• Mi infancia

    viernes, octubre 24, 2014 Permalink 0

    Tras la palmera del jardín aun se escuchan las atropelladas voces del verano infantil.

    El pelo rebujado, las rodillas en carne viva, los ojos como platos y por escudo, una sonrisa.

    Los tomates naranjas y pelotas, comprobaban continuamente el principio de Arquímedes.

    Los pequeños peces del estanque no sabían si esconderse o empezar a salpicar a mansalva.

    No fui del todo feliz, ni dejé de serlo. Mis hermanos. Mis amigos. El perro del vecino.

    Todos éramos uno. Desde el bordillo de la acera a los inmensos ríos de barro del invierno.

    Un balón era el centro del universo. De reglamento, eso era ya otra historia. Y para nota.

    Los trompos volaban. Las bicicletas en el chasis. Las espadas de madera y el corazón de papel.

    Nunca tuve uniforme. El colegio era de pago,  pero no tanto.

    Tenía un par de pantalones de domingo, unas botas de futbol y dos pares de zapatos.

    Cada miércoles mi tía traía caramelos y merengues, y por un minuto había fiesta asegurada.

    Olía todo el zaguán a cocina. A pollo con habichuelas y zanahorias, canelones, papas fritas y croquetas.

     

    Hoy mi barrio es realmente chico. Y duerme.

    Hasta los perros son mal mirados si ladran.

    Si canto no tardan más de dos minutos en tocar a la puerta.

    ¿Dónde está el Capitán Trueno para que me libere de tanta miseria?

     

  • Modelando ráfagas de viento

    jueves, octubre 23, 2014 Permalink 0

    De aquellos días con risa franca.

    De las ventanas altas e impuras.

    De cuando los ciegos amaban

    y los sordos sentían tu alma.

     

    Convivo con estelas de sueño.

    Agujeros ingrávidos sobre negro.

    Siento las noches en silencio

    modelando ráfagas de viento.

     

     

  • La arcana noche

    miércoles, octubre 22, 2014 Permalink 0

    Cuando las yemas de mis dedos tontean con tus párpados.

    O las palmas de las manos provocan tus gloriosos gemidos.

    Cuando mis dedos surcan por las venas trazando tu pálpito.

    Y mis labios se hunden complacidos en la base de tu cuello.

     

    Cuando mis manos esculpen bajo la piel de tu espalda.

    Sofocando abrazos furtivos vedados en otro tiempo.

    Cuando una sonrisa, y su alquimia, te invitan a volar.

    Sin que nada prevea que el epitafio se antoje cercano.

     

    Cuando descubro confines de tu cuerpo aun inexplorados.

    Un puñado de escalofríos danzan, silentes, sobre tu pecho.

    Cuando mis venas alertan que están saturadas de veneno.

    Mi boca experimenta un sabor violento, solemne y tierno.

     

    Entonces, amiga mía,

    las caricias explotan.

    Los cuerpos se funden.

    La arcana noche, ruge.

     

     

  • Epicentro de lo vulnerable

    martes, octubre 21, 2014 Permalink 0

    Soy epicentro de lo vulnerable.

    Quiero creerte, aun sin gota de fe.

    Déjame una cicatriz, y márchate.

     

    Un inaudible siseo congela mi pálpito.

    Un torrente de adrenalina declama el final.

    Aire expelido, sin retorno a mis pulmones.

     

    Nada es triste ni bello. Solo tiempo e ilusión.

    Lo que ya está hecho, sustenta este mundo.

    Lo que aun soñamos, lo convertirá.

     

    Bajo el azufre. Columnas de polvo.

    Llanto de fiebre. Puertas cerradas.

    Sentimiento herido. Mirada rendida.

     

    Descoloridas mejillas. Guitarra sin cuerdas.

    Llamas que devoran. Mantas raídas.

    Esperanza astillada.

     

    Y sobre ello:

    Mirada firme.

    Orla de brillo.

     

    Estallan sonrisas. Aromas de pan.

    Sal fragante. Reinos de mar.

    Labios precisos .Valles de piel.

     

     

    Silencio cómplice. Sencillas palabras

    Mar extendido. Cálida arena .

    Dedos de fuego. Semilla de hogar.

     

  • El vértice de mi locura

    lunes, octubre 20, 2014 Permalink 0

    No mueras en mí.

    La ineludible urgencia

    de la bocanada de aire

    que sustenta esta vida.

     

    Palabras para definir mil mundos.

    Combinadas, incuso soy capaz

    de reinventar más de un universo.

     

    Eres el vértice de mi locura.

    La posesión fronteriza.

    La intensa sensación

    de un sueño inconcluso.

     

    Déjate llevar por mis labios.

    Muéstrame el camino

    hacia el nido celestial

    de tu piel inexplorada.

     

     

     

    Somos deseo mal templado.

    Estigma de viejos recuerdos.

    Obsoleto y prescindible pasado.

    Sonido sin su imperioso eco.

     

     

    Pero al mismo tiempo llueves.

    Sobre piel que reverdece.

    Sobre el desierto de ausencias.

    Sobre espuma que se escancia.

     

    Eres la conquista de mi impulso.

    El dulce culmen de esta tarde.

    La sonrisa dispuesta tras la sombra.

    La caricia que arrulla mis alforjas.

     

     

    Al fin y al cabo, el amor

    es la muerte del deber.

     

    Ante la victoria cierta

    nunca extrañes el pasado.

     

    No hay mundos perfectos

    más allá de donde vivimos.

     

     

     

  • Veneno y antídoto

    jueves, octubre 16, 2014 Permalink 0

    ¿Es mejor luchar contra el tiempo o aprender a disfrutarlo?

    ¿Es la felicidad un instante o lo inversamente proporcional al fracaso?

    ¿Nos enseña la decepción a disfrutar a cambio de conculcar esperanzas?

    ¿O perpetuamos la niñez con la intensidad del llanto como consuelo?

     

    En cualquier caso te prefiero un instante que soñarte una vida.

    Cuando mi alma se desliza sobre ti, fascina la órbita de uno sobre el otro.

    Convertidos en veneno y antídoto mientras subimos al cielo sin recuperar al aliento.

     

    ¿Porqué cuatro palabras si con tres bastan?

    ¿Porqué tres besos si con dos bastan?

    ¿Porqué dos abrazos si con uno basta?

    ¿Porque una vida si sabes que no basta?

     

  • Creo que es magia

    martes, octubre 14, 2014 Permalink 1

    Jalona mi espalda estaciones erráticas.

    Observo pequeños detalles sin disfrutarlos.

    A veces, la llamo de tú, y creo que es magia.

    Otras, menos prosaicas, simple experiencia.

     

    Como amiga siempre ahuyentó la locura.

    Me resguardó de campanas oscuras.

     

    Cuando arde el cielo,

    y llueve desesperanza,

    la luz se postra ante la sombra

    y escarcha al borde de tus entrañas.

     

    Hoy gotea complacencia.

    Sin dejar de mirar al pasado

    trato de anclar mi sonrisa

    en los toboganes del futuro.

     

  • Soy infinito y destello

    lunes, octubre 13, 2014 Permalink 1

    Solo pido que me entiendas

    Aunque en la cruel distancia

    te cueste escucharme.

     

    Eres el diablo

    La hipnosis del fuego.

    La gula incontenible.

     

    La arista lesiva del hielo.

    La nube que ennegrece.

    El dulzor de la sangre viva.

     

    El sonido que te agrieta.

    El fondo aguado del vaso.

    La yema curtida del dedo.

     

    No es fácil. Lo sé.

    Pero se ha convertido

    en un modo de vida

    adicto y necesario.

     

    Caminar de la mano

    como estelas sinuosas.

    Robar al ocaso

    su plácida calma.

     

    Crear instantes.

    Y difuminarlos

    mientras tatúo mi sed

    sobre tus labios.

     

    Soy corazón,

    y agua.

    Deseo.

    Y ternura.

     

    Soy infinito

    y destello.

    Y olas.

    Y viento.

     

    Lo tangencial.

    Lo arcano.

    Lo inescrutable

    Lo implícito.

     

    Soy inmortal

    en lo constante.

    Necesito de ti

    para reinventarme

     

     

     

  • Estatuas de sal

    viernes, octubre 10, 2014 Permalink 4

    Bajo el manto de las sombras,

    tanto me aparto de la soledad

    como me sumerjo en ella.

     

    He amoldado mi alma

    para sobrevivir con dos gestos,

    y evasivos recuerdos.

     

    Aun chispea la nostalgia de aquel beso

    con el que fuiste capaz de hacerme volar

    sin separar, un centímetro, mis pies del suelo.

     

    Nunca tu piel será huérfana de deseo.

    Siempre la recorrerá un halo de fuego.

     

    Nunca tus caderas se moverán solas.

    Las mías han nacido para recibirte.

     

    Anoche estuve deshaciendo nudos eternos.

    Que no lo eran.

     

    Descifrando palabras huecas y monosílabos.

    Inconexos.

     

    Anoche encontré la frontera entre tu mundo y el mío.

    Y mi fe en las trompetas de Jericó se tambaleó.

    No se pueden sostener dos reinos en un universo.

     

    Capaces de percibir que las estrellas no tienen dueño,

    aprendí a desangrar mis principios más profundos.

    Desafiar la insondable soledad de las estatuas de sal.

     

  • Silencio

    jueves, octubre 9, 2014 Permalink 1

    Silencio.

     

    Te estoy amando.

     

    Te escucho crepitar.

     

    Mis manos despiertan

     

    el deseo tras la sal.

     

    Silencio.

     

    Adoro tu mirada.

     

    El pecho desafiante.

     

    La lengua escondida.

     

    Relamiéndose.

     

    En su ataque feroz.

     

    Hay magia en los juguetes rotos.

     

    En el ocaso de la luz velada.

     

    En la huida que protege.

     

    En la fecunda lágrima.

     

    Sin preámbulo.

     

    Beso a beso.

     

    Las entrañas en la mano

     

    y la carne firme.