• Eras mi procecía

    jueves, febrero 19, 2015 Permalink 0

     

    Hay una profundidad indescriptible un instante antes del alba.

    El silencio se vuelve frágil y los colores mutan entre destellos.

     

    Aferrado al vaivén de las olas navego desde lo ornamental a lo auténtico.

    Persigo fronteras inconcebibles. Sueños a la fuga, cosidos a tu voz.

     

    Entre hojas secas del páramo, derramo plegarias desgranadas en paz.

    No tenemos vínculo real al que confiarnos. Tampoco indecisiones cansinas.

     

    Aúlla un perro. Borbotea la nube bajo la incipiente luna.

    La piedra se orada al capricho del agua.

     

    El llanto aprende a palpitar. Y concede visos a la locura. .

    Equidistancia entre el misterio y la auténtica complacencia

     

    Círculo luminoso ante una diosa de espíritu puro con alas caídas.

    Un frio letárgico baja aullando por el desfiladero del recuerdo.

    Las estrellas se despeñan sobre el camposanto en forma de ceniza.

     

    Si aúllo a la luna me responde el páramo, distante e inconexo.

    Un horizonte menudo se imposta en tu mirada larga y sinuosa.

    El aire huele a mujer. A caléndula, a seda y a gotas de alcohol.

     

    Dos almas titubeaban perdidas en la tierra prometida.

    La luz de la conciencia parpadea insistentemente.

    La respuesta a tus caricias se reanuda traslúcida.

     

    La respiración se torna en inmortalidad.

    El corazón se vacía con cada latido.

    Todo es luz y nada cuerpo.

     

    La primera pregunta es la última respuesta.

    Delineamos el cuerpo sobre la espina dorsal.

    Culmina la obra sollozando de rodillas.

     

    Implorando un poco más.

    Ofreciendo eternidad fecunda.

    Al fin y al cabo, eras mi profecía.

     

  • La hermosa metáfora

    viernes, febrero 13, 2015 Permalink 0

     

    Fragmentos de frases preconcebidas

    se convierten en oráculo de masas.

    La hermosa metáfora que acariciaba,

    hoy se erige sobre mármol cincelado.

    Sentimientos tullidos que echan el ancla.

    Sueños aullando por una tregua piadosa.

    Largos discursos hilvanados con alfileres.

    Generales exiliados subyugan su destierro.

    Transitamos desde el heroísmo a la osadía.

    Desde la inocencia a la derrota.

    Mientras el alma se hace pedazos.

    Cuando la poesía no anide en mis manos,

    me levantaré y caminaré sin rumbo.

    Cerraré los ojos, y volveré a suspirar.

     

     

    Al fin y al cabo:

     

    Soy la brisa que atestigua.

    La montaña de tu verdad.

    Tu mantis religiosa.

     

    La dinámica de nuestro tiempo.

    El pliegue azulado de tu ropa.

    La pagoda donde brota la ternura.

     

    La historia de nuestro mundo.

    La obstinada precisión del deseo.

    El ultraje del despecho.

     

    Tu círculo íntimo.

    La inocencia imperceptible.

    El centro imprescindible.

     

    La traslación de la montaña.

    El derredor de tu mirada.

    Tu marioneta consentida.

     

     

     

     

     

     

     

  • El anillo de la vida

    jueves, febrero 12, 2015 Permalink 0

    El camino hacia la perfección y su irónico desenlace.

    La inocua conciencia que expulsa la ilusión de la mente.

    Es variopinto lo inmutable en el momento álgido.

    Perplejo y metafórico hasta decir basta.

     

    Perezoso como el sol tras la tormenta.

    Bebo lluvia para expiar la compostura de los elementos.

    El fervor amoroso no sisea conjuros ni bebe de tu sangre.

    Sobrevive al círculo desde el que braman los años pasados.

     

    Un salto al vacío hacia lo ínclitamente definitivo.

    Inclino la guardia empuñando el acero de mi espada.

    Apuremos los sorbos que hoy nos brinda el futuro.

    Y si es posible, juguemos a los dados con el abismo.

     

    Escribo directamente sobre tu rostro.

    Caracolas marinas que adornan tu piel.

    De la frente, marchita de tanto perdonar.

     

    De los ojos que rastrean por si solos.

    Regreso a ti precipitándome al vacío.

    Remolinos de talco y carmín.

     

    Gritos metálicos imperceptibles.

    Aroma a perdón fermentado.

    Optimismo cicatrizado.

     

    Matices de rosa pálido.

    Una vida sin riesgos huye

    de corazones errantes.

     

    El anillo de la vida

    no se talla sobre oro.

    Sino sobre fragmentos.

     

     

     

     

     

     

     

  • Mi necesidad de besarte

    martes, febrero 10, 2015 Permalink 0

    Los dragones duermen hoy en la copa de los árboles.

    Los troncos desnudos. Las copas ardientes capean el viento.

    Cada mentira desgarra un trozo desproporcionado del alma.

    He de confesarte una necesidad de declaración que me ahoga.

     

    Estás espléndida en ti misma.

    La luz exógena de una felicidad intensa en tus venas.

    Eres mi reina púrpura y oro.

    Reflejo de un cuerpo que no es mío pero que será.

     

    Pasión que vas concentras cada mañana.

    Te declaro mi necesidad de besarte.

    De encerar tu piel con el lustre de la escarcha.

    De aspirar de tu vientre un suspiro cómplice.

     

  • De cama en cama

    lunes, febrero 9, 2015 Permalink 0

    Manos inertes yacen tras el esfuerzo de complacer blandas penurias.

    Sordo del estruendo. Desorientado junto a un café negro y frío.

    Redobles para pasar a otro mundo con treinta monedas manchadas.

    Desconsolado peregrinar, de cama en cama, masticando aire viciado.

     

    Necesito estar en paz con el silencio que me envuelve.

    Reconocerme tras la heroica estocada y el frio velar.

    No hay tragedia cuando me das el consentimiento.

    Pero hay hastío y, sin duda, archipiélagos distantes.

     

    Vendo mis lágrimas en el mercado de flores.

    He tallado la piedra de la discordia en mil facetas

    fruto de una arcana alianza compartida en silencio.

    Un sol murmurado. Una metáfora en la sombra.

     

    Catedrales de hojalata oxidadas de tanto sol.

    Sombras ausentes sin silueta aparente.

    Columnas de aire, cólera y piel.

    Conjuros de amor desvencijado.

     

     

  • Gotas de sed

    viernes, febrero 6, 2015 Permalink 0

     

    Perdí aquella pupila cargada de estrellas que nos unía en el final.

    No soy tu criatura perfecta. Ni guardián de la puerta de tu frontera.

    Tu incipiente frialdad acabó con mi último rescoldo de calor.

     

    Ningún momento es incompleto

    Ni existen gotas de sed.

    Salvo cuando el ansia te envuelve.

    O la esperanza se disloca de la fe.

     

    Los sueños no entienden de piel.

    Ni de sangre. Ni de lágrimas.

    Nacen para perpetuar.

    Languidecen con el tiempo.

     

    No dejes entrar a nadie en tu vida

    para que ocupe el espacio que compartimos.

    Sé capaz de eclosionar en nueva vida,

    por respeto a lo que intentamos y ya no es.

     

  • Emociones sencillas

    martes, febrero 3, 2015 Permalink 1

    Esculpo sobre tus sueños arabescos inacabados.

    La reconciliación adormecida de un manojo de suspiros.

     

    Bajo la luz de la evidencia el sueño traza un horizonte.

    Saldo tus recuerdos con un plato de esperanza.

     

    Tamborileo mis dudas sobre el vacío inconsistente.

    Estucaré leyendas urbanas que revolotean incólumes.

     

    Emociones sencillas. Expectativas en masa.

    Simas de arena, ahumadas de Enero.

     

    La piel humea simientes de noche.

    Aromas conocidos e insomnios acaecidos.

     

    Recito oraciones apócrifas a tu vientre convexo.

    Conjuro soflamas entre néctar de escarcha.

     

    Bato mis alas ante el precipicio del cielo.

    En los blancos márgenes escribo tu nombre.

     

    Un animoso crujir recorre mi espalda.

    Eres sueño mentado con nombre de pila.

     

  • Campanas del cielo

    viernes, enero 30, 2015 Permalink 1

    Hincado en la barra. A modo de muleta se apoyan mis brazos.

    Descansa el alma. Respira, respira. Me cuesta. El aire quema.

    Los pulmones achican el eco infinito de amargos recuerdos.

     

    Al final, el pianista tenía razón con su tenue melodía.

    Este mundo de mediocres tiene su rey por un día.

     

    Momento de irse. Pierdo el pulso.

    Si me rindo hoy, mañana podré ganar.

     

    Este matadero de cuerpos cierra con el alba y el sonido

    de un candado encubre el asesinato de la esperanza.

     

    Hace frio aquí fuera. Las farolas no forjan sombra.

    Mi espalda sudorosa se dobla. Bramo maldiciones de cal.

     

    Eres imprescindible en la victoria e ineludible en mi impotencia.

    Apoyados en un muro, de ladrillo visto, y brochazos con prisa.

     

    Arrebatamos vida a la manecilla del viento.

    Nos resguarda su solidez. Socavamos eternidad.

    A modo de parca ventana. De barras corroídas

    por manos entumecidas e incontables lágrimas.

     

    Tarareamos canciones de cuna. Consolamos el alma.

    Nos dejamos llevar soñando que lo llamamos amar.

     

    La realidad llueve al morir nuestra estrella.

    Tañen siete truenos las campanas del cielo.

     

     

     

     

  • Penas confesas. O no

    jueves, enero 29, 2015 Permalink 1

     

     

    No mentiré para que acaricies mis penas. Confesas o no.

    Chocaré con tu estrella en alguna esquina y quiero,

    llegar perfectamente vivo para el acontecimiento.

    Sería una herejía disfrutar ese vino con los ojos abiertos.

     

    No deseo zurcir mi vida a base de lamento y fracaso.

    La semilla necesita de exuberancia para germinar.

    Mis deseos circundan tus labios como lobos en la estepa.

    Sedientos de carne y agua de vida a cambio de la suya.

     

    Un sombrero de gasa y tul sobre la silla.

    Una espuela polvorienta harta de camino.

    Un sueño deshojado entre vértigo y esperanza.

    La paz de tu voz llamando por mi nombre.

     

    Veo el fondo de mi copa.

    Sigo la última gota,

    miedosa por el fondo,

    con el rabillo del ojo.

     

    No es sabor lo que busco.

    Es sofoco. Poder absoluto.

    Disfrutar del cristal pulido .

    Un placer para mi lengua.

  • Todo comenzó con un grito

    miércoles, enero 28, 2015 Permalink 0

     

     

    Soñabas con juncos en un desierto encubierto.

    Un desconsuelo que nació fugaz y sentiste eterno.

    Escamas que perdieron su alma de lentejuela.

    No recueras cuando la seda se volvió esparto.

    O cuando lo tacones dejaron de cabalgar la noche.

    Solo recuerdas cristal regado de alcohol barato.

    Y canciones raídas de tanto repetirlas sin público.

    Todo comenzó con un grito. O tal vez terminó.

    Tus caderas ya no giran desafiando la gravedad.

     

    No te esperan en la cama con las botas calzadas.

    Si acaso, sopa en polvo junto al microondas.

    Viviste tiempos mejores. Y peores.

    Sucumbiste a su urgencia.

    A la pereza ante la lucha.

    A disfrazarte y actuar.

     

    Cien campanas tañen tu nombre.

    Y tan solo se recuerdas el metal

    con el que tu corazón esculpió

    el último beso devuelto.

    Así, poco a poco,

    tu alma y tu mente

    se divorciaron

    de forma irreconciliable.