• Entre la mirada y el gesto

    viernes, noviembre 28, 2014 Permalink 0

     

     

    Tacones púrpura, como único vestido al recibirme.

    Labios sabor a vino. Piel tersa. Cuello celestial.

    Solo tú sabes mimar el incendio de esta primavera.

     

    Cada momento es una vida y, como tal, irrepetible.

    Te velo los sueños mientras vienes hacia mí.

     

    Recostada sobre la hierba el sol dora, mansamente, tu piel.

    Me divierto recitando las gotas que brotan de tus poros.

    Hueles a hierba fresca. A silencio luminoso. Tal vez, a mar.

    Soplando, refresco tu piel, a riesgo de avivar el deseo.

     

    La fragilidad es un punto entre la mirada y el gesto.

    Gotas de rocío ribeteadas de manso satén.

    Me rijo por tu propia luz. Por los destellos de tu mirada.

    Por la forma que tienes de crear un unísono de dos.

     

    El viento aporta tu presencia con un halo de nostalgia.

    Un poco de ti, más que quimérico, es un mucho de mí.

    Jugaba distraído, con un manojo de sonrisas,

    y dejaste en mi almohada un resuello carmesí.

     

    Una historia de terciopelo, y aromas al viento.

    Flores candentes en el remanso del destino.

    Remolino anárquico de nubes de cordura.

    Un mundo que resalta la luz de tu belleza.

     

    Dibujo tu cuerpo bajo mis párpados cerrados.

    Sombra arabesca de los perfiles del atardecer.

    Cabalgan los colores por la vidriera del salón.

     

     

    La bruma adormece bajo el bosquejo de una estrella.

    Sello mis labios sobre el intenso aroma de tu cuello.

    Anhelos dormidos enredados en los lunares de tu cuerpo.

     

    La cereza intensifica el sabor de tus labios.

    Hay esencia de piel en las gotas que salpican.

    No concibo la vida sin el sentir de tus manos.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • La exigua luz

    jueves, noviembre 27, 2014 Permalink 1

     

     

    Sobre las sábanas arremolinadas de la noche quedan pétalos de rosa.

    Unos labios incapaces de articular palabra, doblegados por tu entrega.

    Tu negro vestido yace en el suelo, derritiendo espacios y confidencias.

    Pido asilo en tu pecho para derretir promesas que emanan de tu boca.

     

    El éxtasis de tu cintura, cimbreando cual campo de espigas doradas.

    Un mundo colorista y sencillo donde los buenos días siempre sonríen.

    El sol brilla en mi ventana, vulnerable con la posibilidad de amarte.

    Rapsodia silente de un alma conquistada a los pies de la perfección.

     

    Una cuerda trenzada con sonrisas.

    Una estrella que ya no es anónima.

    La mente cómplice .

    La luna efervescente .

     

    A veces siento tu piel gritando.

    Nuestra poesía, al fin y al cabo,

    no es maquillaje, sino luz.

     

    quiero amarte, y también comprenderte.

    Ausentarme del miedo autoconstruido.

    Respirar compartiendo un aire único.

    Duermo tranquilo. Me has hecho feliz.

     

    Respira pausada.

    Deja que coja las riendas

    de tu respiración, y resurge.

     

    Liba con ansia mi piel.

    Con la efervescencia innata

    de una caricia errante.

     

    La delicada palidez

    del toque de una flor

    sombrea tus dedos.

     

    Abrazado a tu espalda.

    Soñando bajo la aurora

    recortada sobre papel.

     

    La exigua luz

    donde la conciencia,

    pende de un hilo.

     

     

  • Abismo fugaz

    miércoles, noviembre 26, 2014 Permalink 0

     

     

    Te sueño mar.

    Rebelde fin.

    Razón desbordada.

    Entrega elegida.

     

    Abismo fugaz.

    Abrazos y despedidas.

    Cuentos y canciones.

    Estrella del revés.

     

    Nervios velados.

    Temblores ocultos.

    Mundos perdidos

    envueltos en viento.

     

    Hay azar en tus labios.

    Un garabato verde,

    jaspeado de carmesí

     

    Tu sabor es nítido.

    Emotivo.

    Intenso.

     

     

  • Lo que eres

    lunes, noviembre 24, 2014 Permalink 0

     

    Te invito a surcar los mares con viento de cola.

    Soplar las nubes desde ambos horizontes.

    Que caracoleen, centrífugas, en un beso.

    Emociones esculpidas en el reverso del aire.

     

    Lo que eres.

    Lo que emanas.

    Lo que pides.

    Lo que siento.

     

    En este teatro de vida,

    donde todo gira loco,

    lloro sobre tu vientre,

    te conjuro y te idolatro.

     

    Belleza.

    Mística.

    Planea.

    Respira.

     

    Abre tus alas.

    Acaricia el viento.

    No es tan difícil,

    aprender a volar.

  • El resto de tu presencia

    viernes, noviembre 21, 2014 Permalink 0

    Nací de tu sombra. Del resto de tu presencia. De tu otra mitad. De la añoranza.

    Ya no eres hambre. Eres sazón. La palabra justa. La caricia. Más que un deseo.
    La vida. La sonrisa. El tiempo. Entre vértices, dos rectas. Sobre blanco, dos trazos.
    Bajo el manto, luce el rojo. Sobre la luz, un espejo. Suspendida en el aire, la distancia.

    Bajo el aplomo del pincel, el lienzo. En el pretil de mi calle, el sonido de tus piernas.
    En el columpio de tu vida, en ese pequeño espacio, se balancea la mía.
    Cuadrículas desordenadas. Luminosidad suspendida. Rectas que derivan.

    Paredes de papel. Manos enjabonadas. Ofidios bífidos. Alas centrípetas.
    Escaleras de caracol. Desordenas mi mente. La conviertes en papel.
    Emponzoñas mis entrañas. Las sepultas en cal. Aletean al viento. .

    Llevo unos días obsesionado con tus labios.
    Ahí están. Tratando de vivir al margen del aire.
    Tu mente grita guerra y tu cuerpo paz.

    Son amplios. Colmados de surcos.
    De cada palabra compartida,
    y no correspondida.

    Restos de mil colores cuasi tatuados.
    Y no han perdido su esponjosidad.

    Con su pátina salada de ausencias.
    Hoy son míos. Sonríen. Les sonrío.

    Has conseguido tal grado de perfección
    que con cada beso que me entregas
    substraes gran parte de mi razón.

     
  • Soñando a tu vera

    jueves, noviembre 20, 2014 Permalink 0

     

     

    Si tuviera que crearte amontonaría mil hojas color de otoño.

    Tus manos tendrían el tacto de una pestaña en mi almohada.

    Susurraría canciones para que nunca te sintieras extraña.

    Abres vías de placer, jugueteando con la yema de tus dedos.

     

    Notas en el aire, que no lees sino intuyes, en este mundo de sueños.

    Me gusta sentarme bajo las tibias pinceladas de antiguas canciones.

     

    Y tus besos:

     

    Son carne y son piel.

    Son alma y pasión.

    Anulan la distancia.

    y erizan mis deseos.

     

    Me encantan de color rojo.

    De vainilla y regaliz.

    Sutiles y delicados.

    De los que cortan el respirar.

     

    Los que dejo en tu almohada,

    asaltan tu mesa de noche,

    para enredarse en tu pelo

    y deslizarse por tu piel.

     

    Los besos que te recuerdan.

    Los que me hacen flotar.

    Me orientan en mares lejanos.

    Me acunan soñando a tu vera.

     

     

  • Entre el nacimiento y la muerte

    martes, noviembre 18, 2014 Permalink 0

     

     

    Cuando te pierdes siempre te encuentro asida a mi mano.

    La delineada perfección de la espuma en el viento.

     

    Me muevo, insustancial, en el mundo de las sensaciones.

    No termino de sentirme a gusto entre emociones espúreas.

    Siento que tu vida maneja la historia y con ella mi destino.

    Trato de ensortijar los buenos momentos y se tornan humo.

     

    Los lunares se mueven de sitio y otros labios les ponen nombre.

    La telaraña vence y deja tu sonrisa en manos depredadoras.

    Arquitectos de lo ajeno con la ventaja de cazar en coto cercano.

    Las sombras bailan y el sonido percute mantras en mi sien.

     

    Las manos anudadas entre el escalofrío y el tiempo.

    Entre el nacimiento y la muerte.

     

    Tocado con alas de piedra hasta que enseñaste a mis labios

    como se vuela.

     

     

  • lunes, noviembre 17, 2014 Permalink 0

     

     

     

     

    Un aria colisiona contra mis emociones.

    La rutina es como una hiedra que corroe

    de fuera a dentro sin misericordia alguna.

     

    Ando algo ensimismado, angustiado y hasta desilusionado.

    Muchos años sin tregua para ahora sentir que todo es humo.

    Que la genética no dista mucho del asno atado a su rueda.

     

    He construido castillos, y no todos en el aire.

    He brindado con champan y calmado con agua.

    He diseñado mundos y los he conquistado.

     

    Y ahora. ¿Qué capricho es este?

    Miro desde la colina contigua.

    Y pienso en fuego graneado.

     

    Mi creación corroe mis entrañas.

    Me tiene atrapado hasta tal límite

    que me mata siendo parte de mí.

     

    Debo romper cadenas

    Pero el tiempo que viene

    juega en mi contra.

     

    No avanzo.

    Y no nací

    para disfrutar.

     

    Ya que tengo el poder de inventar

    debo exprimirlo hasta la saciedad.

    en este acto, que se me antoja último.

     

    El epilogo de mis emociones.

    Unas pestañas vueltas del revés.

    Un rostro asustadizo.

    Un ocaso sin policromía.

     

     

     

     

    Un ave con vértigo a volar.

    Un niño perdido.

    Una catedral apócrifa.

    Un salpicado molesto.

     

    Tres caminantes a su antojo.

    Dos paraguas que se persiguen.

    Una exposición átona.

    Un mirlo extravagante.

     

    Un aula silente y hueca.

    Respuestas entrecortadas.

    Miradas clandestinas.

    Mañanas desposeídas.

     

     

  • Orgulloso de ser tu destino

    viernes, noviembre 14, 2014 Permalink 0

     

    Te han revelado los dioses que nunca amarás a otro hombre.

    Que el fuego consumirá tu carne al tiempo que esculpes mi nombre.

     

    Me siento orgulloso de ser tu destino. Sembrar en tu vientre la vida.

    Crear la eternidad asesinando con osadía ala propia muerte.

     

    Se me escapa la vida mientras me inmoviliza en la esquina.

    Y, aunque anda distraída preparo, sigiloso, mi último golpe.

     

    A veces no veo, y otras, simplemente no quiero ver.

     

     

  • Mínimamente cerca

    jueves, noviembre 13, 2014 Permalink 0

     

    Pensarte

    es caminar.

    Un paso más

    hacia el centro

    de tu pecho.

     

    Anidar

    en el hueco

    penetrante

    de la noble

    nostalgia.

     

    Sopesar

    entre un beso

    y una caricia.

    Sucumbir

    ante ambos deseos.

     

    Enloquecer.

    Deslizarme

    por tu vientre

    hacia las caderas

    de la vida

     

    Un beso pausado e intenso.

    Creado al instante.

    Saboreado entre dos.

    Perenne.

     

    Suficientemente cálido

    para respirarte.

    Mínimamente cerca

    para que vuelvas.