• Añoro tu cara de ángel

    martes, octubre 13, 2015 Permalink 0

     

    Añoro tu cara de ángel.

     

     

    Temo la desafección de tus manos.

    La desilusión de lo vital y común.

    Los finales de etapa.

    Caminar por caminar.

    La regeneración de recuerdos.

    La independencia de los celos.

    La desigualdad en las relaciones.

    El rearme miedos pretéritos.

    La provocación inconclusa.

    Los  sueños novelados.

    El todo o nada.

    Las acrobacias lúdicas.

    La guillotina de la curiosidad.

    Las persecuciones a oscuras.

    El testamento del mito.

    La fácil que deriva en difícil.

    La hiriente palabra.

    Los que dieron su vida.

    O parte de ella.

    Los espectros errantes.

    Las rodillas melladas.

    Las alas quebradas.

     

    Añoro tu cara de ángel.

    Y que seas la estrella Polar

    cuando deseo vivir en tu cama.

     

  • Para no perderte

    jueves, octubre 8, 2015 Permalink 1

     

    Acabas de despertarte.

    Tu mirada pide un abrazo.

    De esos que nos gustan.

    De los que abrazan.

    De los que besan.

    De los que sujetan,

    para no perderte.

    Me acomodo a tu espalda.

    Siento la tensión.

    De tus músculos.

    De tu espina dorsal.

    Incluso creo sentir,

    como crepita el deseo.

    Buscas mi cuerpo,

    entero y dispuesto,

    hasta que la piel se abre

    e integra la tuya.

    Un movimiento envolvente.

    Acaso sin fin.

    Mis labios quieren jugar.

    Buscan piel de tu espalda,

    donde el deseo se arquea

    y  lo suspiros despiertan.

    Las piernas se entrelazan.

    Los cuerpos se enervan.

    Sucede lo buscamos,

    con un preludio de silencio

    y una culminación,

    locamente desordenada.

    Donde tu yo somos nosotros.

    Y de paso reinventamos

    El significado de renacer.

  • La dúctil corteza

    martes, octubre 6, 2015 Permalink 0

     

    Me duele que todo sea verdad.

    Que lluevan negros lamentos,

    sobre vetustos abrazos.

     

    Los viejos caminos de barro.

    Los raídos espejos

    que distorsionan tus pasos.

     

    La dúctil corteza

    con que nos añeja el vino

    entre carencia de abrazos.

     

    No quiero terminar

    como el cuadro triste y polvoriento

    que yace, apoyado en el suelo.

     

    Ni quiero estar lejos de ti,

    cuando extiendas tu alas

    y reemprendas el vuelo.

     

    No te interpreto .

    Me limito, simplemente,

    a amarte.

  • La espera de brillante mirada

    lunes, septiembre 28, 2015 Permalink 1

     

    Nunca una mezcla de esmeralda y oro cautivaron tanto.

    Instalada en la sugerencia y en la espera de brillante mirada,

    repaso una y otra vez las curvas escondidas y el aroma intenso.

    La perdición y el pecado tensan el deseo y el deber, estalla.

     

    Aprecio cada tiempo compartido y las largas ausencias.

    Lo que puede ser si nos desvestimos de condicionantes.

    Lo que deseas y no pides. Lo que anhelo y no concedes.

    Una cena exótica entre costuras y complicidad con final feliz.

     

    Lo sabe el tiempo y lo añora el tacto.

    La lealtad inmisericorde y sus miedos.

    Una atmosfera sin un átomo de dolor,

    impide consumar una gran historia.

     

    Al fin y al cabo,

    el desamor, antaño sufrido,

    no solo corta con su filo,

    sino que impide resucitar.

     

     

  • Necesito mas espíritu

    jueves, septiembre 24, 2015 Permalink 1

     

    No entiendo porque no estoy muerto.

    Tantas veces expuse el corazón

    que ya no existe espacio para las heridas.

     

    No siempre fui víctima.

    Algunas fui verdugo.

    Aunque siempre sangré.

     

    Necesito mas espíritu,

    y menos banalidad.

    Incluso existencial.

     

    ¿Soy semilla o fruto?

    ¿Tal vez maduré antes de tiempo?

    ¿Acaso la disección de mis palabras

    la realizan, adrede, con un cuchillo romo?

     

    Vivo inmóvil. O tal vez sobrevivo.

    Observando. O tal vez esperando.

    Reconozco que me canso,

    y también que me asusto.

     

    Mi frente se arruga

    y mis esperanzas,

    menguan también.

     

    Miro el cielo y  observo nubes.

    Lejos de aquellas vías de estrellas,

    coronadas por una sonrisa.

     

    La nada que amaba,

    hoy me envuelve.

    Y molesta.

     

    Robo tiempo y sonrisas

    para satisfacer mis penas

    en cualquier esquina.

     

    Desgasto libros enteros,

    sacados de un angosto baúl.

    Oxidados por la parsimonia del tiempo.

     

    No sé si escribir un libro

    con el cúmulo de ideas perdidas,

    o dejar que mi plateada sien,

    lo esconda bajo océanos de nostalgia.

     

     

  • Todo era mentira

    martes, septiembre 22, 2015 Permalink 0

    Todo era mentira.

    Y como tal,

    insignificante.

     

    Una diáspora

    de palabras vacías

    paralelas entre si.

     

    Un infierno lúcido

    en el nombre del padre

    y de la intransigencia.

     

    Olvidos desmenuzados

    al son de una marcha

    con armazón de barro.

     

    Épica agridulce

    que acontece tarde

    y amarga los sentidos.

     

     

     

     

  • La vida en blanco y negro

    jueves, septiembre 17, 2015 Permalink 0

     

    ¡Cómo me gusta esparcir cosas minúsculas por todo el suelo!

     

    Recuerdos de aquel gorrión perdido que alimentábamos con migas de pan hasta que remontaba el vuelo.

     

    La cría de gusanos de seda en una caja de zapatos y la aparición mágica de una mariposa.

     

    Las legumbres con algodón humedecidas hasta que nos enseñaban el germinar de la vida a través de una bote de cristal.

     

    La captura en las presas de peces para el acuario y el fulgor del colorido de sus escamas.

     

    La captura de canarios con falsete y su fascinante sonido al cantar.

     

    Las miles de combinaciones del juego de química, de la caja de juegos reunidos, del mecano o del lego.

     

    Las luchas con espadas hechas con escobillón.

     

    Los trompos tuneados como carracas asesinas.

     

    Los boliches de colores y la extraña habilidad para perderlos.

     

    La ropa de los domingos para ir a misa o al cine.

     

    La fiesta de las barranqueras y sus carreras de barcos de arcilla.

     

    Los arcos fabricados con hojas de palmera y sus flechas de trozos de escoba.

     

    Los neumáticos reconvertidos en flotadores para la playa.

     

    Los interminables veranos.

     

    La vecina de arriba.

     

    Los amigos del barrio de abajo.

     

    El equipaje del barça.

     

    La eterna pelota de fútbol de cada día de Reyes.

     

    Los chicles hinchables a los que se incorporaba una sonrisa estruendosa cuando explotaban.

     

    La ausencia de mala fe.

     

    El cruz y raya para las grandes decepciones.

     

    El primer amor, siempre escondido bajo la timidez.

     

    Los bocadillos de aceite de oliva y azúcar, mas cercanos a la necesidad que al glamour gastronómico.

     

    El robo de la leche condensada de la despensa.

     

    La avidez al comer recortes de hostias sin consagrar.

     

    Los sorbos del fondo de un vaso de vino desprotegido.

     

    Las guitarras y cánticos familiares en cada fiesta de guardar.

     

    Los discos de vinilo y los cassette de ferrocromo.

     

    Los bailes con música lenta y el aroma a colonia.

     

    El primer beso de Carmen.

     

    La vida en blanco y negro.

     

    No soy nadie sin mis recuerdos y todas sus primeras cosas.

     

    Esas que esparzo una y otra vez y que forjaron quien soy.

  • Tacto efervescente

    miércoles, septiembre 16, 2015 Permalink 0

     

    La arqueología de la vida elabora la tesis de nuestra existencia.

    Desde el sol de la infancia hasta la soledad del otoño existencial.

    De las revoluciones cruelmente frustradas hasta las no pretendidas.

    Cometimos incursiones tardías mediante vuelos con viento en contra.

    Pronunciamos palabras en avalancha que olvidaron lo aprendido.

    Recuerdas turnos compartidos y sus finales con pestilleras cambiadas.

    Sobrevives en refugios devastados de mundos, otrora, reconstruidos.

    La música estridente del día a día nos envuelve en rutinas asfixiantes.

    La única religión corporal es la consumación de un tacto efervescente.

    Huimos de posiciones intermedias, pero mucho más de las mediocres.

    Suplicamos evangelios efímeros revestidos de una esperanza apócrifa.

    Invadimos espacios en los que creíamos que moraba la perfección oculta.

    Vivimos tatuados con arrugas invasivas fruto del ansia que nos persigue.

    Cruzamos abismos insoslayables mediante terapia basada en el más allá.

    Hoy, añoro los comienzos temerosos, incluso aquellos con portazo al final.

     

  • Pongamos nombre a las cosas

    lunes, septiembre 14, 2015 Permalink 0

    Pongamos nombre a las cosas.

    Disfrutemos de ellas,

    antes de que se conviertan

    en un rumor y desaparezcan.

    O las devore la distancia,

    envolviéndola en un velo

    de melancolía tan amargo

    que no provoque

    ni tan siquiera una lágrima.

     

  • Sofocando gritos

    viernes, septiembre 11, 2015 Permalink 1

     

    Yaces sobre mis sábanas.

    Aun arremolinadas.

    De tu cuerpo inquieto.

    De tu corazón agitado.

     

    Incubas mi semilla,

    en íntimo silencio.

    Sofocando gritos,

    antaño vencidos.

     

    Espacios celestes,

    vivamente compartidos.

    Poblaremos un sueño

    en torno a tu huerto.

     

    Un exceso de piel

    perdura entre mis manos.

    Invadiendo nostalgia.

    Peldaños desde el cielo.

     

    Tu desnudez y mi mirada,

    son fuego sobre hoja seca.

    Con la misma profundidad,

    con la que mi mente desea.