristeza de los que se iban.

Los relatos de sus historias, lo que aprendían. Como se sumergían en su propia vida.

Los consejos para que no se disparataran mas allá del borde de cualquier peligro.

Los esfuerzos, tal vez excesivos, para que no les faltara nada ni se preocuparan.

La batalla del baño con espuma y el tiritar al envolverlos en la toalla inquietos.

Como creábamos cuentos a partir de dos palabras inconexas y mucha imaginación.

La mirada perdida cuando les cantabas un arrorró y se iban durmiendo de a poco.

Cuando la comida se repartía entre el plato, las mejillas y desparramaba por la mesa.

Su lengua de trapo, sus “palabros”, sus palmadas cómplices cuando ganaban.

Como buscaba parecidos en sus ojitos, su mirada o en su modo de expresarse.

Sus gestos agarrando todo lo que había a su alrededor sin compasión alguna.

Como miraba el calendario de reojo para tratar de retrasar sus cumpleaños.

Los esfuerzos para adaptarme a su propia madurez y no quitarles espacio.

Tiempos regalados que nunca agradeces los suficiente pero disfrutas para siempre.

La alegre cruzada

jueves, enero 13, 2022 Permalink 2

Recuerdo como tratábamos de superar las rencillas con nosotros mismos.

Un manantial de acontecimientos que minimizaba una sustancia precoz.

Lo percibíamos todo mientras mirábamos la solemnidad de la  nada.

Un gato pardo nos enseñaba a jugar con los claroscuros de la tarde.

La alegre cruzada de la generosa utopía de dos corazones compartidos.

Reflexionamos poco ante un puñado de acontecimientos.

Desobedecíamos mucho.

Reíamos mucho.

Una insignia prendada de vida.

Un toque de locura entre puñados de alegría.

Sueño lúcido

martes, diciembre 28, 2021 Permalink 1

Anoche contemplaba la vida desde un sueño lúcido.

Conté más de diez estupideces.

Una docena de chascarrillos.

Innumerables risas.

Incontables, diría.

Hubo canciones.

Muchos bailes.

De los que aun atesoro aromas y hormonas.

Mucho tiempo detenido.

Asombros atajos entre generaciones.

Libros sesudos y desafiantes.

Desternillantes historias con personajes entrañables.

Días cualquiera y días en rojo.

Bastantes de ellos, intensamente carmesí.

Como conclusión, nada se perdió.

Ni nada está perdido.

La conjura cristalizó.

Los sueños se han desgranado.

Mientras dejaban un peculiar rastro de migas de pan.

El fin, también está ahí.

Pero a ese, lo miro de espaldas.

Reímos mucho, lloramos más

miércoles, diciembre 15, 2021 Permalink 1

Fuimos pioneros avanzados a nuestro tiempo y

tal vez, eso nos condujo a la muerte prematura,

Sentíamos como nadie

mientras robamos aire al futuro.

Usamos ojos ajenos cercanos a la perfidia.

Caímos, directamente, en manos de la indolencia.

Nadie hubo. Ni habrá, más vivo que nuestras propias ilusiones.

Reímos mucho.

Lloramos más.

Nos aferramos desesperadamente al valor de las palabras.

Y a la piel erizada

Nos olvidamos de las cicatrices y los remolinos del viento

que arrastran los monstruos de la incomprensión.

Inmortalizamos un alma a base de cincelar sus aristas.

Creamos una vida simple y roma imposible de superar.

Nos columpiábamos al son de los grandes cantantes.

Dejamos de escuchar la frágil evolución de nuestro propio corazón.

Cargamos el mundo a cuestas.

Eras mi pantera en la periferia  y yo, tu héroe de causas imposibles.

Domesticamos el ansia y el deseo.

Nos amamos de forma inconsciente.

Poco a poco nos revelamos  como copos de nieve a merced del tiempo.

Nos ahogamos en ríos de complacencia.

Olvidamos la clave: declinar el deseo y la gratitud.

Vivimos días perfectos en una bola de cristal.

Algo parecido al oasis silencioso del espíritu indomable.