• Sabor a limón

    domingo, septiembre 16, 2012 Permalink 0

    Imagen: F. J. Alfonso

    Las pinceladas cotidianas, me gusta compartirlas contigo.
    La radio inventando canciones, y la tarde abierta de par en par.
    Movemos una pieza, en el tablero del arcano.


    No hay colores definidos, ni brisa cálida o envolvente.
    Todo es caótico e intenso. Y más aun,
    adornado con un ramillete violeta de besos.


    Que extraña tu presencia.
    Fresca, ardiente y sonora.
    De esas que te transportan
    entre universos afines.


    Ahí está tu piel, tersa y desnuda. Aquí mis deseos perdidos.
    Envueltos en un simple trozo, brillante y de seda.
    Inventemos una marea de ardientes miradas.

    Un retazo de piel. Blanca, brillante y escarchada.
    Un silencio de tus labios acontece en mi almohada cada noche,
    en el preciso momento que busco la última luz en mi ventana.

    Me gusta tu sabor a limón
    con destellos efervescentes
    de fresa y melocotón.

    Respirar el dulce elixir
    de tu cuerpo extenuado,
    junto al cuello anudado.


    Renacer a tu lado en el deseo
    La sonrisa complaciente
    cuando despierte.

    Sube el telón. Comenzamos a andar por la vida.
    Deja en el camino historias de vínculos desatados.
    Giras ciento ochenta grados. El mundo es el mismo pero al revés.

    No reconoces forma ni color. Ni tan siquiera el eco rebota igual.
    Un día. Donde el aire llora, y el tiempo se congela,
    el espíritu claudicará ante la bajada del telón.

    Pero eso día, no será hoy.

  • Pasan las horas

    sábado, septiembre 15, 2012 Permalink 0

    Imagen: Incipiente

    La ventana mojada. Una nube serena satura la casa. Frente al espejo sentada.
    Tres notas reverberan. Caprichosa cadencia repiquetea la lluvia tras el cristal.
    Está silente la tarde. Vaga e insustancial, como cuchillo que se hunde sobre costal.

    Pasan las horas. Los deslizantes días se me antojan lánguidos. El aura menguante.
    Las grandes gestas fueron cantadas por simples juglares, bohemios o rapsodas.
    Armado con un lienzo una irreverente pluma garabatea aguzando en el ingenio.

    Disfruto tus proezas cuando te enfrentas a los miedos como a dragones de elegía.
    Cuando el orgullo diseña mi destino, con el orgullo del tañido de tu nervio.
    Dibujas notas en movimiento. Única y sensual. Cada fragmento de tu cuerpo.

    Ardes el aire que te rodea. La suave fragancia me esquiva. Revolotea.
    Grite una sonrisa y me devolvió un instante.
    Me haces volar sin moverme a ninguna parte.

    Lo siento. Sé que las palabras pueden ser dagas sangrantes.
    Y sin embargo, nunca supe declinar la palabra te quiero más allá del silencio.
    Vacilante. Jadeante. Vagabundo. Esporádico. Por ti, penitente.

  • Anclando la vida a tu mano

    domingo, septiembre 9, 2012 Permalink 0

    Foto: F.J. Alfonso

    Descubrir un color y ponerle tu nombre. Bañarme en la espuma de un salto de agua termal.
    Compartir un paisaje y reinventar su horizonte. Soñar con tus manos y despertar a tu lado.
    Permite que disfrute tu alma con esta neófita locura. Que la hábil pluma te reverencie.


    Modelar viejas heridas en sutiles cicatrices, cerradas y adormecidas, de sal y de miel.
    Pintar de manera irracional los surcos de otra vida. Rellenarlos hasta florecer con nuevos aromas.
    Reverdece mis manos sembradas de olvido En el perdón del destino. En el sueño de ser amado.

    Esculpiré tu alma a golpe de sueños. Los grandes y los pequeños. Con cariño y con calma.
    En los vigorosos e intensos momentos en que cruzamos el umbral de la pasión y la entrega.
    En la deseable quietud sobre sabanas blancas que estremeces cosida al calor de mi espalda.

    Si somos dos, podremos desgranar los momentos de la vida como uno solo.
    El repentino brillo de una estrella en la noche, o el embriagador aroma del jardín por la mañana.
    La sinfonía inacabada de un grillo que reta a la luna. O el crepitar del fuego bailando con la noche.

    Llegar casa después de un largo día. Cerrar la llave por dentro y que ya no seas sueño.
    Pequeñas cosas que suceden en el anonimato de una cálida mañana de domingo.
    Observo ensimismado con la mente en el horizonte. Anclando la vida a tu mano.



    Besos, Pedro

  • En la palma de tu mano

    martes, septiembre 4, 2012 Permalink 0

    Imagen: C. Daunis.

    La nuestra, es una historia de amor escrita, desde el principio, al revés.
    Comenzamos besándonos para ahuyentar el futuro y la situación.
    La espalda fue un campo de batalla, donde el olor a pólvora y fuegos artificiales
    mezclaba el punzante aroma del deseo con la pasión humedecida en estremecimiento.


    Somos más que palabras y menos que sentimiento. Algo fugaz y deseable. Inconsistente y etéreo.
    Besarte es compartir ternura. Aire atrapado entre algodón. Mundos que entran en colisión.
    Besarte es observar como buscas hueco entre los brazos abiertos cimbreando hasta mi pecho.
    Besarte es sonreír al ponerte de puntillas y doblar, inconsciente, tus tobillos al dejarte llevar.


    Bailare para ti como humo de partitura, que conserva la música con fingida cordura.
    Me posare en tu cuello. Aspiraré el aroma del día y susurraré las ganas que mi cuerpo ansía.
    Para derramarme acariciando con delicados arabescos alrededor de tu pecho.
    Si. Bailaré para ti, en la palma de tu mano









  • Hay un lado de la calle

    jueves, agosto 30, 2012 Permalink 0

    Imagen: Blanca sobre rosa







    Hay un lado de la calle en el que el color brilla un poco más.



    Un lado en el que las sombras ascienden los rascacielos aullando sus penas.



    Donde la piel desprende unas gotas más de aroma y sucumbe al aire de la tarde.



    La simplicidad de la lluvia que limpia los arcenes del desecho de la noche.



    Y la brisa se enrosca desde los tobillos a la cadera bailando hasta el amanecer.







    Es la emoción de lo que se palpa.



    Las flores recién cortadas en la entrada.



    Las manos dando énfasis a las palabras.







    La mirada perdida, casi incrustada.



    La piel dorada del mar bravío.



    El pelo recogido al azar.







    El traje negro ceñido al pecado.



    La luz jugando con la sal de las olas.



    Una sintonía embriaga la noche.







    Mi camisa negra. Tu pantalón vaquero.



    Los aspersores te denudan



    Y mis manos te secan.







    O no.



  • Apoyado en tu costado

    domingo, agosto 26, 2012 Permalink 0

    Imagen: Enredados a la luz.

    Tengo sal para derramar, como agua para beber. En cada orilla de tu piel, en cada surco del bisel.
    Encerrado en la oscuridad del torrente de mi sangre, riego, ensimismado, tus caricias.
    Injertadas de aroma. Prometidas a tu altar, cada noche te velo sin rendirme al sosiego.

    En tus manos me siento fragancia. Levedad. Capricho. Al límite de la debilidad.
    Un sonido que retumba. Un eco sostenido que vibre a tu ritmo, sin cadencia ni final.
    En mi mano que ama. En tu cuerpo que vibra. En mis sueños que bailas.

    Cuando me envuelves en tu sedosa piel y me amas, eres manto y fuerza de mar.
    El suave manto de yodo y sal que dejas sobre mi pecho acurrucado en tu recodo.
    Siempre consigues que me deleite en girar y volar a tu libre albedrío.


    Quiero que veles mis sueños.
    Que sigas siempre a mi lado.
    Apoyado en tu costado,
    ya no me siento pequeño.


    Eres el lienzo de mis deseos.
    La dulce partitura de mis sueños.
    La perfecta definición de la belleza.
    La estrella polar de mis manos.

    El marco perfecto de tu sonrisa.
    La esponjosa almohada de mis labios.
    El níveo tacto de mis mañanas.
    La sonrosada emoción de tus venas.

    Tu cara es
    espejo inmaculado.
    La frágil felicidad.
    Mi destino.

  • Gozar la vida

    jueves, agosto 16, 2012 Permalink 0

    Imagen: Presencia

    Que mis deseos echen raíces lejos de las causas perdidas.
    Enredados sobre la húmeda tierra que arrincona la tristeza.
    Calentar mi piel mientras escribo sueños en el reverso.
    La esencia de las flores inmersa en los pliegues de tu cuerpo.

    Con la esencia de las flores exprimiremos versos.
    La luna querrá robarnos para hacerlos suyos.
    El calor de tus palabras es el mayor de mis momentos.
    De plata la medianoche. De frambuesa, tus deseos.

    Las flores serán poemas que alienten mis días.
    Envuelto de sensaciones, volando sobre la vida.
    Lejos de las causas perdidas. Lejos del frío invernal.
    Lejos de las noches vacías. En órbita a tu corazón.


    No habrá causa perdida si mi razón eres tú.
    Si eres mi única luz, el dueño de mi guarida.
    No hay color entre los deseos del corazón
    y la ley aplicada que susurra la razón.


    No hay color entre un beso robado
    y el levantar que sabe a hueco.
    No hay color entre gozar la vida
    y vivir entre cantinelas dormidas.

  • Creo

    miércoles, agosto 15, 2012 Permalink 0

    Imagen: Llama ascendente.

    Como dar vida a tu mirada es el fin de tenerte a mi vera cual golosina envuelta en celofán.
    Como tender un hilo vital que conecte intermitentes latidos a la cadencia abismal de mis manos.
    No hay piel que no comprenda tu ternura. La diáfana cordura de una distancia que se resiste.

    La vida traza un tirabuzón en la noche y te deja postrado adorando la perfección.
    Instantes donde el magnetismo tiene vida propia y un tornasolado aroma fugaz.
    Una nana que adormece guerras y amansa la furia bajo una bóveda estrellada.

    Me gustan los mundos irreales e irreverentes. Alternativos y paralelos. Constantes y efímeros.
    Cálidos vientos que transportan aguas claras y doradas con corrientes de alto voltaje.
    La mente recrea cada esquina desde la creación perfecta hasta el deseo y la locura.

    Creo en las personas.

    En los que se bloquean ante las adversidades.
    En los que las rodean.
    En los que se topan con ella de bruces.
    En los que tratan de desgastarla como las olas.
    En los que viven agazapados a la espera de su oportunidad.
    En los que se despiertan sonriendo.
    En los que anidan cada noche a la vera de sus sueños.
    En los que miran con respeto las grandes decisiones.
    En los que las toman a puñados.
    En los que lloran en silencio.
    En los que los sueñan con sus miedos y se despiertan gritando.
    En los que cantan en la ducha.
    En los que pintan un lienzo una y otra vez.
    En los que escuchan con la mirada.
    En los que hablan y les comprendo.

    Creo en la vida.
    Con tu miedo.
    Con tu ansiedad.
    Con toda tu ilusión.

    Junto a la mía.

  • Aprender a disfrutar

    lunes, agosto 13, 2012 Permalink 0

    Imagen: Borbotones ignífugos.

    Hace algunos años, tocado por la juventud y dominado por la pasión, juré amor eterno y fallé.
    Me sentí maldito. Desterrado de mi propio corazón y cualquier sentimiento ajeno.
    Con un arcón repleto, y una penitencia con ribetes de acero y hielo.

    Un corazón de cristal hace de mi vida un constante vagar por una eterna condena.
    ¿Acaso amar no es perdonar? Entonces, ¿Por qué no me perdono?
    ¿Porque mi corazón no late sino que simplemente flaquea?

    Ahora siento el aroma del día, envuelto en flores y sal.
    Será cuestión de aprender a disfrutar.

    Hoy cuento la vida por los momentos que, paralizado, no puedo respirarte.
    No necesitas que te justifique un cambio. Simplemente aceptas y me sigues besando.
    Me encantan tus sueños como opción para vivir persiguiendo alboradas.

    Me siento hipnotizado por el movimiento sinuoso. Por el lento disfrute con que me postras.
    Tu presencia es universo. Un escalofrío inhumano que paraliza mi voluntad abrazado en extremo.
    Ante la ausencia de miedo aprendí a ronronear en tu espalda con aroma a lavanda y espliego.

    Cortejo tu sangre y la anudo a mis sueños. Con la vehemencia del deseo. Con la dulzura que arde.
    Lloveré sonrisas sobre tu piel desnuda. Tornaré infinito el destino de tus manos.
    Frente al lenguaje silente me mantendré ilusionado, y a tus pestañas encaramado.