• La textura de mis sueños

    domingo, marzo 20, 2011 Permalink 0


    Imagen: Azure D’or.



    Acaricio inconsciente el húmedo musgo de la piedra.

    Mi mente se separa del cuerpo y compara texturas.

    Y me hago la gran pregunta. La temida pregunta:

    ¿Cuál es la textura de mis sueños?



    Acaso la toalla envolvente, con aromas a jabón de mesa, de mi añorada niñez.

    O tal vez el agua de lluvia en forma de tropel que anegaba las calles de mi barrio.

    O las gotas de sudor tras conquistar un bloque de obra cual palacio mandarín.

    Seguramente el crepitar de la sal mientras te secabas bajo el ardiente sol de la playa.



    Hoy sueño para mantenerme erguido mientras voy llegando.

    Muchas veces pienso en tu piel. En el sabor de tus húmedos labios. En tu voz.

    Algunos, te confieso, me lo invento y luego juego a compararlos.

    Aunque la realidad, no tengo duda, ampliamente lo supera.



    Amar sin existir de forma presente.

    A veces energía para seguir viviendo.

    A veces agonía en forma de maldición.

    Y siempre un deseo irrenunciable.









  • El preludio de las mañanas

    sábado, marzo 19, 2011 Permalink 0





    Imagen: Lawrence Paikin



    Cada día.
    Cada hora.
    Te busca mi piel.



    Incesante.
    Ávida.
    Expectante.

    Sumergirme en tu vientre,
    Explorar las estrellas
    sin salir de tu piel.




    Sobre las ruinas del imperio,

    la luz diseña su lienzo

    en el preludio de las mañanas.








  • Cuando el pulso enloquece

    miércoles, marzo 16, 2011 Permalink 0



    Imagen: Monte Stinnett.



    Cuando el tiempo se entretiene en las anillas de tu pelo.

    Cuando las cruces no sacrifican sino que idolatran.

    Cuando la tristeza se rinde ante la solemnidad de una sonrisa.

    Cuando el pulso enloquece y recupera su alegre cadencia.



    Cuando la memoria palpita y no rememora recuerdos.

    Cuando el reloj atrasa de manera aleatoria.

    Cuando las olas no se recogen sino que permanecen en la arena.

    Cuando el celeste y el rojo se enredan en el firmamento.



    Cuando la experiencia se relaja y te deja el timón de la vida.

    Cuando la ribera no es destino sino oportunidad conquistada.

    Cuando el piano suena y solo importan las manos.

    Cuando la existencia es sencilla y los momentos únicos.



    Entonces, amor mío,

    la tarde ha desperezado.

    Y estás esperándome

    detrás de la puerta.






  • Dame presencia

    martes, marzo 15, 2011 Permalink 0



    Imagen: Lawrence Paiken.





    No obedezco frontera que limite tu contorno.

    Ni mar que no surque para arribar a tus brazos.

    Una senda que recorro sin brújula, a diario,

    en un viaje de ida y vuelta a tu espacio.





    No tengo sed,

    pues me anegas.

    Ni respiro ansiedad

    porque me llenas.





    Tu entrega me ha regalado

    un reconocimiento sin rubor

    ante el inflexible reflejo del espejo,

    antaño carente de recuerdos.





    Dame presencia

    en las largas noches.

    A cambio te entregaré

    hasta el eco de lo eterno.













  • Elegir su locura

    lunes, marzo 14, 2011 Permalink 0

    Imagen: Elena K



    Sentimientos sin credo,

    son viento.

    Sentir es libre.


    Elegir, un privilegio.



    Cada cual tiene derecho
    a elegir su locura.

    Tú eres la mía.


    Por ejemplo.








  • Elegir su locura

    lunes, marzo 14, 2011 Permalink 0





    Imagen: Propia. “Atrapada por el invierno en Santiago”



    Sentimientos sin credo,

    son viento.

    Sentir es libre.


    Elegir, un privilegio.



    Cada cual tiene derecho
    a elegir su locura.

    Tú eres la mía.


    Por ejemplo.








  • Tu nombre

    miércoles, marzo 9, 2011 Permalink 0

    …Imagen: Paula Grenside.



    Me gusta la sensación de relajarme contigo.
    Esperarte a la llegada del trabajo.
    Desvestirte.
    Sumergirte en un baño caliente.

    Enjabonarte.
    Darte un pequeño masaje en los pies.
    Una toalla húmeda en tu rostro.
    Preparar una cena ligera.

    Compartirla.
    Sentarnos en el sofá.
    Acariciarnos hasta quedar dormidos.
    Despertarnos de madrugada.

    Amarnos despacio.
    Subir a la habitación.
    En silencio.
    De la mano.

    Observando tras de ti.
    Dormir apoyado en tu espalda.
    Darte un beso en el cuello.
    Pronunciado tu nombre.







  • Cosido a tu pensamiento

    martes, marzo 8, 2011 Permalink 0



    Imagen: Dave Bartstow.



    Tus guiños y fragmentos me persiguen.

    La toalla húmeda con tu fragancia impregnada.

    La sinfonía de colores frente al espejo.

    El vaho de tu cuerpo a lo amplio de la ventana.



    Tus palabras, escuetas pero precisas.

    Tus sueños compartidos en singular.

    El camino que trazas dejando migas de pan.

    El preciso eco de tus tacones en el pasillo.



    El recuerdo de tu sombra a modo de calidoscopio.

    La luz de la tarde persiguiendo tus rizos.

    La imperceptible frontera entre tu piel y mi piel.

    El cincel con que te tallan mis recuerdos.



    Llegué a través de tu cuerpo perfecto

    para quedar cosido a tu pensamiento.








  • Acumulando deseo

    domingo, marzo 6, 2011 Permalink 0


    Imagen: Paul Pluskwik



    Te deseo desde dentro hacia fuera

    Hoy, te doy de comer de mi boca.

    Mis manos ya no articulan caricias

    si no anidan sobre tu cálida piel.



    Consigues con tu presencia

    sublimar la belleza.

    Incluyo aquellas partes de tu cuerpo que

    ni la propia naturaleza pudo mejorar.



    Cuando evoco tu sabor

    No eres dulce.

    Eres cítrico dorado

    con motas de granada y jazmín.



    Ahora tengo que aprender

    que la distancia nunca es triste.

    Sino que voy acumulando deseo

    para volverte a conquistar.





  • Fértiles caricias

    sábado, marzo 5, 2011 Permalink 0



    Imagen: Elena K.



    ¿Es la eternidad tiempo o sentimiento?

    De cualquier forma,

    no podemos pasar por esta vida

    siendo tan solo un personaje.



    Administremos las carencias y,

    si tenemos la suficiente habilidad,

    hasta someter a nuestra conveniencia

    las inmortales ausencias.



    No podemos vivir esta historia

    con privilegios obsoletos

    heredados del desamor

    en caducas experiencias.



    Seamos fértiles caricias.

    Sembremos una roja semilla,

    cuya fuerza en germinar

    torne vergel la yerma arena.