• Fragmentos desechados

    lunes, noviembre 3, 2014 Permalink 0

    Nací perdido bajo el temple de una cucharada de desconsuelo.

    Me acostumbré a mirar la vida a través del humo de un puro.

    Especiado. Ecléctico. Difuminado. Infinitamente opaco.

    Intensifiqué la culpa hasta las barandillas de la entelequia.

     

    Entendí la vida a través de fragmentos desechados por los demás.

    Me indigné ante la comprensión limitada de un corazón menguante.

    Buscaba acróbatas jubilados que me distrajeran por unas monedas.

    Fingí anécdotas de viejas películas amontonadas en mi cabeza.

     

    Buscando chispas en la esquina de mi alma

    encontré el ardor que proyectan tus manos.

    Me enseñaste a volar asido a una cometa

    que revoloteaba, lejana, en círculos sobre ti.

     

  • El amor debilita los corazones

    jueves, octubre 30, 2014 Permalink 2

     

    El amor debilita los corazones e inventa finales mientras dura.

    Bebes, amas y llenas tu cabeza de pájaros de camino a su final.

    El amor nunca fracasa en la elección de la derrota que buscas.

     

    Las historias solo son eternas mientras declinamos ideales

    en los que pronunciamos sentencias sobre amores eternos.

    Falsos axiomas que tan solo te quieren mientras te quieren.

     

    Nos acostumbramos demasiado rápido al manto del fracaso.

    Una cabalgata de corazones debilitados con  vino y rosas.

    Cuanto daría por inventar un final bordado de plata y oro.

     

    Inclinarme hasta deshacer este maldito amor entre extraños.

     

     

     

     

    Versión libre de la canción “la extraña pareja” de Ismael Serrano.

     

    ¡Que grande eres!

     

     

    Les dejo la canción para que escuchen la base del escrito.

     

     

     

     

     

     

  • Anclar sueños

    miércoles, octubre 29, 2014 Permalink 0

    Vivir es reencontrarte y no dormir solo, en mi cama otra vez.

    Incorporar la valentía a algo más. Despertarse. Anclar sueños.

    A veces me consumo tanto, que ni siquiera proyecto sombra.

    No te vistas. Mejor transforma mis manos y cristaliza la noche.

     

    Te observo. Duermes. Andas inquieta. Excitada.

    No paras de moverte. Como una danza tribal.

    Tu espalda se desliza entre los pliegues de la cama.

    Tus piernas se enredan en el canto de la almohada.

     

    Tu cuerpo rezuma el perfume de ayer.

    Pequeñas olas alocadas que se expanden.

     

    No me atrevo a despertarte, aunque tengo la sensación

    que ese sueño llevo una vida deseándolo.

     

    ¿Cómo despertarás?

    ¿Con la mirada brillante?

    ¿Con la piel sudorosa?

    ¿Con un deseo salvaje?

     

  • Crisálida de mi tortura

    lunes, octubre 27, 2014 Permalink 0

     

    En las largas noches de otoño,

    aprovecho los huecos que deja tu voz.

    Recuerdo lo importante que es sentirte

    cuando apenas consigo escucharte.

     

    Bipolaridad insustancial

    intensamente arcana.

    Busco presencia

    en lo inconsolable.

     

    Sangre fresca que me regale

    unos días más de vida.

     

    Fragancia de tierra mojada

    para mis tardes aciagas.

    Olas batientes para aspirar

    la reconfortante sal.

     

    Algunas tardes,

    la soledad es tan grande

    que soy capaz de escuchar

    como se encoge mi alma.

     

    Eres quien me hace real.

    Mi redención de la ceniza.

    La crisálida de mi tortura.

    El tañido en la densa niebla.

     

     

     

  • Historias

    viernes, octubre 24, 2014 Permalink 0

    Las historias que no se consuman,

    no son aire, ni historia,

    ni dan un punto de sombra.

     

  • Mi infancia

    viernes, octubre 24, 2014 Permalink 0

    Tras la palmera del jardín aun se escuchan las atropelladas voces del verano infantil.

    El pelo rebujado, las rodillas en carne viva, los ojos como platos y por escudo, una sonrisa.

    Los tomates naranjas y pelotas, comprobaban continuamente el principio de Arquímedes.

    Los pequeños peces del estanque no sabían si esconderse o empezar a salpicar a mansalva.

    No fui del todo feliz, ni dejé de serlo. Mis hermanos. Mis amigos. El perro del vecino.

    Todos éramos uno. Desde el bordillo de la acera a los inmensos ríos de barro del invierno.

    Un balón era el centro del universo. De reglamento, eso era ya otra historia. Y para nota.

    Los trompos volaban. Las bicicletas en el chasis. Las espadas de madera y el corazón de papel.

    Nunca tuve uniforme. El colegio era de pago,  pero no tanto.

    Tenía un par de pantalones de domingo, unas botas de futbol y dos pares de zapatos.

    Cada miércoles mi tía traía caramelos y merengues, y por un minuto había fiesta asegurada.

    Olía todo el zaguán a cocina. A pollo con habichuelas y zanahorias, canelones, papas fritas y croquetas.

     

    Hoy mi barrio es realmente chico. Y duerme.

    Hasta los perros son mal mirados si ladran.

    Si canto no tardan más de dos minutos en tocar a la puerta.

    ¿Dónde está el Capitán Trueno para que me libere de tanta miseria?

     

  • Modelando ráfagas de viento

    jueves, octubre 23, 2014 Permalink 0

    De aquellos días con risa franca.

    De las ventanas altas e impuras.

    De cuando los ciegos amaban

    y los sordos sentían tu alma.

     

    Convivo con estelas de sueño.

    Agujeros ingrávidos sobre negro.

    Siento las noches en silencio

    modelando ráfagas de viento.

     

     

  • La arcana noche

    miércoles, octubre 22, 2014 Permalink 0

    Cuando las yemas de mis dedos tontean con tus párpados.

    O las palmas de las manos provocan tus gloriosos gemidos.

    Cuando mis dedos surcan por las venas trazando tu pálpito.

    Y mis labios se hunden complacidos en la base de tu cuello.

     

    Cuando mis manos esculpen bajo la piel de tu espalda.

    Sofocando abrazos furtivos vedados en otro tiempo.

    Cuando una sonrisa, y su alquimia, te invitan a volar.

    Sin que nada prevea que el epitafio se antoje cercano.

     

    Cuando descubro confines de tu cuerpo aun inexplorados.

    Un puñado de escalofríos danzan, silentes, sobre tu pecho.

    Cuando mis venas alertan que están saturadas de veneno.

    Mi boca experimenta un sabor violento, solemne y tierno.

     

    Entonces, amiga mía,

    las caricias explotan.

    Los cuerpos se funden.

    La arcana noche, ruge.

     

     

  • Epicentro de lo vulnerable

    martes, octubre 21, 2014 Permalink 0

    Soy epicentro de lo vulnerable.

    Quiero creerte, aun sin gota de fe.

    Déjame una cicatriz, y márchate.

     

    Un inaudible siseo congela mi pálpito.

    Un torrente de adrenalina declama el final.

    Aire expelido, sin retorno a mis pulmones.

     

    Nada es triste ni bello. Solo tiempo e ilusión.

    Lo que ya está hecho, sustenta este mundo.

    Lo que aun soñamos, lo convertirá.

     

    Bajo el azufre. Columnas de polvo.

    Llanto de fiebre. Puertas cerradas.

    Sentimiento herido. Mirada rendida.

     

    Descoloridas mejillas. Guitarra sin cuerdas.

    Llamas que devoran. Mantas raídas.

    Esperanza astillada.

     

    Y sobre ello:

    Mirada firme.

    Orla de brillo.

     

    Estallan sonrisas. Aromas de pan.

    Sal fragante. Reinos de mar.

    Labios precisos .Valles de piel.

     

     

    Silencio cómplice. Sencillas palabras

    Mar extendido. Cálida arena .

    Dedos de fuego. Semilla de hogar.

     

  • El vértice de mi locura

    lunes, octubre 20, 2014 Permalink 0

    No mueras en mí.

    La ineludible urgencia

    de la bocanada de aire

    que sustenta esta vida.

     

    Palabras para definir mil mundos.

    Combinadas, incuso soy capaz

    de reinventar más de un universo.

     

    Eres el vértice de mi locura.

    La posesión fronteriza.

    La intensa sensación

    de un sueño inconcluso.

     

    Déjate llevar por mis labios.

    Muéstrame el camino

    hacia el nido celestial

    de tu piel inexplorada.

     

     

     

    Somos deseo mal templado.

    Estigma de viejos recuerdos.

    Obsoleto y prescindible pasado.

    Sonido sin su imperioso eco.

     

     

    Pero al mismo tiempo llueves.

    Sobre piel que reverdece.

    Sobre el desierto de ausencias.

    Sobre espuma que se escancia.

     

    Eres la conquista de mi impulso.

    El dulce culmen de esta tarde.

    La sonrisa dispuesta tras la sombra.

    La caricia que arrulla mis alforjas.

     

     

    Al fin y al cabo, el amor

    es la muerte del deber.

     

    Ante la victoria cierta

    nunca extrañes el pasado.

     

    No hay mundos perfectos

    más allá de donde vivimos.