No nací a tu vera.
Pero necesito sentir
que me guías,
y caminas a mi lado.
No crecí con tus besos.
Y sin embargo
llevo buscándolos
toda la vida.
No moriré lejos de ti.
Creo fervientemente
que tus labios
me darán vida eterna.
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Manto de agua tierra y vida
Manto de agua tierra y vida
para cubrir cúmulos de nieve
que acechan mi camino
mientras voy llegando a la posada.
Un buen fuego.
Café.
Una manta amplia.
Una sonrisa franca.
Es el mejor estímulo
que debemos compartir
entre seres apacibles
de esta misma especie
Huye del sentimentalismo
como del rayo y la tormenta.
No dejes de jugar con tus recuerdos
y mantén a buena distancia la locura.
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Diálogo imaginario
Tu has perdido un sueño.
Pero yo…
he perdido mi vida.
Y ahora:
¿Dónde busco la eternidad?
¿Dónde busco tu abrazo?
¿Dónde el consuelo de su voz?
¿Dónde?
¿Dónde?
Solo tengo una respuesta:
Esta cicariz que me dejó.
Que cuando me paro a lamerla
me recuerda la sal de la vida.
Diálogo imaginario entre
una antigua amante
y una viuda desconsolada
en el final de su pareja.
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La refrescante sensación
La serenidad es la gran conquista tras la guerra.
Las únicas cenizas válidas son las que calientan el hogar.
Pierdes el sentimentalismo infantil que te rodeaba
y renaces con una madurez pausada e intensa.
El vino, si cabe, ensancha su cuerpo y aroma.
El placer deja de ser un encanto efímero.
Y aprendes que lo bueno del aroma
es que perdura más allá de la presencia.
Un desnudo ya no es adorno.
Es antesala de la culminación.
La refrescante sensación
de sumergirte omnipresente.
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Reemprenderé mi camino
Hoy
he llorado,
y a ratos
reído.
Hoy
he luchado,
y alguna vez
vencido
Hoy
he sorprendido
y a veces
sentido
Hoy
he abrazado,
y para siempre
revivido.
Esto hoy.
Mañana,
reemprenderé
mi camino.
¿Solo?
¿Acompañado?
Eso, si quieres,
dejémoslo al destino.
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Una llama crepitante
Una tarde distinta.
Sentados junto al fuego
sin más espacio en medio
que la música que repiquetea.
Un silencio reflexivo
sobre lo sutil que llega a ser
la felicidad entre pares
cuando respiras el mismo aire.
Porque esta tarde trata
de estar acompañados.
De compartir silencios
con la mirada fija.
Me gusta fabricar recuerdos
en torno a una llama crepitante.
Y sabes que no te hablo
de la que nace del fuego.
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Duerme
Mañana hará un año que no compartimos más que pensamientos.
Mañana será el aniversario de aquel momento en que el aire se heló.
Mañana, también recordará el día en que lloré más amargamente.
Mañana. Maldito mañana.
Nunca supe quien eras.
Curiosamente no me importaba.
Eras la palabra amable.
El detalle extremo.
La delicadeza de lo expresado.
La emotividad del silencio.
La superación del castigo del ser.
La enseñanza como herencia del saber.
Pero sería injusto hablarte solo en pasado.
También eres parte del desván de mis experiencias.
Ese que tengo presente al escribir y cargo cada día.
Ese que tú me enseñaste a abrir con una palabra de ánimo.
Naciste lejos.
Moriste lejos.
Y sin embargo tu ausencia
te ha traído muy cerca.
Duerme.
Envuelta en lluvia.
Sobre blancos sueños
y nubes engalanadas.
Duerme.
Hasta mañana.
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adornada de una sonrisa
Quédate un minuto mas
bajo las tibias sábanas.
En nuestro mundo impenetrable.
Ante el firmamento.
Ese rincón donde vivimos.
Piel contra piel.
Mirada frente a mirada.
Desnudez a desnudez.
Donde los besos son arabescos.
Y tienen su propio perfume.
Arrancado de las buenas noches
y regados con el amanecer del día.
Sabemos que no hay mejor golosina
que labios que rastrean deseos,
aun resquebrajados de la noche anterior,
en que dormiste adornada de una sonrisa.
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diminuta parodia
Ese lugar íntimo
al socaire de las manos
donde comienzas
a ser yo.
Esa diminuta parodia
que se llama distancia.
Muere cuando consuman
las horas de desconsuelo.
Ese vigoroso empuje.
Que sella y calma.
Que acerca y silencia.
Que esclaviza y gana.
Las nuevas tierras se conquistan
llegando sigilosamente al horizonte
para entrar en tropel
hasta poseerla
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Terremoto en Haiti
Y Dios hizo sonar su voz.
Las casas cayeron.
Los cuerpos se desplomaron.
Las gargantas gritaron.
Una nube de polvo.
Un llanto amargo.
Unas vidas truncadas.
Un sueño perdido
No queda mas remedio
que doblegar la rodilla
para poder recordar
las vidas que se han perdido.
