• Pasan los años

    jueves, agosto 8, 2013 Permalink 0


    Pasan los años y aun celebro nuestro primer día.

    Aspiro la habitación y huele a hierba recién cortada.

    Incrusto la cara en la almohada y siento tu esencia.

    Desde ese día nunca ha habido ausencias en mi fe.

    Nos deslizábamos entre riberas lejanas y olvidadas.

    Sin velas que desplegar o con viento impracticable.

    Nunca necesitamos estrellas que nos guiasen.

    Ni proyectamos sombra donde no nos convenía.

    Flamea tu boca carmesí hipnótica y destellante.

    Todo ha sido crédulo y sencillo al albor del amanecer.

    Nunca tragamos arena ni aspiramos ceniza de naufragio.

    Las páginas de los libros abanicaron nuestros ideales.

    Hemos vivido sin grandes penas y sin hacer mucho ruido.

    Sigues siendo el proyecto y el galardón de mi destino.

    Si quieres que te diga la verdad, que sé que quieres,

    no fue tan importante conseguirte de entre tus sueños

    sino que sigas gustándome después de conseguirlo.





  • Bendice la vida

    martes, agosto 6, 2013 Permalink 0



    Bendice la vida.

    ante la indecisión

    encogida sobre si misma.

    ¿Dónde está la nostalgia?

    ¿Acaso encaramada

    a un historia difusa?

    Adoro las lucidas consecuencias

    que ahogan el miedo imberbe.

    Al fin y al cabo

    este mundo no es para cobardes.

    Ni lo es para suicidas del alma.

    Recuerda.

    Mientras titubeas

    alguien aspira a sucederte.







  • Aire sobre mi piel

    domingo, agosto 4, 2013 Permalink 0



    Retumba la justicia de una estrella fugaz.

    Me acostumbre a que la vida fuese irrepetible.

    Y aprendí a valorar cada momento como tal.

    Tus manos moldean aire sobre mi piel.

    Hasta la fría y blanda nieve seduce sublime.

    Lejos de la noche movediza donde lloramos,

    el pelo yace enmarañado entre tenues jadeos.

    Las lágrimas germinan en paz sobre la tierra.

    Humea la piel pidiendo clemencia al rocío.

    Viajamos sin vela ni alas desplegadas.

    Mi fantasía arropa el brillo escarlata de tus labios.

    Mi almohada rejuvenece espolvoreada por tus sueños.

    Mis manos se desplazan lentas bajo las sábanas.

    Tu espalda, con vida propia, se arquea a mi voluntad.

    Desembocamos en el lecho del rio sobre la hierba.

    Y un fascinante aroma destilado de retamas y sal.





  • Los asuntos del espíritu

    jueves, agosto 1, 2013 Permalink 0


    Benditos los privilegiados que en este mundo te amaron.

    Perenne el elogio que rueda por los años de altar en altar.

    Los asuntos del espíritu profundizan en la clave los albores.

    El reflejo en el espejo aun es nítido y con aparente significado.

    Caminamos sobre un péndulo con destino que yace seguro.

    A veces me corona un leve cansancio que difumina tu virtud.

    Otras, mi tema preferido, describir el instante previo de la cosas.

    Aprendí a vivir sin discutir como subsistía o con quien dormitaba.

    Fui madurando. Bajo la fragancia arbórea de tu dorado cabello.

    Guardé sueños y hechizos que conjuraba en la distancia. Tu distancia.

    Tu pequeña falda ajustada a la cadera que cimbreaba en mis sueños.

    Las paredes contenían el empuje mientras la ciudad retumbaba.

    Todo trascendía normal. Desde lo mítico e irrepetible hasta el elogio.

    Así fuimos forjándonos hasta hoy, donde cada uno es parte del otro.







  • Eres posible

    martes, julio 30, 2013 Permalink 0



    Esta tierra nos conoce.

    Las viejas historias.

    Y las nuevas.

    Sabe de sueños.

    De los hijos.

    De cada vez

    que te defraudé.

    O de aquellas

    en que no saltamos

    al vacío de la aventura.

    Una alegoría sencilla.

    Piel en plenilunio.

    Aria nítida en la noche.

    Mazo de trenzas.

    Seguís perdurando.

    No hay oscuridad.

    Todo es posible.

    No tengo miedo.

    Aprendí a creer.

    Eres posible.



  • Te soy infiel

    lunes, julio 29, 2013 Permalink 0



    Te soy infiel.

    A veces, me enamoro de tus ojos.

    Otras de tus delicadas pestañas.

    O me quedo prendado de la curva de tu espalda.

    Eres diosa y eres tierra.

    Fértil tierra diría.

    Pues en ti planto la esperanza

    y recojo religiosamente fruto de cada simiente.

    Humildemente te adoro.

    Me abono a los perlados relatos de tu infancia.

    Al crujiente color de tus mareantes medidas.

    Al exceso de tu ribera de sal que lamo silente.

    A la pereza de tus meditaciones y titubeos.

    Soy devoto de tus labios. Y algo más, de tu boca.

    Aun duerme mi lengua tras la última incursión.

    Eres atardecer aun sin comenzar a amanecer.

    Un manso volcán que despierta sobre la arena

    y sucumbe derretido en los huecos de mi piel.

    Duermo envuelto en aroma y recuerdo.

    Despierto sin pasado, y tendido al sol.







  • Realidad sostenida

    domingo, julio 28, 2013 Permalink 0


    Te quedas callada.

    Oculta tras el silencio.

    Eterna, tal vez.

    Respira tu pecho

    No hay escrituras.

    Solo palabras.

    Tu raza y mi raza.

    Espaldas curvadas.

    Brazos envolventes.

    Reinos que perduran.

    Realidad sostenida.

    Pensamiento y acción.

    Lo real y espectral.

    Todo conjunto.

    Amalgamado.

    Compacto.

    Vivo.

  • Un pedazo de triunfo

    viernes, julio 26, 2013 Permalink 0


    Hay una abrupta vereda que se desvanece ante la duda.

    Un hálito de arcilla que se desvanece con la corriente.

    Una lágrima centenaria ya plenamente olvidada.

    Un recuerdo custodiado por el miedo a envejecer.

    Hay montañas invernales que no se derriten por el sol.

    Aparentemente trivialidades que juegan al destino a diario.

    Un pedazo de triunfo contiene la respiración adormecida.

    Tus manos, lentas y parsimoniosas, aun arremolinan mi pelo.

    Y mi mente lleva horas explotando como pirotecnia de pueblo.

    Tu entrega es inabarcable en la oscuridad de una sola noche.

    La palabra resquebraja miedos y recuerdos incrustados.

    Acuéstate en mi cama y perfuma mi almohada de versos.

    Ahora que duermes, dejas encendida la esperanza.

    Dando vueltas alrededor de la mesita de noche.

    No me interesa el mundo si no nos inclinamos,

    los dos sobre él a modo de acantilado sobre el paraíso.