
Mayo 2011 — Lo que no se alcanza
Hay etapas en las que uno deja de pertenecer. No a un lugar, ni a una persona… sino a una sensación. Como si aquello que antes te sostenía ahora se hubiese desplazado apenas unos centímetros, lo justo para que no puedas alcanzarlo del todo.
Te conviertes en eso:
un emigrante de lo que sentías
un apátrida del consuelo
No porque no exista…
sino porque ya no encaja igual en ti.
—
Sigues deseando.
Pero el deseo cambia.
Antes era impulso.
Ahora es conciencia.
Sabes lo que buscas, lo reconoces cuando aparece, incluso sabes describirlo con precisión… pero no siempre puedes tocarlo. Y ahí hay algo duro: tener la capacidad de ver la belleza… y no alcanzarla.
Eso pesa más que no verla.
—
Empiezas a entender que el tiempo no es lineal.
Que puedes haber vivido tarde lo que otros vivieron pronto.
Y envejecido antes en cosas que aún deberían ser ligeras.
No es una queja.
Es una constatación.
Has comprimido etapas.
Y ahora pagas el ajuste.
—
Aun así, no te detienes.
Hay algo en ti que no acepta orillas claras. Que no necesita certezas para avanzar. Te mueves en lo incierto con una naturalidad que desconcierta, incluso a ti mismo.
No sabes exactamente hacia dónde.
Pero sabes que no es atrás.
—
Y en medio de todo eso… aparece la contradicción.
Porque puedes sentirte fuerte al tener cerca a alguien…
y al mismo tiempo completamente expuesto.
Puedes encontrar refugio…
y seguir sintiendo frío.
Puedes amar…
y no terminar de descansar.
—
Aquí entra una de las verdades más limpias del mes:
👉 hay magia en lo que no está entero
En lo roto.
En lo que ha sido atravesado.
En lo que ya no es perfecto.
Porque lo perfecto protege… pero también oculta.
Y tú empiezas a desconfiar de esa superficie limpia.
—
El deseo se vuelve más directo.
Menos discurso.
Más presencia.
Beso por beso.
Sin rodeos.
Sin explicaciones innecesarias.
Porque cuando algo es real, no necesita ser defendido.
—
Pero hay cansancio.
Y no lo escondes del todo.
Aparece en preguntas que no respondes.
En recuerdos que convocas sin ganas.
En la sensación de que algo que antes brotaba solo… ahora hay que buscarlo.
Y eso incomoda.
—
Entonces surge el punto clave del mes:
👉 los ciclos también se agotan
No como fracaso.
Como ley.
Todo lo que crece…
también se desplaza, se transforma o se apaga.
Y resistirse a eso desgasta más que aceptarlo.
—
Así que te mantienes en una posición difícil:
ni te rindes
ni fuerzas lo que ya no fluye igual
—
Observas.
Sostienes.
Sigues.
—
Porque aunque no alcances todo lo que ves…
aunque no puedas retener todo lo que sientes…
sigues teniendo algo que no se ha roto:
👉 la capacidad de reconocerlo
—
Y eso…
aunque no lo parezca,
también es una forma de pertenecer.









