Observo tus labios.
Perfectamente delimitados.
Explosivos, sugerentes.
Perfectos para olvidar el ayer.
Observo tus labios
y los míos recobran vida.
Una energía irrefrenable
te ofrece una noche imposible.
Aun no he decidido
si besarte con los ojos cerrados
o cogerte por sorpresa
y perfeccionarlo con tu mirada.
-
-
La última hoja
Tu eres quien me hace real.
Quien dibuja mi contorno contra la pared.
Quien ahuyenta mis miedos nocturnos.
Quien ancla mis sueños a la fecunda tierra.
Sobre tus pensamientos el viento caracolea.
Frente al espejo no cabe otra imagen real.
La última hoja que abate el otoño de la esperanza.
La pátina cristalina que regala el azul al mar.
El último hilo del que pende
esta atracción sobrenatural
que tu piel ejerce sobre mis manos
y hace el universo explotar.
-
Es lo que soy
No deseo
que aceptes
todo lo que digo.
Ni tan siquiera
quiero que lo admitas
sin pestañear.
Solo te muestro
un pensamiento
libre y fugaz.
No me quites
lo que expreso.
Es lo que soy. -
Detonando espuma de luz
Aun sigue allí.
El mar con sus olas.
Rugiendo un instante
Para crear un remanso.
Como la última vez.
Constante.
Convergiendo en azul.
Detonando espuma de luz.
Un áurea corona la tarde.
Y trae consigo
tranquilidad y sosiego
para este corazón libre.
Siempre me fascinó
la intensidad del último aliento.
Tanto, como la inutilidad de éste
si antes, tu vida, no ha valido la pena.
-
Tu espalda
Tu espalda.
Sinuosa tentación.
Soporte de tu cuerpo.
Y mi sueño.
Tu espalda
Escala hacia el cuello.
Loco tobogán.
Hacia el deseo.
-
para siempre
Palabras sentidas
nunca expresadas.
Tal vez,
«para siempre»
fueron palabras
sobrevaloradas.
Con el tiempo,
la vida nos demuestra
que no es más
que una sucesión
de fotos color sepia
carentes de calor.
-
Belleza serena
Sobre las aguas mansas
que el mar regala en la arena
se volatiliza el perfume
mientras la tarde envejece.
Aunque nunca dispersa.
La ofrenda sobre tu piel
ancló una mirada certera
en la belleza serena de una mujer.
Flotan mis sueños
enredados en tu cabello.
Tratan de aferrarse a una nube
que libre, transita por el cielo.
-
Un motín de sentimientos
Agüarezco.
Bajo un motín de sentimientos
trenzados entre halagos
de esta historia que comienza.
Acallo.
Lamentos ajenos
que acunan, herida sobre herida,
la desventura lejana de perder.
Me siento hombre y discípulo.
Lejos del desguace de sueños
que convirtió mi pasado
en sutil himno de perdón.
Hoy me siento victorioso
y no pediré indulgencia.
Aprendo a vivir riendo,
ya que llorando nací.
-
Penas con alegrías
Añoro los viejos sueños,
y los que están por venir.
Vivir soñado el deseo
mas que recrear una ilusión.
Sin angustia.
Sin pausa.
Sin culpa.
Sin miedo.
Añoro contar de tres en tres
sin olvidarme que soy solo uno.
Vivir a diario bajo el imperio
de la creación y la sorpresa novel.
Alguien que quiere crear
más allá que dar vida.
Alguien que trata de eclipsar
las penas con alegrías.
A veces me sorprendo
con la mirada abstraída
y la mente precipitada
corriendo tras un recuerdo.
-
Las gaviotas nunca se olvidan
Mi boca calla por no tener labios que compartir.
Mis manos escriben palabras que no saben amar.
La distancia se conjura con el orgullo, y paren soledad.
Mi piel yace fría junto a la piedra de la hiedra extirpada.
Perdí el norte de mi alma y el tiempo encalló tras la tormenta.
Los porques ya no tienen eco más allá del silencio.
El corazón olvidó como estremecerse entre tus brazos.
Porque nuestro tu y yo lo has cambiado por tu y él.
Hoy no me pregunto nada.
Ni espero botellas flotando.
Ahora miro en la distancia
como materializas el hielo.
Las gaviotas nunca se olvidan de ti.
