Imagen: entre algodones…
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A merced del viento
se recorre cómodo el mundo
pero añoras el calor
del deseo nocturno.
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vértices de recuerdos

Entre heridas y cicatrices restañadas, aprendí a ser feliz con vértices de recuerdos:
Tu cabeza recostada sobre la almohada.
El aire de unas alas batiendo en agosto.
Pedalear en la orilla salpicado de sal.
El aroma de un habano reposado.
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Tu sonrisa .
Imagen: Llama perenne
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No quiero de ti, tan solo la sonrisa.
Quiero el llanto para apagarlo.
Las penas para pintarlas.
El cristal para fraguarlo.
Tus manos para calmarlas.
Tus sueños para cuidarlos.
Tu sonrisa no merece un segundo de tristeza.
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Vestida de nada
Imagen: rendijas de luz.
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A veces hacemos camino. Otras nos despertamos sobre los raíles curvos.
Nos estiramos de puntillas, tratando de cazar un escurridizo rayo de sol.
En ese momento, una ráfaga de viento del norte nos quita el sombrero.
Una amplia y sonora sonrisa lo persigue por los desvencijados mosaicos del patio.
Observas la escena. Tu mirada se salpica de agua. El corazón deja de palpitar.
Envuelto en esta sinfonía de pequeñas percepciones más allá de un instante.
En ese mundo mágico donde el centro del universo es concéntrico a las promesas.
Renuncio a mi patria para ser rey en la tuya. Forjar un espacio y un mañana en ciernes.
Te sueño sembrada de corcheas. Con caderas cimbreantes de las que extraigo palabras.
Te observo dormida. Abrazada a la almohada. Dominando la vida. Vestida de nada.
Dos cuerpos unidos a un momento. Untados de miel eterna
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Cierra mas que limpia
Cuando una lágrima
mas que nublar
aclara la vista.
Cierra mas que limpia.
Imagen: rincones -
Todo
Toda opción
es una posibilidad.
Todo sueño
un germen.
Toda opción
un cambio. -
Mi último aliento
Imagen: Hazan Hizli
Cuando mi alma zozobre,
mi último aliento
burbujeará impaciente
abrazado a tu cuerpo.
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Lo intenso
Adoro las palabras cifradas.
El códice entre líneas. La rosa escarlata,
Las tentaciones trastabilladas.
Lo irresistible me parece irrenunciable.
Y lo intenso, memorable.
Aprendamos a sumergirnos en las heladas mareas de cada mañana.
Porque el futuro, aun no tiene memoria, y es un lujo que podamos soñarlo.
No creo que la felicidad sea un trastorno mental transitorio.
En todo caso su falta sí.
Siempre me he considerado aprendiz.
No sé si por miedo a volar demasiado alto.
O porque siempre me ha gustado el vuelo rasante.
En realidad me da igual.
No me motiva el lustre por sí mismo.
Me gusta perseguir la oscuridad para saber dónde se esconde la luz.
Dejo volar mi corazón con la certeza que volverá con un brote de esperanza.
Aunque a veces muerda el polvo, no hay mayor orgullo que levantarse después de caer.
Algún día, cuando volar sea un hábito, haré una pirueta y desapareceré entre las nubes.
¿Para qué quiero la cordura si no puedo empeñarla para retar la razón?
¡Ven!
Abramos una ventana en el cielo y tomemos café con los duendes del atardecer.
Dime si las estrellas son destino o tan solo señales.
Caminar distraído sin pensar en el viaje de vuelta.
Volar con la mente perfectamente enfocada
hacia el punto exacto donde se cruza el camino.
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Perpendicular a la vida
Imagen: Ben Benowski
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Nada tiene tanto poder como materializar un sueño.
Rescatar una mueca, una fantasía, un sonido.
Que mis actos tengan vocación de eternos.
Los lunáticos soñadores de la penúltima realidad.
Donde nada está hecho.
El instante final donde respiras.
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Amar es adaptarse.
¿A tus alas de ángel?
¿A la orilla de tus labios?
¿A caer en tu tentación?
¿Al destello cuando me subes al cielo?
¿A las astillas que arrancas de mi piel?
¿A usar tus alas como luciérnaga en espiral?
¿A la libertad que me das sin cadenas?
¿A libar las sangre del cáliz tus heridas?
¿A los delirios de mi cuerpo cuando lo rompes en mil pedazos?
¿A la forma con que trasmites calor cuando me aprietas contra tu pecho?
¿Al sabor salvaje cuando beso tu cuello?
¿Cuando llenas mi boca de sabores directamente derramados desde tu piel?
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¡Aún necesito descubrir cómo se declina el verbo amar!
La única provocación que no acaba en sí misma es la que se escribe en el futuro.
En las pequeñas cosas por descubrir, y en las cosquillas en la planta del pié.
Nuestro siempre. Ese que dura un instante y nos falta aire para respirarlo.
Cuando me enseñas la lengua, solo me dan ganas de comértela.
Me entusiasma la vida porque tú eres perpendicular a ella.
