• Su último instante.

    jueves, diciembre 1, 2016 Permalink 1

     

    Su último instante.

     

     

     

    Presencio un lienzo

    con el fondo difuminado,

    donde el color verde

    simula una bruma espesa.

     

    Desde una lejana colina,

    fluye un camino de tierra

    que transporta mi mirada

    hacia un longevo mendigo.

     

    Arrodillado sobre una estera,

    raída por el tiempo y el uso,

    su cuerpo dormido hacia delante.

    Por subsistencia y por rendición

     

    Un cuenco sobre el suelo,

    vacío como su esperanza,

    implora calmar su aliento

    con algo de humanidad.

     

    Mientras tanto, una hoja

    tocada de ocre otoño,

    zigzaguea hasta caer

    en la oquedad del cuenco.

     

    El anciano alza la vista,

    y sonríe amablemente.

    dando gracias por el instante.

    Su último instante.

     

     

    Esta es una interpretación

    inferida por el Haiku

    creado por Taneda Santonka,

    que versa así:

    “Mi cuenco de mendigar

    acepta hojas caídas.”

     

     

    Diciembre 2016.

     

     

  • ¡Vivo!

    jueves, noviembre 24, 2016 Permalink 0

    ¡Vivo!

     

     

     

    A medida que crezco mis esperanzas se infantilizan.

    Me gusta fijar mi atención con lupa en mano.

    Doy crédito a las fantasías más alocadas que intuyo.

    Respiro y contengo el aire para aprender a vivir.

    Escudriño retratos a la búsqueda de lo imperceptible.

    Hago la autopsia a mis cicatrices y las invito a café.

    Renuevo mi vestuario e incorporo colores fugaces.

    Cazo historias y las conservo en un bote de formol.

    Redacto mi carta de vida y diseño la ruta de escape.

    Sospecho de mí mismo en juicio sumarísimo.

    Comienzo a bailar y termino recitando tangos.

    Comparto creatividad y me dispongo a inquietante.

    Malgasto el tiempo y apuro los espacios miméticos.

    Juego con mis sentimientos de forma gloriosa.

    Lloro como un recién nacido y me parto de risa.

    No juego en serio ni mirándote al fondo de los ojos.

    Censuro el vacío y sin embargo le doy la espalda.

    Soy mucho más indulgente con las tragedias.

    Acepto las consecuencias y comienzo un nuevo camino.

    Pasan los días y acumulo sin pensar en malgastarlos.

     

    ¡Vivo!

     

    Al fin y al cabo, para eso nacemos, y por eso moriremos.

     

  • De frente al invierno.

    miércoles, noviembre 16, 2016 Permalink 0

     

    De  frente al invierno.

    A veces me siento un aristócrata emocional.

    Un ser privilegiado que confunde el miedo

    con la necesidad de amar permanentemente.

    Necesito apuntalar los cimientos a menudo.

    Cuando la estética disiente de tu piel,

    los recuerdos invaden el tacto perdido.

    Trasmutamos hacia un trovador aficionado

    que musita algunas penas con elegancia.

    y amplifica la cúspide vivida como un mantra.

    Casi siempre resultó que el amor no era amor,

    y la eternidad tenía los días contados sin saberlo.

    Aquí estoy. Con el semblante de frente al invierno.

    Tratando de detener la naturaleza del cansancio.

    Hemos hecho la vida difícil y no tiene vuelta atrás.

    Sobrevivir se ha convertido en una lucha inagotable.

    Necesitábamos un palacio emocional más creíble.

    Una urna donde guardar emociones relevantes.

    Y otra donde guardar perdones y deudas saldadas.

    Terminemos la canción prohibiendo el sufrimiento.

    Pidiendo clemencia por la droga de la furia esgrimida.

     

     

    Noviembre 2016.

     

  • Exhalo ilusión

    lunes, noviembre 7, 2016 Permalink 0

     

    Exhalo ilusión.

     

     

    Me reinvento y soy feliz.

    Cuesta.

    No cabe duda.

    Pero esta nueva etapa,

    preñada de sueños y nostalgia,

    es un concepto por descubrir.

     

    Me seducen caras flotando libres.

    La mano izquierda

    que ase una guitarra.

    El contraluz de un oboe.

    Las volutas envolventes

    de mi fiel habano.

     

    Adoro la oscuridad del cine,

    y su aroma a soledad.

    Un corte palabra de honor

    que te deja intuir en sus bordes.

    La primera Navidad a los cuatro años.

    La espera, apoyado sobre la pared.

    Lo étnico y lo tradicional.

     

    Los buenos días bajando la escalera.

    La voz quebrada de una cantante de jazz.

    Lo insolente y lo destructivo.

    A partes iguales.

    He conseguido imitar,

    de manera casi perfecta.

    Y sin embargo sigo siendo

    enteramente quien soy.

     

    Te confieso un secreto:

    Ya no tengo miedo.

    Me he hecho vida,

    y exhalo ilusión.

     

     

     

     

  • Marzo, quizás abril.

    lunes, octubre 31, 2016 Permalink 0

     

     

    El tiempo viene disperso.

    Tal vez la vida lo sea.

    Y seguro que el amor,

    sí lo es.

     

    Va desde un panorama,

    convulso por sí mismo,

    hasta la autocomplacencia.

     

    Hasta una realidad

    idealizada del perdón.

    Cuando no del miedo

    a perder acompañamiento.

     

    El amor no es para débiles

    ni para dependientes

    en extremo.

     

    Es una idea libre,

    que vuela al azar

    y tan solo te bendice

    de modo temporal.

     

    Caprichoso y generoso.

    El amor es la tentación

    que nos envía la realidad

    cuando los sueños se estancan.

     

    Una especie de salvavidas

    perlado de canto de sirenas.

     

    La penúltima locura.

    Una conjura de diablillos

    antes de perder la cordura.

     

    Un jinete bajo la lluvia

    que corre por inercia.

     

    Una verdad que nunca se sabe.

    Un rito de iniciación.

    Un animal solitario.

    La ruina de la coherencia.

     

    Un ejército animal.

    La definición de la gloria.

    Marzo. Quizás abril.

    Peces a la fuga.

    Hambre en vano.

    Caricias ciegas.

    Fragmentos de nunca.

    Neruda y Kandinsky.

     

     

    Sin este menester,

    amar no es más que

    un estado biológico

    que no me interesa.

  • Me siento cansado.

    lunes, octubre 17, 2016 Permalink 0

     

    Me siento cansado.

     

     

     

    Últimamente me siento cansado.

    Se acerca un tiempo indefinido.

    Una inercia gris, que no controlo.

    Añoro la llegada de un día feliz.

    Una inmensa guerra conmigo mismo.

    Una redimensión de la vida cotidiana.

    Reivindicarme nuevamente como único.

    El diseño de un nuevo esplendor.

    Vivir en clave de verso libre y soñar.

    Tal vez, los viejos sueños acabaron.

    Necesito fuerzas para reinventarme.

    Una jugarreta de la edad y los sentidos.

    Tengo nostalgia del futuro que diseñé.

    Ese que hoy es esquivo y etéreo.

    Volar al borde de la ilusión del camino.

    Volver a recordar los olvidos sembrados.

    Ordenar y desordenar mis pensamientos.

    Viajar de punta a punta de las ruinas del día.

    Usar el ingenio con la facilidad de siempre.

    Dejar de sembrar tormentas y caminar.

    Actuar y pensar en vez de pensar y actuar.

    Superar el desarraigo de las frustraciones.

    Volver a buscar la épica de las viñetas.

    Buscar el calor prestado bajo la manta.

    Correr tras las palabras perdidas.

    Volver a sonreír de forma cotidiana.

    Apagar los errores y encender la ilusión.

    Besar los pasos que nunca di.

    La esperanza fiel que camina tras de ti.

     

  • Renuncio a tu vera.

    viernes, octubre 14, 2016 Permalink 0

     

     

    Me duele el corazón

    aunque no esté desbocado.

    No quiere latir

    más allá de un sustento.

     

    Le conozco.

    Vive agazapado.

    Soñado, tal vez,

    con el desquite.

     

    Le escucho musitar:

     

    “Este mundo es pequeño

    para morar ambos en él.

    Salvo que te entierren

    y yo cave la tumba.”

     

    Habrá que apaciguarlo.

    Sobrevivir a la herida.

    Lamerse las entrañas,

    y dejar que cicatrice.

     

    Me enseñaste la cara

    y escondiste el corazón.

    Como un verso,

    mal pronunciado.

     

    Ese,

    que no queremos recordar.

     

    Renuncio a tu vera.

    Sepulto nuestro pasado

    bajo una amarga ceniza.

    Ni siquiera el desamor

    compensa el puñal

    que, vilmente clavaste.

     

    Necesito olvidar tu existencia,

    y seguir viviendo.

    La felicidad es un precio

    demasiado alto

    para tu desprecio.

     

     

    Una tupida niebla

    silencia el pasado

    que no deseo recordar,

    ni siquiera para olvidarlo.

     

    Al fin y al cabo,

    la única locura

    que deseo vivir,

    necesita

    de unos brazos

    sinceros.

  • Pequeña criatura

    lunes, octubre 10, 2016 Permalink 0

     

    Las palabras se las lleva el viento, pero la herida, siempre, la deja abierta.

    Seguramente anidará sobre las cumbres junto a los actos olvidados.

    Esos que realizaste arrancándote trozos de vida llorando en carne viva.

    Esos que son todo para ti y para otros un gesto simple y obligatorio.

    Hace más daño la insensibilidad que la ignorancia.

    Pasan los años y cometemos los mismos errores que a los diez años.

    Solo que esta vez miras directamente a los ojos y el brillo de la infancia,

    se ha convertido en un reflejo en el fondo de un pozo de resentimiento.

     

    No me rindo.

     

    Transito.

     

    Trato de olvidar.

    Miro a lo lejos.

    Y pienso,

    que lo que acontece,

    hoy es verdad

    y mañana,

    lamentablemente,

    Mentira.

     

    Pequeña criatura:

     

    ¡Vuela!

     

    Pero no olvides

    que el primer viaje

    lo diste apoyando

    con fuerza tus pies,

    sobre el nido

    que te dio la vida.

     

  • Algún día.

    miércoles, octubre 5, 2016 Permalink 0

     

     

     

    No robes mi vida. Deja que pueda seguir jugando con ella.

    Deja retazos. podré recomponerla combinándola nuevamente.

    Bebe mi sangre. No sabrás donde terminas y donde comienzo.

    Concreta tu tiempo. El mío comienza al final del tuyo.

    No seas miserable. Piensa que alguien valorará lo que dejas.

    Háblame como a un niño. Mi infancia fue dura, pero me ilustró.

    Declárame tu amor. Lo que no existe hoy, un día si lo fue.

    Déjame bajo una tumba. Así podrán recordarme a diario.

    Se persona. Algún día, no muy lejano, fuiste importante para mí.

    Respeta tus recuerdos. No fuimos una novela, fuimos historia.

    Apaga bien lo que dejas. La incandescencia hace daño.

    No te conviertas en un mito. Sigo queriendo amarte a diario.

  • Hubo una vez.

    martes, septiembre 20, 2016 Permalink 0

     

    Hubo una vez

    en que fui libre

    y llamaba de tú

    al mismísimo viento.

    Saltaba las vallas

    y me colaba

    entre las fiestas

    hasta el amanecer.

     

    Hubo una vez

    en que la tarde

    era perenne

    y tus manos

    me asían

    mientras las nubes

    formaban remolinos

    sobre la mar.

     

    Hubo una vez

    en que te sentiste

    una cometa al viento

    y te observaba.

    Cada caudal de viento

    era un suspiro.

    Y cada sonrisa

    brillaba en tu piel.

     

    Hubo un tiempo

    donde tú y yo

    éramos nosotros

    y reír un deseo.

    Lo hubo y se evaporó

    entre tardes menguantes

    canciones de a uno

    con lágrimas de a dos.

     

    Hubo un tiempo

    donde conversar

    estaba sobrevalorado

    pues un beso recitaba

    palabras inventadas.

    Hubo eternidad

    y la derretimos

    al dejar de abrazarnos.