• Nunca quise rendirme.

    lunes, enero 2, 2017 Permalink 0

     

    Nunca quise rendirme.

     

    Nunca me he graduado en esta vida.

    Fui un niño nacido del miedo,

    y tuve miedo.

    Confié en que todo saldría bien.

    Salí a la calle movido por la curiosidad.

    Envuelto en mil ilusiones.

    No todo era ciencia.

    Ni todo lo que hacemos

    tiene correlación inmediata.

    Uní voluntades mediante consenso,

    y me alejé del engaño.

    Aprendí a amar lo que hacía.

    Mantuve la fe

    y nunca me conformé.

    Todo lo hice con la intensidad

    del último aliento.

    Retiré lo viejo y le di una oportunidad

    para que creciera lo nuevo de forma gradual.

    Viví la vida, mi vida,

    con un punto de locura.

    No soy nada si no soy

    parte de algo mayor.

    Los buenos cimientos

    siempre permanecen.

    No he dado las gracias

    de manera suficiente.

    Estudié a los grandes

    e hice lo que quise.

    Encontré una voz

    y quien era yo.

    Al fin y al cabo,

    las cosas tienen una belleza

    y una dignidad.

    Agradecí a quien me enseñó

    y a aquellos que quisieron

    que les instruyera.

    Mi vida fue mía.

    Pero mis éxitos

    fueron  indisolubles.

    Lo perdí todo

    y gané mucho.

    Lo necesario para sobrevivir

    en las noches oscuras.

    Entre las fronteras en las que me crie

    gesté mi libertad.

    Nunca pude rendirme.

    Nunca quise rendirme.

    Enero 2017

  • Besos infinitos.

    lunes, diciembre 26, 2016 Permalink 0

     

    Besos infinitos.

     

    Huyendo de las ruinas

    en que se ha convertido

    la supervivencia diaria

    me encontré, de frente,

    con una victoria sin dueño.

     

    Una quimérica bocanada,

    necesaria pero imposible.

     

    Añoro las primeras lecturas:

     

    El hechizo que marcaron

    los trazos de la vida.

    Experiencias peripuestas.

    Bailes de padres e hijos.

    Cuentos de ocas siderales.

    Hoyos donde escarbar.

    Cuentos inventados.

    Mausoleos de tiza.

    Chuches azul eléctrico.

    Robots dislocados.

    Botas de agua.

    Remanso de olas.

    Besos infinitos.

    La química de la niñez.

    Nostalgia de fantasía.

     

    Diciembre 2016.

     

     

     

  • Buenos recuerdos.

    martes, diciembre 20, 2016 Permalink 0

     

    Las navidades tienen dos caras antagónicas.

    Y la fuerza la posee el recuerdo. La tristeza.

    La falta del ser queridos y eternamente amado.

    Aquel que llenaba el corazón de sonrisas.

    Ellos querrían que sigamos siendo felices,

    ya que locos estamos y equivocarse es divertido.

    Los caminos se tuercen para recargar ilusiones.

    Nunca quise aprender a restar.

    Menos a dividir.

    Descorcha otras dos botellas de vino.

    Aunque la ausencia hiere en el desamor,

    también insufla nuevas esperanzas.

    Usa las escobillas de tu batería

    para interpretar un dulce mundo

    como un hábil cuentacuentos.

    Repasemos la historia como

    una dulce sucesión de hitos.

    Creemos un manual de limpieza espiritual

    donde sumemos experiencias y recuerdos.

    Buenos recuerdos de una vida plena.

    Fabriquemos leyendas y protagonismos.

    Afinemos la guitarra y transitemos

    por el páramo de la ausencia.

    En un mundo virtualmente caduco

    debemos respirar con los pies en la tierra.

    Fragmentemos la vida y acuñemos

    una cálida manta de recuerdos favoritos.

     

    Al fin y al cabo,

    Cada día claudica la realidad

    y germina un nuevo sueño.

     

     

  • Vivimos de incertidumbre.

    jueves, diciembre 15, 2016 Permalink 0

     

    Vivimos de incertidumbre.

    De cuentos irresolubles.

    De perplejidad ajena.

    De indecisión supina.

    De inseguridad.

    Titubeamos ante lo categórico.

    Fluctuamos entre nebulosas.

    Padecemos dilemas imprecisos.

    Dudamos.

    Desconfiamos,

    hasta de la sospecha

    No tenemos escrúpulos,

    y recelamos hasta la incredulidad.

    Somos escépticos de armario.

    Reparamos hasta la confianza.

    Solo vivimos a gusto,

    ante la ausencia de claridad.

    En el submundo emocional.

     

     

     

  • Su último instante.

    jueves, diciembre 1, 2016 Permalink 1

     

    Su último instante.

     

     

     

    Presencio un lienzo

    con el fondo difuminado,

    donde el color verde

    simula una bruma espesa.

     

    Desde una lejana colina,

    fluye un camino de tierra

    que transporta mi mirada

    hacia un longevo mendigo.

     

    Arrodillado sobre una estera,

    raída por el tiempo y el uso,

    su cuerpo dormido hacia delante.

    Por subsistencia y por rendición

     

    Un cuenco sobre el suelo,

    vacío como su esperanza,

    implora calmar su aliento

    con algo de humanidad.

     

    Mientras tanto, una hoja

    tocada de ocre otoño,

    zigzaguea hasta caer

    en la oquedad del cuenco.

     

    El anciano alza la vista,

    y sonríe amablemente.

    dando gracias por el instante.

    Su último instante.

     

     

    Esta es una interpretación

    inferida por el Haiku

    creado por Taneda Santonka,

    que versa así:

    “Mi cuenco de mendigar

    acepta hojas caídas.”

     

     

    Diciembre 2016.

     

     

  • ¡Vivo!

    jueves, noviembre 24, 2016 Permalink 0

    ¡Vivo!

     

     

     

    A medida que crezco mis esperanzas se infantilizan.

    Me gusta fijar mi atención con lupa en mano.

    Doy crédito a las fantasías más alocadas que intuyo.

    Respiro y contengo el aire para aprender a vivir.

    Escudriño retratos a la búsqueda de lo imperceptible.

    Hago la autopsia a mis cicatrices y las invito a café.

    Renuevo mi vestuario e incorporo colores fugaces.

    Cazo historias y las conservo en un bote de formol.

    Redacto mi carta de vida y diseño la ruta de escape.

    Sospecho de mí mismo en juicio sumarísimo.

    Comienzo a bailar y termino recitando tangos.

    Comparto creatividad y me dispongo a inquietante.

    Malgasto el tiempo y apuro los espacios miméticos.

    Juego con mis sentimientos de forma gloriosa.

    Lloro como un recién nacido y me parto de risa.

    No juego en serio ni mirándote al fondo de los ojos.

    Censuro el vacío y sin embargo le doy la espalda.

    Soy mucho más indulgente con las tragedias.

    Acepto las consecuencias y comienzo un nuevo camino.

    Pasan los días y acumulo sin pensar en malgastarlos.

     

    ¡Vivo!

     

    Al fin y al cabo, para eso nacemos, y por eso moriremos.

     

  • De frente al invierno.

    miércoles, noviembre 16, 2016 Permalink 0

     

    De  frente al invierno.

    A veces me siento un aristócrata emocional.

    Un ser privilegiado que confunde el miedo

    con la necesidad de amar permanentemente.

    Necesito apuntalar los cimientos a menudo.

    Cuando la estética disiente de tu piel,

    los recuerdos invaden el tacto perdido.

    Trasmutamos hacia un trovador aficionado

    que musita algunas penas con elegancia.

    y amplifica la cúspide vivida como un mantra.

    Casi siempre resultó que el amor no era amor,

    y la eternidad tenía los días contados sin saberlo.

    Aquí estoy. Con el semblante de frente al invierno.

    Tratando de detener la naturaleza del cansancio.

    Hemos hecho la vida difícil y no tiene vuelta atrás.

    Sobrevivir se ha convertido en una lucha inagotable.

    Necesitábamos un palacio emocional más creíble.

    Una urna donde guardar emociones relevantes.

    Y otra donde guardar perdones y deudas saldadas.

    Terminemos la canción prohibiendo el sufrimiento.

    Pidiendo clemencia por la droga de la furia esgrimida.

     

     

    Noviembre 2016.

     

  • Exhalo ilusión

    lunes, noviembre 7, 2016 Permalink 0

     

    Exhalo ilusión.

     

     

    Me reinvento y soy feliz.

    Cuesta.

    No cabe duda.

    Pero esta nueva etapa,

    preñada de sueños y nostalgia,

    es un concepto por descubrir.

     

    Me seducen caras flotando libres.

    La mano izquierda

    que ase una guitarra.

    El contraluz de un oboe.

    Las volutas envolventes

    de mi fiel habano.

     

    Adoro la oscuridad del cine,

    y su aroma a soledad.

    Un corte palabra de honor

    que te deja intuir en sus bordes.

    La primera Navidad a los cuatro años.

    La espera, apoyado sobre la pared.

    Lo étnico y lo tradicional.

     

    Los buenos días bajando la escalera.

    La voz quebrada de una cantante de jazz.

    Lo insolente y lo destructivo.

    A partes iguales.

    He conseguido imitar,

    de manera casi perfecta.

    Y sin embargo sigo siendo

    enteramente quien soy.

     

    Te confieso un secreto:

    Ya no tengo miedo.

    Me he hecho vida,

    y exhalo ilusión.

     

     

     

     

  • Marzo, quizás abril.

    lunes, octubre 31, 2016 Permalink 0

     

     

    El tiempo viene disperso.

    Tal vez la vida lo sea.

    Y seguro que el amor,

    sí lo es.

     

    Va desde un panorama,

    convulso por sí mismo,

    hasta la autocomplacencia.

     

    Hasta una realidad

    idealizada del perdón.

    Cuando no del miedo

    a perder acompañamiento.

     

    El amor no es para débiles

    ni para dependientes

    en extremo.

     

    Es una idea libre,

    que vuela al azar

    y tan solo te bendice

    de modo temporal.

     

    Caprichoso y generoso.

    El amor es la tentación

    que nos envía la realidad

    cuando los sueños se estancan.

     

    Una especie de salvavidas

    perlado de canto de sirenas.

     

    La penúltima locura.

    Una conjura de diablillos

    antes de perder la cordura.

     

    Un jinete bajo la lluvia

    que corre por inercia.

     

    Una verdad que nunca se sabe.

    Un rito de iniciación.

    Un animal solitario.

    La ruina de la coherencia.

     

    Un ejército animal.

    La definición de la gloria.

    Marzo. Quizás abril.

    Peces a la fuga.

    Hambre en vano.

    Caricias ciegas.

    Fragmentos de nunca.

    Neruda y Kandinsky.

     

     

    Sin este menester,

    amar no es más que

    un estado biológico

    que no me interesa.

  • Me siento cansado.

    lunes, octubre 17, 2016 Permalink 0

     

    Me siento cansado.

     

     

     

    Últimamente me siento cansado.

    Se acerca un tiempo indefinido.

    Una inercia gris, que no controlo.

    Añoro la llegada de un día feliz.

    Una inmensa guerra conmigo mismo.

    Una redimensión de la vida cotidiana.

    Reivindicarme nuevamente como único.

    El diseño de un nuevo esplendor.

    Vivir en clave de verso libre y soñar.

    Tal vez, los viejos sueños acabaron.

    Necesito fuerzas para reinventarme.

    Una jugarreta de la edad y los sentidos.

    Tengo nostalgia del futuro que diseñé.

    Ese que hoy es esquivo y etéreo.

    Volar al borde de la ilusión del camino.

    Volver a recordar los olvidos sembrados.

    Ordenar y desordenar mis pensamientos.

    Viajar de punta a punta de las ruinas del día.

    Usar el ingenio con la facilidad de siempre.

    Dejar de sembrar tormentas y caminar.

    Actuar y pensar en vez de pensar y actuar.

    Superar el desarraigo de las frustraciones.

    Volver a buscar la épica de las viñetas.

    Buscar el calor prestado bajo la manta.

    Correr tras las palabras perdidas.

    Volver a sonreír de forma cotidiana.

    Apagar los errores y encender la ilusión.

    Besar los pasos que nunca di.

    La esperanza fiel que camina tras de ti.