Respiro pausadamente,
La mirada lenta y parsimoniosa
escudriña las esquinas
tratando de materializar su perfume.
El corazón acelerado.
Algo me indica que todo va mal.
Hay indicios en el sonido
que repiquetean como un eco.
La mente martilleando.
Preparada para afrontar la batalla.
En estado de alerta.
Sangrando.
Odio las tardes en silencio
donde la soledad entroniza
los latidos del corazón
hasta crepitar como el hielo.
Me rindo.
Hoy necesitaré
más de un minuto de gloria
para recomponer mi sonrisa.
Como siempre, bajaré en picado
pensando que en breves instantes
remontaré con la fuerza
de un nuevo plumaje.
-
-
Lo subrayaría todo
¿Qué cambiarias de mí?
Absolutamente nada.
Me sentaría,
y lo subrayaría todo. -
En el vértice de mi vida
Andas martilleando
las alas caídas
bajo el mar de nubes
que ensancha tu sien.
Aun puedo sentir el reflejo
del lento amanecer sobre tu piel.
Aunque evitas la partida hacia la tarde
volviendo tu cabeza hacia la oscuridad.
No puedes tener miedo
a todo lo que desconozcas.
El verdadero sentido de lo cotidiano
dibuja tu silueta en el vértice de mi vida
-
me sobra fe
Te haré una confidencia…
Las noches que retozas en mis brazos
culminan con una solitaria sonrisa
que recorre tu pulida piel
mientras reposas en la almohada.
No hay sonido.
Ni sábanas que contengan vida propia.
Una tenue respiración.
Un cuerpo totalmente extasiado.
Me sobra fe
y me falta aire.
Eternamente retorno
a compartir tu aliento.
-
El centro de mi vida
Aun tengo tu sabor en mis labios.
Han pasado dos lunas y una rueda de sol.
Permaneces enredada en la conjura
entre el borde de mi lengua y el paladar.
No voy a ninguna parte.
Pienso plantar en tu cama
el centro de mi vida
y orbitar sobre él.
Ven. Acércate.
Escucha mi piel.
Como crepita.
Como te atrae.
Respira.
Sumérgete
Cimbrea.
Entrégate.
-
suspendido en el aire
Aun queda polvo suspendido en el aire.
Briznas de recuerdos imperceptibles
que rebrotan de los surcos de la piel
más allá de tu alma omnipresente.
Sopla un viento templado.
Firme. Horadando los vestigios
que una tierra árida en otro tiempo
por la desmedida pasión.
Silba la hiedra en su afán
para aferrarse a no regresar.
Pero los hijos de la nostalgia
remozan la inquietante presencia.
-
Ausencia total de soledad
Se riza el perfume.
Emana del calor de la silueta
que corona silvestre
las sábanas arremolinadas.
Cien velas despliegan
a todo lo que el viento da.
El sabor degustado
en mis labios sembrados.
No busco eternidad.
Busco un sendero.
Compañía.
Y ausencia total de soledad.
-
Trazos de lujuria
Te observo.
Linda.
Abstraída.
Perfecta.
Con el rosa de tus pómulos.
Con tu camisa anudada.
Con tus curvas convergentes.
Con tu rostro esculpido.
Los muslos convergiendo
en la raíz de tu vida.
Tus caderas envolviendo
el movimiento de la mía.
Me sobran botones,
algún cinto
y demasiada ropa
Me sobran deseos
pasión, locura,
y trazos de lujuria
-
Arabesco del cuarto de luna
Como pide Mrusaluzdeluna. si alguien se añade.
Tema: Amor y fantasía.
He declinado el verbo amar
en tiempos inescrutables.
Mediante voz, sueño o palabra.
Pero siempre de manera incuestionable.
En el centro mágico de las margaritas.
En el arabesco del cuarto de luna.
Bajo la sombra del aleteo de la tarde.
O en la sombra de tus manos sobre la pared.
En la genuflexión de la lluvia que salpica.
En la refrescante niebla del monte de laurisilva.
En la rivera adormecida de la arena de playa.
O en el rastro que dejas sobre la almohada.
No sé hacerlo de otra manera
Ni lo intento.
Ni puedo.
Ni quiero.
-
Lo tierno soterrado
Crece a mi lado tejiendo tímidas sonrisas.
Te garantizo que siempre amanecerás abrazada.
Dejemos que el único olvido de nuestra vida
sea el de las llaves sobre la mesilla de noche.
Añoremos los sueños desgranados
recitados desnudos sobre la cama.
Hablemos con vehemencia irreductible
de los fantasmas que queremos desterrar.
Sé mi perfección.
La banal aspiración.
La piel que soy incapaz
de arrancar de mi cuerpo.
Saca de mí lo tierno y soterrado.
Exponlo a la sal del atardecer.
Besa esta piel curtida
que te despierta cada mañana.
