• Abismo fugaz

    miércoles, noviembre 26, 2014 Permalink 0

     

     

    Te sueño mar.

    Rebelde fin.

    Razón desbordada.

    Entrega elegida.

     

    Abismo fugaz.

    Abrazos y despedidas.

    Cuentos y canciones.

    Estrella del revés.

     

    Nervios velados.

    Temblores ocultos.

    Mundos perdidos

    envueltos en viento.

     

    Hay azar en tus labios.

    Un garabato verde,

    jaspeado de carmesí

     

    Tu sabor es nítido.

    Emotivo.

    Intenso.

     

     

  • Lo que eres

    lunes, noviembre 24, 2014 Permalink 0

     

    Te invito a surcar los mares con viento de cola.

    Soplar las nubes desde ambos horizontes.

    Que caracoleen, centrífugas, en un beso.

    Emociones esculpidas en el reverso del aire.

     

    Lo que eres.

    Lo que emanas.

    Lo que pides.

    Lo que siento.

     

    En este teatro de vida,

    donde todo gira loco,

    lloro sobre tu vientre,

    te conjuro y te idolatro.

     

    Belleza.

    Mística.

    Planea.

    Respira.

     

    Abre tus alas.

    Acaricia el viento.

    No es tan difícil,

    aprender a volar.

  • El resto de tu presencia

    viernes, noviembre 21, 2014 Permalink 0

    Nací de tu sombra. Del resto de tu presencia. De tu otra mitad. De la añoranza.

    Ya no eres hambre. Eres sazón. La palabra justa. La caricia. Más que un deseo.
    La vida. La sonrisa. El tiempo. Entre vértices, dos rectas. Sobre blanco, dos trazos.
    Bajo el manto, luce el rojo. Sobre la luz, un espejo. Suspendida en el aire, la distancia.

    Bajo el aplomo del pincel, el lienzo. En el pretil de mi calle, el sonido de tus piernas.
    En el columpio de tu vida, en ese pequeño espacio, se balancea la mía.
    Cuadrículas desordenadas. Luminosidad suspendida. Rectas que derivan.

    Paredes de papel. Manos enjabonadas. Ofidios bífidos. Alas centrípetas.
    Escaleras de caracol. Desordenas mi mente. La conviertes en papel.
    Emponzoñas mis entrañas. Las sepultas en cal. Aletean al viento. .

    Llevo unos días obsesionado con tus labios.
    Ahí están. Tratando de vivir al margen del aire.
    Tu mente grita guerra y tu cuerpo paz.

    Son amplios. Colmados de surcos.
    De cada palabra compartida,
    y no correspondida.

    Restos de mil colores cuasi tatuados.
    Y no han perdido su esponjosidad.

    Con su pátina salada de ausencias.
    Hoy son míos. Sonríen. Les sonrío.

    Has conseguido tal grado de perfección
    que con cada beso que me entregas
    substraes gran parte de mi razón.

     
  • Soñando a tu vera

    jueves, noviembre 20, 2014 Permalink 0

     

     

    Si tuviera que crearte amontonaría mil hojas color de otoño.

    Tus manos tendrían el tacto de una pestaña en mi almohada.

    Susurraría canciones para que nunca te sintieras extraña.

    Abres vías de placer, jugueteando con la yema de tus dedos.

     

    Notas en el aire, que no lees sino intuyes, en este mundo de sueños.

    Me gusta sentarme bajo las tibias pinceladas de antiguas canciones.

     

    Y tus besos:

     

    Son carne y son piel.

    Son alma y pasión.

    Anulan la distancia.

    y erizan mis deseos.

     

    Me encantan de color rojo.

    De vainilla y regaliz.

    Sutiles y delicados.

    De los que cortan el respirar.

     

    Los que dejo en tu almohada,

    asaltan tu mesa de noche,

    para enredarse en tu pelo

    y deslizarse por tu piel.

     

    Los besos que te recuerdan.

    Los que me hacen flotar.

    Me orientan en mares lejanos.

    Me acunan soñando a tu vera.

     

     

  • Entre el nacimiento y la muerte

    martes, noviembre 18, 2014 Permalink 0

     

     

    Cuando te pierdes siempre te encuentro asida a mi mano.

    La delineada perfección de la espuma en el viento.

     

    Me muevo, insustancial, en el mundo de las sensaciones.

    No termino de sentirme a gusto entre emociones espúreas.

    Siento que tu vida maneja la historia y con ella mi destino.

    Trato de ensortijar los buenos momentos y se tornan humo.

     

    Los lunares se mueven de sitio y otros labios les ponen nombre.

    La telaraña vence y deja tu sonrisa en manos depredadoras.

    Arquitectos de lo ajeno con la ventaja de cazar en coto cercano.

    Las sombras bailan y el sonido percute mantras en mi sien.

     

    Las manos anudadas entre el escalofrío y el tiempo.

    Entre el nacimiento y la muerte.

     

    Tocado con alas de piedra hasta que enseñaste a mis labios

    como se vuela.

     

     

  • lunes, noviembre 17, 2014 Permalink 0

     

     

     

     

    Un aria colisiona contra mis emociones.

    La rutina es como una hiedra que corroe

    de fuera a dentro sin misericordia alguna.

     

    Ando algo ensimismado, angustiado y hasta desilusionado.

    Muchos años sin tregua para ahora sentir que todo es humo.

    Que la genética no dista mucho del asno atado a su rueda.

     

    He construido castillos, y no todos en el aire.

    He brindado con champan y calmado con agua.

    He diseñado mundos y los he conquistado.

     

    Y ahora. ¿Qué capricho es este?

    Miro desde la colina contigua.

    Y pienso en fuego graneado.

     

    Mi creación corroe mis entrañas.

    Me tiene atrapado hasta tal límite

    que me mata siendo parte de mí.

     

    Debo romper cadenas

    Pero el tiempo que viene

    juega en mi contra.

     

    No avanzo.

    Y no nací

    para disfrutar.

     

    Ya que tengo el poder de inventar

    debo exprimirlo hasta la saciedad.

    en este acto, que se me antoja último.

     

    El epilogo de mis emociones.

    Unas pestañas vueltas del revés.

    Un rostro asustadizo.

    Un ocaso sin policromía.

     

     

     

     

    Un ave con vértigo a volar.

    Un niño perdido.

    Una catedral apócrifa.

    Un salpicado molesto.

     

    Tres caminantes a su antojo.

    Dos paraguas que se persiguen.

    Una exposición átona.

    Un mirlo extravagante.

     

    Un aula silente y hueca.

    Respuestas entrecortadas.

    Miradas clandestinas.

    Mañanas desposeídas.

     

     

  • Orgulloso de ser tu destino

    viernes, noviembre 14, 2014 Permalink 0

     

    Te han revelado los dioses que nunca amarás a otro hombre.

    Que el fuego consumirá tu carne al tiempo que esculpes mi nombre.

     

    Me siento orgulloso de ser tu destino. Sembrar en tu vientre la vida.

    Crear la eternidad asesinando con osadía ala propia muerte.

     

    Se me escapa la vida mientras me inmoviliza en la esquina.

    Y, aunque anda distraída preparo, sigiloso, mi último golpe.

     

    A veces no veo, y otras, simplemente no quiero ver.

     

     

  • Mínimamente cerca

    jueves, noviembre 13, 2014 Permalink 0

     

    Pensarte

    es caminar.

    Un paso más

    hacia el centro

    de tu pecho.

     

    Anidar

    en el hueco

    penetrante

    de la noble

    nostalgia.

     

    Sopesar

    entre un beso

    y una caricia.

    Sucumbir

    ante ambos deseos.

     

    Enloquecer.

    Deslizarme

    por tu vientre

    hacia las caderas

    de la vida

     

    Un beso pausado e intenso.

    Creado al instante.

    Saboreado entre dos.

    Perenne.

     

    Suficientemente cálido

    para respirarte.

    Mínimamente cerca

    para que vuelvas.

     

  • Mi piel te llama

    miércoles, noviembre 12, 2014 Permalink 0

    Me motiva tu complicidad.

    La alegría contenida en un instante.

    La consumada seducción que profesas.

    La somera descripción que haces de ti.

     

    Consolidar más allá de estas letras.

    Rebelarnos ante la imagen distante.

    Desempolvar el arrojo de la infancia.

    Desabrochar cada charco de lluvia.

     

    Excitar la piel hasta quebrarla.

    Incendiar la libertad con que te fundes.

    Reverdecer las rosas secas en el desván.

    Entrar y no volver a salir.

     

    Algunas tardes lluviosas de diciembre

    saco a pasear por jardín de mi casa

    lejanos recuerdos de dulce infancia.

    me siento a observarlos y me hacen sonreír.

     

    Otras, trato de saber el porqué del magnetismo

    que desprende tu presencia en mis brazos.

    Tengo la seguridad que no solo me reinventas,

    sino que regalas mundos inimaginables.

     

    Me conjuro a las artes sacras

    que acuchillen la realidad

    en el ocaso de la distancia.

     

    Te llamo porque te deseo.

    Porque mis letras gritan

    lo que mis labios silencian.

     

    Despierta.

    Mi piel te llama.

    Forjemos lluvia.

     

  • La religión de mi deseo

    martes, noviembre 11, 2014 Permalink 1

    Más que pensarte,

    te inmortalizo.

     

    La piel es fuego,

    y la espalda juego.

     

    Los labios son gloria

    y las manos treta.

     

    La anarquía de tus sentimientos

    aviva la religión de mi deseo.