• Apátridas emocionales

    sábado, octubre 1, 2011 Permalink 0


    Imagen: Alexander Kharlamov.



    El futuro no se puede concentrar

    en la impronta de escapar

    de la jaula actual.



    El precio es demasiado alto.



    Escapar continuamente

    forja apátridas emocionales.



    Seres asustados y huidizos

    que roban energía suficiente

    para llegar al siguiente nido.



    Como expiación a esta ceguera

    cambiamos con desenvoltura

    buenos días y desayuno

    por sábana almohada.



    Y sigilo a la salida.



  • Quien me hace real

    jueves, septiembre 29, 2011 Permalink 0


    Imagen: Mark Schneider

    Eres quien me hace real.
    Mi redención de la ceniza.
    La crisálida de mi tortura.
    El tañido en la densa niebla.



  • Malditos roedores

    domingo, septiembre 25, 2011 Permalink 0


    Imagen: Valentín Román



    Tras la palmera del jardín aun se escuchan las palabras atropelladas del verano infantil.

    El pelo rebujado, las rodillas en carne viva, los ojos como platos y por escuda, la sonrisa.

    Los tomates, naranjas y pelotas probaban continuamente el principio de Arquímedes.

    Y los peces del pequeño estanque no sabían si esconderse o empezar a salpicar a mansalva.



    No fui del todo feliz, ni deje de serlo. Mis hermanos. Mis amigos. El perro del vecino.

    Todos éramos uno. Desde el bordillo de la acera a los inmensos ríos de barro del invierno.

    Un balón era el centro del universo. De reglamento, eso era ya otra historia. Y para nota.

    Los trompos volaban. Las bicicletas en chasis. Las espadas de madera y el corazón de papel.



    Nunca tuve uniforme. El colegio era de pago pero no tanto.

    Tenía un par de pantalones de domingo unas botas de futbol y dos pares de zapatos.

    Cada miércoles mi tía traía caramelos y merengues y por un minuto había fiesta asegurada.

    Olía todo el zaguán a cocina. A pollo con papas y zanahorias, canelones y croquetas.



    Hoy mi barrio es silente.

    Hasta los perros son mal mirados si ladran.

    Y si quiero cantar no tarda alguien más de dos minutos en tocar a la puerta.

    ¿Dónde está el Capitán Trueno para que me libere de esta miseria?



    Cielos.

    Olvide el código secreto para llamarle.

    Malditos roedores.

    Esto es todo amigos.





  • Erasa una vez

    sábado, septiembre 24, 2011 Permalink 0

    Imagen: A. Lacroix



    Erase una vez.

    Porque todos los cuentos,

    como lo es la vida,

    comienzan así.



    Con un llanto desapacible

    que nos entrega a la vida.

    Boca abajo y sin comprender

    a qué viene esta osadía.



    Erase una vez.

    Porque todas las estrellas

    bailan juntas para aquellos

    que saben esperar.



    No les importa mojarse.

    Ni con la lluvia ni con su cuerpo,

    sumergido entre las olas

    en medio de cada noche.



    Erase una vez.

    Un niño gordito y soñador,

    al que un día le toco la suerte

    y le asieron fuerte la mano.



    Y se quitó un peso de encima

    porque algo mágico se abrió

    jamás volvió a sentirse

    un premio de consolación.



    Eras una vez.

    Mi infancia.

    Bienvenida.

    Bienvivida.






  • Intensamente arcana

    jueves, septiembre 22, 2011 Permalink 0


    Imagen: Anuar Patjane.



    En las largas noches de otoño,

    aprovecho los huecos que deja tu voz

    para recordar lo importante que es sentirte

    cuando apenas consigo escucharte.



    Rastreo nuestra urgente biografía

    bajo la luz del lienzo de mi sonrisa.

    Mientras tanto, engaño a la nostalgia

    reconvertida en válvula de escape.



    Bipolaridad insustancial

    intensamente arcana.



  • Para mis tardes aciagas

    lunes, septiembre 19, 2011 Permalink 0

    Imagen: Hikaru Uchida.

    Busco presencia
    en el silencio inconsolable.
    Sangre fresca que me regale
    unos días más de vida.

    Fragancia de tierra mojada
    para mis tardes aciagas.
    Olas batientes para aspirar
    la reconfortante sal.

    Algunas tardes,
    la soledad es tan grande
    que soy capaz de escuchar
    como se encoge el alma.

  • Trazos de locura

    lunes, septiembre 19, 2011 Permalink 0

    Imagen: Arild Aarnes.



    Fragancia ingrávida y envolvente.

    Trazos de locura y descontrol.

    Tu cabello al viento.

    Mi sonrisa desbocada.



    Hacemos el amor.

    O guerra de guerrillas.

    Como tú la llamas.

    Como yo me dejo.



    Cambiar sin revolución.

    Adaptarse para crecer.

    Extender la piel.

    Llegar a ser el otro.




  • Indignado

    domingo, septiembre 18, 2011 Permalink 0

    Cuesta mucho escribir. No es fácil abrir la caja de los truenos y escoger uno para mostrarlo al mundo. Mucho menos, creo, aderezarlo con forma rítmica para expresar sentimientos.

    Luego eliges un espacio donde compartirlo. Buscas gente similar con gusto, con ganas de compartir experiencias. Y desembocas a quien la Comunidad de El País.

    Un año publicando, haciendo amigos, correspondiendo comentarios y de repente un administrador inexistente o la mayor desidia del mundo nos deja colgados, con un sistema que no funciona y con un nivel de frustración altísimo no solo contra quien administra este espacio sino a quien lo permite.

    Educadamente. Por favor arreglen esto de una vez o ciérrenlo y nos buscaremos la vida.


  • Aun creo

    sábado, septiembre 17, 2011 Permalink 0


    Imagen: Salar Amini.



    Hay días que vuelves a casa

    y dejas el alma tirada

    en el primer rincón que encuentras.



    Allí se queda inmóvil.

    Asustada como el niño

    que se sabe culpable.



    Notas su presencia.

    El frío que desprende.

    Su grito de socorro.



    Sin embargo sabes,

    que si miras un segundo,

    volverá a convencerte.



    Deserto de ella.

    De sus complejos.

    De sus cicatrices

    De sus miedos.



    Aun creo.

    Tengo fe.

    Sin embargo,

    no sé en qué.



  • Un lugar en mi vida

    miércoles, septiembre 14, 2011 Permalink 0


    Imagen: Ryszard Tychawski.



    Tu alargada sombra

    discurriendo por la escalera.

    Tu mirada perdida

    a lo largo de la tarde.



    Tu sonrisa jugando

    con el sombrero de playa.

    Los gráciles trazos

    del maquillaje en tu rostro.



    Tu lágrima fácil

    de inesperada ternura.

    El capricho del pelo

    retozando sobre tu hombro.



    Siempre conservarás

    un lugar en mi vida

    aunque te empeñes

    en esconderte.