• Dulce rendición

    viernes, diciembre 12, 2014 Permalink 0

     

     

     

    Guerra incruenta.

    Cuando dos más dos,

    eran siempre cinco.

    Y las noches en la cama,

    eran largas y cálidas,

     

    Cuando el chocolate con leche

    era el desayuno del domingo.

    las galletas absorbían la mitad,

    y el resto escurría por tu pecho.

     

    Dulce rendición.

    Fusión de silencio.

    Escarcha de amor.

    ¿Y por qué me gustas?

     

    Porque el mar diseña sus olas sobre tu piel.

    Porque la noche languidece sin tu rutilante estrella.

    Porque tu mirada revuelve mis entrañas.

    Porque tu cuerpo trata al mío de tú.

     

    Porque tus manos yacen mas que se apoyan.

    Porque nada escapa a tu presencia.

    Porque el mar se hace río sobre mi lecho.

    Porque lloro y secas mis mejillas con tus labios.

     

    Porque ronroneas en la almohada y amanece de un tirón.

    Porque río y tu mirada escudriña mi rostro.

    Porque las máscaras solo existen en la decoración.

    Porque haces bello el azul.

     

     

     

     

     

     

     

  • Idólatra de tu belleza

    jueves, diciembre 11, 2014 Permalink 1

     

     

    Diminutas sensaciones recorren mis venas.

    Cálida arena envolviendo emociones.

     

    Quisiera arrancar el color de tus labios y alimentarme de él.

    Aspirar el maquillaje de tu cara y bailar por las calles.

     

    Una frágil gota puede alcanzar el centro del mundo si de tus ojos emana.

    Un puñado de finas plumas resucita mi cuerpo en tu mundo irreal.

     

    Nunca me canso de admirarte.

    Me estremece soñarte.

     

    He sentido la aurora boreal devorando la noche a golpe de color.

    He sentido la línea del cielo desvanecerse a merced de las estrellas.

     

    He sentido una flor cambiar de color cuando pasas a su lado.

    He sentido las gárgolas de Notredam llorando flores azuladas.

     

    Sin aire, el resuello se entrecorta, cuando estas presente.

    Instantes donde estremeces el magnetismo de respirarte.

     

    Entrecortando tu realidad, alimento el viento de mis sueños.

    Me declaro, idólatra de tu belleza. Tramoyista de tu gracia.

     

    Aun tengo el sabor de tus labios goteando rojas fresas por mi garganta.

    Un traje de seda flota sobre tu cuerpo perlado de un sutil aroma a canela.

     

    Te contaré…

     

    Que me gusta besarte la espalda.

    Que el cielo revive cada tarde.

    Que las estrellas juegan al escondite.

    Que el mar siempre te acaricia.

    Que sonrío cuando tú sonríes.

    Que mi voz es grave y pausada.

    Que los escalofríos anidan en las pliegues de tu piel.

    Que tu piel me sabe a limón.

    Que mis dedos se mueren de cosquillas al tocarte.

    Que mis labios te atraen como un imán.

    Que mi piel tiene el calor de las mil y una noches.

    Que los secretos se deshacen en tu oído.

    Que las margaritas desprenden aroma cuando te acercas.

    Que los columpios quieren transportarte hasta el cielo.

     

    Y todo eso, espero, sin tener que hablar.

     

  • Un atisbo de locura

    miércoles, diciembre 10, 2014 Permalink 0

     

     

    Despierta.

    Tu presencia es ópera en tres actos, cien estrofas, una caricia y dos abrazos.

    Gota a gota. Musa a musa. Caricia a caricia, te coronas reina sempiterna.

    Ahora entiendo porque en el aire germina el vital e inexcusable beso.

    Te incrustaste en mi existencia. Entre las palpitantes rayas de mi mano.

    Despierta.

    La vida te espera. La frágil lluvia voltea sembrada de estelas.

    Mi piel resbala y espera tus manos con inusitada pasión.

    El día florece entre un mirlo rojo, una nube y una tímida flor.

    Mi corazón te espera. Mi nueva vida no quiere seguir desierta.

    Despierta.

    ¿Dónde estabas cuando latía el corazón y la noche cautivaba pestañas de sal?

    ¿Cuando las palabras eran futuro, el camino pausado y los besos entendían de alegría?

    ¿Dónde estabas cuando la traición arrebató mis sueños sin consuelo al frio de la sangre?

    Hoy, mis pestañas se funden en lágrimas huecas que no logro contener.

    Despierta.

    Me siento anudado a ti. A tus pestañas. A los rizos de tu pelo.

    A tus miedos. A tus cambios de humor. A tus pequeños enfados.

    A tus sorpresas por la espalda. A las noches carmesí.

    Un chispazo de vibrante energía me embelesa a tu cintura.

    Despierta.

    Bajar a los infiernos es un paseo de la mente si lo hacemos entrelazados.

    Cuando el rojo no es pasión sino entrega, el tiempo corre, y el aire quema.

    Me gusta el riesgo que rezuma tu piel. Excitantes colores disueltos en sal.

    Inmóvil, dulce y oscura ,emerges desde el fondo de un atisbo de locura.

     

  • El último tañido

    martes, diciembre 9, 2014 Permalink 0

     

     

     

    Soy el apocalipsis.

    El último tañido.

    El hambre insaciable.

    El asfixiante silencio.

    El alma de Caronte.

    La muerte.

  • Gravitación perfumada

    viernes, diciembre 5, 2014 Permalink 0

     

     

    Entre la esquina y mi cuerpo.

    Aprisionada de espaldas.

    Saboreo el placer.

    Explota el sentido.

     

    Disfruto mil gotas

    perladas de amarte.

    La silueta de la noche

    gritando en mi espacio.

     

    Un manto brillante

    creado en tus labios.

    me encumbran de golpe

    a la esquina de una nube.

     

    El último feudo.

    El último destello.

    El culmen de una cabriola.

    El borde de tus pestañas.

     

    Eres el centro de la tierra.

    La gravitación perfumada.

    Lo perfecto.

    Lo puro.

     

    La fruta que engendra el pecado.

    El deseo que escarcha la piel.

    El cálido despertar.

    La redención.

     

     

  • Pastoreando

    jueves, diciembre 4, 2014 Permalink 0

     

    Fracasé pastoreando estrellas.

    Un desierto sin orillas se las tragó.

    Tormentas de arena sin apenas respirar.

     

    Tan solo una vida no es lo suficiente

    para aspirar el aire que exhalas al amar.

    Viviremos envueltos en momentos fugaces.

     

    Sin tus brazos abrazándome,

    he aprendido que, para vivir

    mejor dejo las ventanas abiertas.

     

     

     

  • A lomos del viento

    miércoles, diciembre 3, 2014 Permalink 0

     

    A lomos del viento cabalga un vibrante  deseo con  aroma de heno.

    Una chispa incendiaria que convierte recuerdos en simple esperanza.

    Tiendo mis sueños al viento para aspirar la fragancia y volar a tu vera.

    Admirable el deseo cabalgando desbocado a recrearse en tus manos.

     

    Hoy aprendí que un sueño no es más que un molino de viento.

    El tiempo entre mis manos me convirtió en un ser privilegiado.

    Castillos de papel cebolla. Hay días que hasta los sueños duelen.

    La vida tiene un secreto que consiste en no dar tregua y cansarte.

     

    Los raíles insistían. Las maletas llenas. La mente abierta.

    Los sueños, volando. El corazón tras él. El alma intensa.

    Rumbo al norte. Hacia tu llamada. Al futuro. A la ilusión.

    Soltando anclas. Sin planear. Allende tu sueño y deseo.

     

    Una vida sin guión. Instantes. Convivir silencios.

     

     

     

  • La vida no es prisión

    lunes, diciembre 1, 2014 Permalink 0

     

    La vida no es prisión.

    Ni barrotes bruñidos.

    Ni miedo o frustración

    enfrascada en el pasado .

     

    La vida no es

    un cuento inacabado.

    Ni una piel seca de serpiente

    que nos desafía cada mañana.

     

    El viento es aliado del verbo y la arena.

    Graba destellos sobre un cuenta cuentos.

    Descalza y desnuda la luna susurra secretos,

    en la base de un cuello, erizado e inquieto.

     

    La última tentación vive a las puertas del cielo.

    envuelta en destellos y astillas de hielo.

    La curva de tu cadera es un pasadizo

    que lleva a la locura al sueño eterno.

     

    Sacos de nostalgia,

    carga la vida

    hasta postrarte

    ante el fin de sus días.

     

    Somos dos,

    y somos uno.

    Lo que desees.

    Lo que queremos.

  • Entre la mirada y el gesto

    viernes, noviembre 28, 2014 Permalink 0

     

     

    Tacones púrpura, como único vestido al recibirme.

    Labios sabor a vino. Piel tersa. Cuello celestial.

    Solo tú sabes mimar el incendio de esta primavera.

     

    Cada momento es una vida y, como tal, irrepetible.

    Te velo los sueños mientras vienes hacia mí.

     

    Recostada sobre la hierba el sol dora, mansamente, tu piel.

    Me divierto recitando las gotas que brotan de tus poros.

    Hueles a hierba fresca. A silencio luminoso. Tal vez, a mar.

    Soplando, refresco tu piel, a riesgo de avivar el deseo.

     

    La fragilidad es un punto entre la mirada y el gesto.

    Gotas de rocío ribeteadas de manso satén.

    Me rijo por tu propia luz. Por los destellos de tu mirada.

    Por la forma que tienes de crear un unísono de dos.

     

    El viento aporta tu presencia con un halo de nostalgia.

    Un poco de ti, más que quimérico, es un mucho de mí.

    Jugaba distraído, con un manojo de sonrisas,

    y dejaste en mi almohada un resuello carmesí.

     

    Una historia de terciopelo, y aromas al viento.

    Flores candentes en el remanso del destino.

    Remolino anárquico de nubes de cordura.

    Un mundo que resalta la luz de tu belleza.

     

    Dibujo tu cuerpo bajo mis párpados cerrados.

    Sombra arabesca de los perfiles del atardecer.

    Cabalgan los colores por la vidriera del salón.

     

     

    La bruma adormece bajo el bosquejo de una estrella.

    Sello mis labios sobre el intenso aroma de tu cuello.

    Anhelos dormidos enredados en los lunares de tu cuerpo.

     

    La cereza intensifica el sabor de tus labios.

    Hay esencia de piel en las gotas que salpican.

    No concibo la vida sin el sentir de tus manos.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • La exigua luz

    jueves, noviembre 27, 2014 Permalink 1

     

     

    Sobre las sábanas arremolinadas de la noche quedan pétalos de rosa.

    Unos labios incapaces de articular palabra, doblegados por tu entrega.

    Tu negro vestido yace en el suelo, derritiendo espacios y confidencias.

    Pido asilo en tu pecho para derretir promesas que emanan de tu boca.

     

    El éxtasis de tu cintura, cimbreando cual campo de espigas doradas.

    Un mundo colorista y sencillo donde los buenos días siempre sonríen.

    El sol brilla en mi ventana, vulnerable con la posibilidad de amarte.

    Rapsodia silente de un alma conquistada a los pies de la perfección.

     

    Una cuerda trenzada con sonrisas.

    Una estrella que ya no es anónima.

    La mente cómplice .

    La luna efervescente .

     

    A veces siento tu piel gritando.

    Nuestra poesía, al fin y al cabo,

    no es maquillaje, sino luz.

     

    quiero amarte, y también comprenderte.

    Ausentarme del miedo autoconstruido.

    Respirar compartiendo un aire único.

    Duermo tranquilo. Me has hecho feliz.

     

    Respira pausada.

    Deja que coja las riendas

    de tu respiración, y resurge.

     

    Liba con ansia mi piel.

    Con la efervescencia innata

    de una caricia errante.

     

    La delicada palidez

    del toque de una flor

    sombrea tus dedos.

     

    Abrazado a tu espalda.

    Soñando bajo la aurora

    recortada sobre papel.

     

    La exigua luz

    donde la conciencia,

    pende de un hilo.