• Renuncio a tu vera.

    viernes, octubre 14, 2016 Permalink 0

     

     

    Me duele el corazón

    aunque no esté desbocado.

    No quiere latir

    más allá de un sustento.

     

    Le conozco.

    Vive agazapado.

    Soñado, tal vez,

    con el desquite.

     

    Le escucho musitar:

     

    “Este mundo es pequeño

    para morar ambos en él.

    Salvo que te entierren

    y yo cave la tumba.”

     

    Habrá que apaciguarlo.

    Sobrevivir a la herida.

    Lamerse las entrañas,

    y dejar que cicatrice.

     

    Me enseñaste la cara

    y escondiste el corazón.

    Como un verso,

    mal pronunciado.

     

    Ese,

    que no queremos recordar.

     

    Renuncio a tu vera.

    Sepulto nuestro pasado

    bajo una amarga ceniza.

    Ni siquiera el desamor

    compensa el puñal

    que, vilmente clavaste.

     

    Necesito olvidar tu existencia,

    y seguir viviendo.

    La felicidad es un precio

    demasiado alto

    para tu desprecio.

     

     

    Una tupida niebla

    silencia el pasado

    que no deseo recordar,

    ni siquiera para olvidarlo.

     

    Al fin y al cabo,

    la única locura

    que deseo vivir,

    necesita

    de unos brazos

    sinceros.

  • Pequeña criatura

    lunes, octubre 10, 2016 Permalink 0

     

    Las palabras se las lleva el viento, pero la herida, siempre, la deja abierta.

    Seguramente anidará sobre las cumbres junto a los actos olvidados.

    Esos que realizaste arrancándote trozos de vida llorando en carne viva.

    Esos que son todo para ti y para otros un gesto simple y obligatorio.

    Hace más daño la insensibilidad que la ignorancia.

    Pasan los años y cometemos los mismos errores que a los diez años.

    Solo que esta vez miras directamente a los ojos y el brillo de la infancia,

    se ha convertido en un reflejo en el fondo de un pozo de resentimiento.

     

    No me rindo.

     

    Transito.

     

    Trato de olvidar.

    Miro a lo lejos.

    Y pienso,

    que lo que acontece,

    hoy es verdad

    y mañana,

    lamentablemente,

    Mentira.

     

    Pequeña criatura:

     

    ¡Vuela!

     

    Pero no olvides

    que el primer viaje

    lo diste apoyando

    con fuerza tus pies,

    sobre el nido

    que te dio la vida.

     

  • Algún día.

    miércoles, octubre 5, 2016 Permalink 0

     

     

     

    No robes mi vida. Deja que pueda seguir jugando con ella.

    Deja retazos. podré recomponerla combinándola nuevamente.

    Bebe mi sangre. No sabrás donde terminas y donde comienzo.

    Concreta tu tiempo. El mío comienza al final del tuyo.

    No seas miserable. Piensa que alguien valorará lo que dejas.

    Háblame como a un niño. Mi infancia fue dura, pero me ilustró.

    Declárame tu amor. Lo que no existe hoy, un día si lo fue.

    Déjame bajo una tumba. Así podrán recordarme a diario.

    Se persona. Algún día, no muy lejano, fuiste importante para mí.

    Respeta tus recuerdos. No fuimos una novela, fuimos historia.

    Apaga bien lo que dejas. La incandescencia hace daño.

    No te conviertas en un mito. Sigo queriendo amarte a diario.

  • Hubo una vez.

    martes, septiembre 20, 2016 Permalink 0

     

    Hubo una vez

    en que fui libre

    y llamaba de tú

    al mismísimo viento.

    Saltaba las vallas

    y me colaba

    entre las fiestas

    hasta el amanecer.

     

    Hubo una vez

    en que la tarde

    era perenne

    y tus manos

    me asían

    mientras las nubes

    formaban remolinos

    sobre la mar.

     

    Hubo una vez

    en que te sentiste

    una cometa al viento

    y te observaba.

    Cada caudal de viento

    era un suspiro.

    Y cada sonrisa

    brillaba en tu piel.

     

    Hubo un tiempo

    donde tú y yo

    éramos nosotros

    y reír un deseo.

    Lo hubo y se evaporó

    entre tardes menguantes

    canciones de a uno

    con lágrimas de a dos.

     

    Hubo un tiempo

    donde conversar

    estaba sobrevalorado

    pues un beso recitaba

    palabras inventadas.

    Hubo eternidad

    y la derretimos

    al dejar de abrazarnos.

  • Cabizbajo.

    martes, septiembre 13, 2016 Permalink 0

     

    Mis sábanas aun huelen levemente a tu piel y a una  soledad intensa.

    La miscelánea del primer amor y el último abrazo son insoportables.

    Algo muere cuando la esperanza estalla en mil pedazos ante ti.

    Es un grado superior de sufrimiento que desemboca en confusión.

    Mi corazón dejó de galopar mientras su inocencia envejece de amor.

    Una declaración de amor perdida entre las volandas de un gran  dolor.

    Mi verdad es ahora furtiva y grita instantes de conjuras e infelicidad.

    Cuando la ilusión se postra ante la ironía no muere. Languidece.

    ¡Qué dulce sabe  la verdad que te sorprende al alba y te apuñala!

    Mis ojos se arremolinan sobre la piel desgarrada por el ansia vacía.

    Y aprendes a caminar mirando hacia atrás huyendo de la orfandad.

    Me sorprendo a diario guardando la distancia conmigo  mismo.

    Y mientras maldigo aquellas falsas promesas inundo mi esperanza.

    Ando buscando, cabizbajo, una infidelidad digna del viento del norte.

     

     

     

  • No quisimos.

    lunes, septiembre 5, 2016 Permalink 0

     

    Buscando en lo imaginario, me encontré con lo cotidiano.

    Descifrando silencios, medias palabras e indiferencias,

    mientras me queda una oportunidad y ninguna disculpa.

    Desengancharme de ti fue fácil. Lo difícil es seguir con la vida.

    Ahora hablo de ti pero no sé de tus sueños ni tus vivencias.

    Me gustaba mirarte dejándome envolver por tu voz esquiva.

    Tus manos templadas. Los labios temblorosos. El misterio.

    Ayer no quisimos y sin embargo, hoy  no podemos.

     

  • El abrazo que me regaló la vida.

    jueves, septiembre 1, 2016 Permalink 1

    Despiertas el día con una sonrisa contagiosa.

    Cuando te abrazo siento que te acurrucas.

    Tus gestos reinventan la felicidad.

    Gritas a los cuatro vientos tu presencia.

    Eres cómplice de una nueva vida.

    Juegas con la vida como si fuera tuya.

    Te asombras y la respiración se entrecorta.

    Usas los sombreros junto a tu estado de ánimo.

    El agua y la música son tu banda sonora.

    Si hay que pegar un punto tu brazo es el mundo.

    Eres la extensión de quien te rodea.

    El rey de las risas y mordidas perdidas.

    El dinosaurio reencarnado.

    El color que siempre falta y nunca sobra.

    Nadie lleva como tú una nariz de payaso.

    El Peter Pan de siempre jamás.

    Una burbuja en medio del bosque.

    El hermano perfecto de tu princesa.

    Un peluche perfecto para abrazar.

    El remate perfecto de la orilla del mar.

    El octavo color del arco iris.

    La intensidad vestida de ingravidez.

    La manzana madura que redondea el almuerzo.

    El sueño de porcelana.

    El superhéroe  de la casa.

    La fiesta perfecta bajo la lluvia.

    Las ganas de vivir del aroma del café.

    El monstruo perfecto para partirte de  risa.

    El juguete que lidera Toy Story.

    El terror de las chuches.

    La Navidad perpetua en tu cara.

    El disfraz perfecto para la fiesta.

    El abrazo que me regaló la vida.

     

     

  • El sentir de mi incandescencia.

    jueves, agosto 4, 2016 Permalink 1

     

    La linde entre tu despecho y mi arrepentimiento es un vergel nostálgico

    donde mi llanto abona el deseo y  poda la inútil nostalgia que evocas.

    Aprieta el sol difuminando la frontera y el mudo anhelo se despierta.

    Exhumemos el sincronismo de nuestro desesperanza y redecorémoslo.

    En mi deseo por ti, nada muere. Encadena hitos rebeldes y sentidos.

    La luz de tus labios nunca ha dejado de caminar hacia mí. Y los busco.

    El destino se aleja si no avanzamos al unísono logrando no despertarlo.

    Acepto las piedras del muro que construimos de espaldas al futuro.

    Porque un día huíamos uno del otro sin pensar que la vida es curvada.

    Un matiz de esperanza habita en mi corazón y susurra tu nombre en vano.

    Una flor que anida sus raíces en el fondo de un pozo lleno de ilusiones.

    Mi corazón aprendió a vivir con el borboteo de tu sangre. Lejano a la corteza.

    Baila en silencio para mí. Envuelve las olas de este atardecer y hazme renacer.

    Te nombro la piel ceñida que me envuelve. El sentir de mi incandescencia.

    Sembremos esta derrota en la fértil tierra lejos de la furia que nos invade.

     

     

  • Papi.

    viernes, julio 29, 2016 Permalink 1

     

    Existe magia

    en el tarareo de una niña

    a sus juguetes del momento.

    En la conversación íntima.

    En la caprichosa luz

    que entra en su cuarto

    y juega con el espacio

    hasta darle vida.

    En los colores anárquicos

    que rodean la escena.

    En la niñez

    en estado puro.

    En los instantes

    en que sucede.

    En el recuerdo

    que mejora tu vida.

    En mis brazos que te buscan.

    En tu sonrisa sorprendida.

    En la palabra “papi”.

    En la palabra “cariño”.

    En ti y en mí.

    En nosotros.