Tu espalda,
aun de madrugada
a tu corpiño
entrelazada.
Mi mente
surcando mares de humo
a bordo de una barca errante
con armazón de papiroflexia.
Una fresa
envuelta en hielo
circunda tu cuerpo
entre escalofríos.
Un amanecer
acotado por la brisa
adormece mi espalda
sobre tu inmaculada piel.
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-
No hay eco.
No hay eco.
Enmudecen las campanas.
Las plácidas tardes se anudan,
unas con otras.
Lo breve quiebra.
Los generales claudican.
Las palabras se ahuecan.
Las colores palidecen.
No me ahogare en la ceniza del silencio.
Invocaré la naturaleza salvaje
que sustenta la ilusión cercenada
allende sueños que desesperan.
-
Quien me conoce, y quien no.
Quien me conoce sabe que no me gusta andar solo.
Quien no, sabe que camino a su lado.
Quien me conoce sabe que luchar es sinónimo de vencer.
Quien no, sabe que aquí tiene mi espada.
Quien me conoce sabe que mi vida es camino y poca estación.
Quien no, sabe que mi paso es lento.
Quien me conoce sabe que los mundos nacen de los detalles.
Quien no, sabe que siempre dejo una luz.
Quien me conoce sabe que siempre me acompaña.
Quien no, sabe que siempre hay un hueco de más.
Quien me conoce sabe que mis sueños se prestan
Quien no, sabe que los suyos me importan.
Quien me conoce sabe que me hace feliz.
Quien no, espero que pronto lo hará. -
Partí Joven
Cuatro gotas cada mañana,
son insuficientes
para enraizar suficientemente
mis sentimientos.
Partí joven del hogar,
y no volveré
hasta que el ansia
hayan encanecido.
Duermo,
ignorandotu llegada.
Despierto,
abrazado a la nada.
De tu cuerpo
desapareció la vida.
El mío no la ha recuperado
nunca.
-
Desde el Génesis
No somos iguales,
aunque nos complementamos.
Andamos errantes,
aunque, en el destino, sincronizados.
Eres la parte que no poseo,
pero irrenunciablemente ansío.
Ese espacio intercostal que,
desde el Génesis anhelo.
No quiero verme atado
al final de una cuerda.
La fidelidad es lo único
que armoniza el paso.
-
Mi valkiria
Hace horas que te has ido,
y aun me persigues.
No hay centímetro,
en el que no hayas dejado tu impronta.
Aun retumba en mis oídos,
el sudor deslizándose entre pliegues.
Los leves susurros
que morían “in crescendo”
Los arqueos.
La tirantez de la piel.
La respiración entrecortada.
Bordeando el desmayo.
La sublimación de lo intenso,
casi al límite de lo perverso.
Mi valkiria.
Mi compañera.
Mi amante.
Mi sueño.
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Leal al destino
Nunca me sacio de ti.
si me dejas un rastro.
Nada en ti es absoluto
aun siendo leal al destino.
Dejo que la corriente me lleve.
Que el timón se confunda
con la propia inercia
que marca el camino.
Me enseñaste la adicción
de tus sedientas noches.
Y ahora que te disuelves
cierras bajo llave mi salvación.
Te pienso entre cortinas de agua.
Sobre mi piel ajada de espacio.
Absorta entre la maestría del rocío
y el crepúsculo de la hierba cortada.
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vivir en esta burbuja
Las grandes personas
trascienden su cuerpo
y se ensanchan a través
del aire que les rodea.
Recuerdo pasear distraído
rebuscando un rincón diferente.
Y que una ráfaga de aroma cálido
torció hacia tu rostro mi cara.
Un instante implosivo,
en que mis venas saltan por lo aires.
Y una sonrisa que, alocada y salvaje,
estalla contra tus labios.
Nada sustancial.
Pero sí, con la intensidad de lo etéreo.
La suficiente para vivir en esta burbuja
preñada de aroma, sonrisa y sortilegio.
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Abra cadabra
¡Abra cadabra!
Palabras que me transportan
al momento más dulce
de una cándida niñez.
Mi mente se atrevía con todo:
Dirigir una sinfonía de hojas secas.
Estirarme en un banco hasta que se difuminara el surco de un avión a reacción.
Tratar de contar cuantas pompas de jabón se creaban de un soplido.
Cuanto tardaba la bicicleta en ladearse después de la última pedalada.
Que habría tras la cortina de canutillos del bar.
Porque me sonreía cada mañana mi oso de peluche.
Donde tenía las alas y como podía usarlas.
Porqué volaban los aviones de papel.
Quien me regalaría la primera sonrisa del día.
Si el reloj de cuco fallaría alguna vez.
Porque mi abuela olía tan bien.
O que tipo de magia convertía la naranja en zumo.
Preocupaciones de una mente libre
que aun sin responder a todos los motivos,
le ayudó a este pequeño ser a afrontar la vida
como un juego adictivo y apasionante.
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Del grito de tu alma
Busco un punto de inflexión
donde sigamos creciendo.
Sin falta de contenido
y mayor intensidad.
Quiero llegar a un punto
Donde la risa sobre.
Donde las palabras se entreguen
con el corazón en la mano.
Un punto que arquee tu espalda.
Un vaso límpido de cristal
que recoja la esencia
que emana del grito de tu alma.
