Donde elegir deja de ser opcional

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Marzo 2010 — Donde elegir deja de ser opcional

Sobre un campo que no se mueve,

todo se enfrenta.

—

No hay equilibrio.

—

Hay dos fuerzas.

—

Por un lado,

la caída.

—

El peso.

La herida.

El cansancio que no se dice.

Las puertas que se cierran

antes de intentar abrirse.

El abismo

que no amenaza…

espera.

—

Por el otro,

la vida.

—

Una sonrisa que no pide permiso.

Un abrazo que no se calcula.

El calor de lo cercano.

La posibilidad

de que algo sí merezca la pena.

—

Y entonces aparece lo único que importa:

—

Tú decides.

—

No el destino.

No el azar.

No el pasado.

—

Tú.

—

Y ahí cambia todo.

—

Porque ya no puedes esconderte

en lo que te ocurre.

—

Ahora eliges

dónde quedarte.

—

Y mientras eliges…

vives.

—

Persigues momentos.

No por lo que duran,

sino por cómo golpean.

—

El mar retrocede

solo para volver con más fuerza.

La sal se queda en el aire

como un recuerdo que no se va.

—

Y tú entiendes:

—

la intensidad no se retiene.

Se atraviesa.

—

El deseo tampoco se explica.

Se vive.

—

Un gesto.

Una mirada.

Un cuerpo que responde

antes que la razón.

—

Y no hay culpa.

—

Porque por primera vez

no estás fingiendo.

—

Hay más verdad en el silencio

que en mil palabras dichas por inercia.

—

Hay más amor en recordar

que en representar.

—

Y decides quedarte ahí.

—

En lo real.

—

Aunque no sea perfecto.

—

Aunque no sea eterno.

—

Aunque duela.

—

Porque también aprendes algo más:

—

no todo lo que sientes

te pertenece.

—

Hay distancias.

—

Hay preguntas

que no se responden.

—

Hay probabilidades mínimas

que aun así… sostienes.

—

Respiras.

—

Y te dices algo sin decirlo:

—

si existe una posibilidad,

aunque sea pequeña…

vale.

—

Pero ya no desde la ingenuidad.

—

Desde la elección.

—

Y en medio de todo,

el cuerpo aparece.

—

No como impulso.

Como lenguaje.

—

El beso ya no es un beso.

—

Es memoria.

Es sabor.

Es permanencia momentánea.

—

Es lo único

que no miente.

—

Y entonces lo entiendes todo:

—

Marzo no es un mes.

—

Es un punto de inflexión.

—

El momento exacto

en el que dejas de esperar

que la vida ocurra…

—

y empiezas

a elegirla.

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