Pocas cosas superan la imaginación.
Amarte e imaginarlo en el mismo instante
es la mayor sensación posible
de explosión sensual.
Tratar de interpretar tu mente.
Incluso, con el paso del tiempo,
adelantarme al deseo un segundo antes
y llevarte de la mano hasta él.
Dejarme resbalar por la piel
deslizándome como un tobogán
que invariablemente me transporta
al centro álgido del placer.
Quedarme adherido y viajar
con los impulsos de tu cuerpo
hasta que pierdo el control
mientras el tuyo lo poseo.
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con los brazos abiertos
En esta mañana fría de Diciembre
La travesura de te regalo
consiste en jugar con mis manos
bajo tu atrayente suéter.
Ciertamente reconozco
tu cuerpo sin mirarlo.
Incluso soy capaz de crear
fragmentos insospechados.
Es tan solo un instante.
Mi cara pegada al dorso.
Las manos garabateando deseos.
Y tu espalda con un leve arqueo.
Una buena manera
de recordarte
que te espero esta noche
con los brazos abiertos.
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el deseo incesante
Desde un punto en la montaña
nacen ríos que desembocan.
Mares que se amamantan.
Olas que, sobre las rocas, cincelan.
Desde el crepitar salino
evaporan gotas.
A su vez, pergeñan nubes
que acarician con su lluvia.
¿Y que me dices del tiempo que,
constante e imperceptible
llena la piel de experiencias
y el alma preña de sabiduría?
Amo amarte.
Pero más, mucho mas.
El deseo incesante
de conquistarte
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Imposible separar
No concibo el tiempo sin tu presencia.
Imposible separar las nubes de la lluvia.
El viento de las gaviotas.
O el río del mar.
Me confieso ignorante sobre una vida
en la que no existas.
Un camino que tenga un final
distinto al de tu mirada.
No he hecho otra cosa que buscar.
Y tengo miedo. Lo confieso.
A no saber disfrutar de mis sueños
una vez conseguidos.
Tal vez sea una maldición.
O simplemente la opción
de invitarte a caminar
eternamente a mi lado.
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Un puñado de realidad
Me encanta esta vida
disparatada e inconexa.
En el que entre el todo y la nada
te quedas con la persona amada.
Sobran tópicos al decir
que prefiero una parte de ti
que todo un orden del universo
repleto de promesas y tentación.
Tan solo te pido:
Un sabor que recordar.
Un tacto que recrear.
Un aroma que respirar.
Dame un puñado de realidad
a la que aferrarme.
A cambio te entregaré
fragmentos diarios de mi alma.
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Tabla de salvación
A veces la ilusión se aleja
cabalgando sobre nuevas corrientes.
No te afliges porque te has hecho fuerte.
Ya puedes pergeñar tu propia historia.
Podríamos llamarlo “efecto marioneta.”
Pues ya sabemos caminar
sin que los hilos invisibles de siempre,
manejen el destino a su merced.
Inicialmente sentimos recelo.
Todo es nuevo. Distinto. Veraz.
Y sin embargo ya sientes
el ímpetu de del viento al galopar.
Todo mi universo
en un punto de luz.
La tabla de salvación
del abismo de la soledad.
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observar sin alterar
Dar.
Mirando a los ojos.
Recibir.
Sin hipocresía.
Compartir.
Sin reservas.
Colorear.
Sobre blanco.
Dar vida.
Y disfrutarla.
Entregar.
Sin anda a cambio.
Consolar.
Sin sentir pena.
Amar.
Con consentimiento.
Observar.
Sin alterar.
Nadar.
Sin guardar la ropa.
Tomar el sol.
Solo con piel.
Ser tú.
Y disfrutarte.
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La fijación de mis sueños
Tengo inconsolables ausencias.
Mareas perdidas en la niebla.
Vasijas con entrañas ociosas
Rendiciones con cuenta.
Y me pregunto:
¿Solo es leal quien porta la bandera?
¿Dónde está la frontera de la razón?
¿Acaso puedo proceder, tan solo,
de un País con territorio?
Patentemos guerras sin flechas.
Y un fututo sin influencias.
No saquemos mas basura
que aquella que tiramos cada dia.
No quiero miedos que distraigan
la fijación de mis sueños
sobre el vientre que me acuna
y adormece a diario.
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Dispersando sonrisas
A veces pierdo el tiempo,
si es que a eso se llama perder,
observando una pizca de lluvia
resbalando sobre el jazmín.
Con habilidad natural,
retiene su perfume,
dispersando sonrisas
tras salpicarlo en tu piel.
Me gusta comenzar la mañana
con una página en blanco
a la que darle vida
con la nimiedad de tus gestos.
Con esa magia que transitas
lo virtual a creíble.
Y el aburrimiento,
Imposible.
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el tiempo que soñé perdido
Es tiempo de charla.
de risas y, ¿Porqué no?
De recuerdos en forma de lágrima.
De ilusiones desmedidas.
Un abanico de espejismos
refrescan las cicatrices
que el pasado nos dejó
marcadas sobre la piel.
Sabor a ceniza
que se vuelve miel.
Acero templado
licuado en carmín.
Aun recuerdo la luna,
doble de Diciembre,
con su espejo marino
y su encantador siseo.
Me río del tiempo
que soñé perdido.
Hoy llama a mi puerta
y mis piernas tiemblan.
