Donde me enseñaste a amar la vida

domingo, mayo 9, 2021 Permalink 1

Nadar entre las palmas de tus manos,

como un pez multicolor que danza entre las olas.

Cada pensamiento me vuelve un poco más loco

y aleja mi soledad en brazos del silencio.

Una copa vacía. Un puñado de hielos,

prácticamente derretidos, de tanto girar.

Aun sigues iluminando mi terrible oscuridad.

Aunque, la verdad, tu rostro se deshace

entre las aburridas sombras de la nostalgia.

lo que ms añoro es tu presencia sonriente.

Aquella que lo impregnaba todo.

Espacio, sentimientos y recovecos del corazón.

Siempre estuvimos abundándonos,

sin saber que, con cada paso,

los ecos se desvanecían tras los rincones.

Necesito el toque de tus manos.

El lento derretir de las cosas simples.

Aquellos besos con sabor a carmín,

que tan bien sabían abrazarme.

Siempre he buscado un lugar a donde volver.

Donde desaprender a despedirse.

Siempre me he despertado rodeado

Allí donde me enseñaste a amar la vida.

Aprender a vivir entre amaneceres.

A languidecer con los crepúsculos.

Aquí nació y murió una laurisiva

lunes, mayo 3, 2021 Permalink 1

Entre viejas canciones,

cuyas letras has olvidado,

y personas vitales, 

que vendieron su alma en algún recodo,

te queda el consuelo de unas fotos caídas

y el eco adormecido de un barranco perdido.

Sumerges en el mar, tus pies inflamados. 

A cambio, solo esperas algo de alivio.

Ya no eres capaz de sentir placer 

mas allá del tiempo que tardas 

en recordar algún desgaste emocional.

Has perdido la ilusión por poseer. 

Tan solo disfrutas de la alborada desde la esquina,

o el caprichoso lienzo con el que el final del día 

te susurra unas escarchadas buenas noches.

Sin duda,

la muerte de las emociones

son el preludio de la rendición de la carne.

Aquí nació y murió una laurisilva.

Aprendió a escuchar a lomos del viento.

Compartió secretos en el cobijo a los amantes.

Con la tenue lluvia aprendió a acariciar los amaneceres.

Respirando el aroma de la tierra, recitó cientos de poemas.

Siempre quise vagar por las cumbres, pese a mis profundas raíces.

Entonces, arrojé mis esporas a la espera

de anidar en los volcanes de mis islas.

Un instante

domingo, abril 25, 2021 Permalink 2

Últimamente, 

las desapacibles tardes de viento, 

culminan,

con remolinos de polvo.

Años de lucha y entrega, bailando al son de una letanía áspera y cruel.

Una mezcla difusa entre el fin del mundo y la nueva vida que ansiamos.

El desplome y culminación de las híbridas esperanzas entre llanto y vida.

Nunca fuimos suficientemente conscientes, de que escribíamos una crónica distante de la épica.

Te nombro en alto de vez en cuando, mas que para ensalzarte, para no olvidarte.

El futuro dobló la esquina hacia ninguna parte.

Todo es tan simple como que necesito escucharte.

Aunque sea a lo lejos.

Aunque sea un instante.

Te convertiré en mi pecado

viernes, abril 2, 2021 Permalink 2

Una maravillosa y tierna historia de amor.

Un recuerdo con vida propia,

cuyo espacio y tiempo,

se reinventan

con cada pensamiento.

No entiendo esta perseverancia.

Pero tengo muchas vidas

Para aprender.

Para aprenderte.

Para rendirme.

Al fin y al cabo,

lo único que vence la muerte,

es la vida.

Converger en las venas,

tan intensos, como radicales.

Hay sensaciones indomables

que no pueden quedarse flotando

entre la insustancial distancia

de un quiero y no puedo.

No lleguemos a sentirnos

como dos soledades

incapaces de amarnos.

Es tanto el deseo,

que te convertiré en mi pecado.

Llegará el día (2)

jueves, enero 7, 2021 Permalink 4

El 30 de septiembre de 2010 escribí esta poesía, que hoy, 7 de enero de 2021 creo que podría matizar. Curiosamente vamos evolucionando, creo que sin perder la esencia:

Llegará el día
en que mi cuerpo no sangre.
Mi piel se agriete
ante la ausencia de esperanza.

Llegará el día en que mis restos
darán vida a la semilla
que brotará del jazmín
en la esplendorosa primavera.

Llegará el día en que ansiaré la mañana
para alegrar tu ventana.
Despedirte, como antaño
desde el primer peldaño de la escalera.

Llegará un día,
amor mío,
que prenderás mi flor
en la turgencia de tu pecho.

Ese día renunciaré a la vida.
Para volver a morir de forma consciente.
Resbalando incesantemente
por tus curvas preñadas de piel.

Recíbeme mientras las luciérnagas saludan la noche.
Las cigarras rindan pleitesía a la luna llena.
Y la hierba del jardín esparza su aroma recién cortado.
Entonces seré feliz, y podré disfrutarte mientras amanece.

…. (nueva versión)

Llegará el día 
en que mi cuerpo no sangre. 
Mi piel se agriete 
ante la desesperanza. 

… 

Llegará el día en que mis restos 
darán vida a la semilla 
que brotará en un jazmín 
de luminosa primavera. 

… 

Llegará el día en que ansiaré la mañana 
para alegrar tu mirada. 
Despedirte, como antaño, 
desde los peldaños de la escalera. 

… 

Llegará un día, 
amor mío, 
que prenderás mi flor 
en la turgencia de tu pecho. 

… 

Ese día renunciaré a la vida. 
Para morir de forma consciente. 
Deslizándome sinuosamente 
por las curvas torneadas en tu piel. 

… 

Recíbeme como las luciérnagas saludan la noche. 
Las cigarras recitan tu nombre a la luna llena. 
La hierba del jardín esparce su aroma recién cortado. 
Entonces seré feliz. Podré disfrutarte mientras amanece. 

Buscaré tu oído para recitarte mi último poema.

Jugare con tu escalofrío besando la piel por donde surja.

Disfrutaré de tus manos meciendo y desordenando mi pelo.

Iré desgranando los territorios por los que podré amarte.

Recogeré tu entrega junto a la escarcha de la mañana.

Esculpiré tus suspiros con la yema de mis dedos.

Escucharé tus palabras entrecortadas para satisfacerte.

Caeremos rendidos carentes de energía, plenos de placidez.

Llegará ese día.

Y con él, sus noches.

La eternidad acunará

las estaciones perdidas.

Mi obra de arte

martes, enero 5, 2021 Permalink 2

Tu manera de transmitir

me ha enganchado.

De la droga se sale

de tus brazos, no.

No pares de ser tu

para aspirar a ser yo.

Mi sangre arcana

hierve entre volcanes.

Mi alma duda

entre cielo e infierno.

Nunca supero tus emociones

salvo cuando mi alma te llora.

Me has permitido vivir

lo que la vida me hurtó.

Enciendes todas las velas

de mi veneración.

Gracias infinitas por mitigar

la oscuridad de mi cama.

Eres mi dedicación más bella.

La emoción siempre delirada.

Eres una obra de arte.

Mi obra de arte.

La culminación.

Mi perfección.

Beso a beso

domingo, diciembre 20, 2020 Permalink 1

Siempre nos planteamos las metas importantes con cada comienzo.

Descubrir, es una bendición para aquellos que caminamos por la vida,

con los bolsillos al revés.

Nada se recupera, si no es para colgarlo en un museo,

o para verlo alejarse desde la ventana.

Volar, siempre ha sido un privilegio de las mentes anchas.

Escribir una carta de amor sobre un lienzo azul con tinta blanca y ribetes dorados.

Me gusta caminar con arena entre los pies.

Asido a tus brazos. Enredado a tu cintura, mientras miro divertido

la turgencia de tus labios cuando pronuncias el placer compartido.

Tu sombra sigue juagando entre las cortinas de mi habitación,

cuando no juega enredada entre las sábanas de las que nunca te ausentaste.

Paseas junto a las olas con la gloria de una piel curtida por la sal de la vida.

Tu mirada brilla como pompas de jabón, a punto de estallar de felicidad.

Transitamos caminos donde las encrucijadas son una oportunidad para sembrar flores.

Como recitaba Serrat, verso a verso,

Como me enseñaste tú, beso a beso.

Peregrinamos entre esperanzas y quimeras,

sin importar las ascuas que pisamos al emigrar de Norte a Sur.

Siempre he tenido en ti la necesaria rama para impulsarme

y remontar el vuelo para volver a tu lado.

Las heridas, siempre cicatrizan.

Has sabido cubrirlas con ungüento

con tu inimitable forma de amar.

Feliz

martes, noviembre 10, 2020 Permalink 1

Érase una vez una Estrella Polar.

Mi Estrella Polar.

Caprichosa como ella sola.

Leal a mi destino.

Y al suyo.

A la ruta de escape

que persigue mi corazón.

Eres mi sueño cumplido.

Me haces el mejor hombre.

La mejor persona.

Feliz.

Lápices mellados

miércoles, octubre 14, 2020 Permalink 2

Te dejé mientras florecías.

Cuando apenas sabias caminar.

Por las veredas y arroyos.

Mientras te hacías mujer.

Con el tiempo me tropecé

Con lo que pensé que era

el alma errante de una mujer.

La culminación de una vida intensa.

La piel ajada.

Los labios rajados.

La mirada vacía.

El alma surcada.

No pasó la belleza.

Intrínseca entre sollozos.

Ni tan siquiera las ilusiones,

hoy florecidas a menos.

En alguna cama

no hubo despertar.

Ni lluvia.

Ni libertad.

Los lápices mellados.

Las esquinas destruidas.

La oscuridad bajo tus párpados.

Las intenciones, caducadas.

Ya somos madera.

Demasiado angosta.

Demasiado cuarteada.

Para volver a esculpir.

Siempre me trataste bien.

Incluso en sueños.

Incluso en las luchas

Tratando de sobrevivir.

Nunca nos desnudamos

Ni mostramos la piel.

Siempre estuvimos

entre carne viva y dolor.

En mi libro de recuerdos,

convives con el espacio

de las nubes furibundas

y la salobre orilla del mar.

Los bordes de la locura

domingo, octubre 11, 2020 Permalink 1

Mi alma te vigila.

Aprende a merodear

sobre las sensaciones que vives

y trata de compartirlas.

Traspasa tu rostro,

para disfrutar de tus sensaciones.

Destila la ingrávida tristeza

que ensalza la comisura de tu sonrisa.

Inconscientemente, cedo mis límites

a cambio de la sutileza

del sublime roce de tu piel.

De la complicidad de tu mirada.

Exploramos una intimidad translúcida.

Inerte en el tiempo e indeleble.

Sostenida en la capacidad de desear

aun en los momentos preñados de distancia.

No hay injerencia entre fronteras.

Tan solo rendición incondicional.

La genuflexión consentida

de una vocación entregada.

Al final me he especializado

en vivir como transeúnte.

Entre tu despertar y mi sueño.

y unas pocas señales sinceras.

Aprendí a resucitar entre tus brazos.

El triunfo de la carne sobre el espíritu.

La secuencia ilógica de los perfumes.

El enraizamiento de lo extracorpóreo.

El único giro que hemos adoptado

comenzó en un arabesco de tu espalda.

Y terminó, o tal vez nunca lo hizo,

en mis labios convexos y conversos.

Nunca había materializado mi espíritu,

hasta que tus manos acariciaron mi rostro.

sacaron del letargo a un beso cálido y añejo,

cargado de una sinuosa saturación.

Desintoxicaste mi conciencia,

a cambio de condenar mi deseo,

A vagar por los pliegues de tu piel.

Desembocar en la curva de tu espalda.

¿Qué hace que nos mantengamos unidos?

¿La razón o la impronta de las manos?

¿La locura o las fauces de la soledad?

La capacidad de universalizar nuestra vida.

Sin querer naufragar,

hemos reinventado la lucidez.

Jugamos a tientas y a ciegas

entre los bordes de la locura.