Si supieras de lo que eres capaz,
huirías de tu cuerpo para cobijarte en el mío.
Fe ciega en lo que veo en ti.
-
-
historias y talento
Entre lo conveniente
y lo desconocido,
solo hay que cruzar
una puerta.
Consecuencias improbables
que debemos asumir
en ese preciso instante
que se presentan imprevisibles.
Un acontecimiento
que no s lleva en volandas
desde la vulnerabilidad latente
a la imaginación desbordante.
Valentía e inteligencia.
Historias y talento.
Otra realidad pensada.
En esta única vida.
-
No temas
Descansa sobre mi pecho.
Detrás de la ventana han estallado mil truenos.
Disfruta del nido de mis brazos.
Siente un afecto absolutamente renovado.
Los sueños no albergan heridas,
más allá de un soplido o un rumor de mar.
Entra en un profundo letargo
dulcemente mecido por el ángel custodio.
El mar rumorea lejanas batallas
mientras salpica tu frente de esperanza y sal.
No temas.
Respira la serenidad que exhala
mi pecho contra tu espalda.
El viento aúlla por el desfiladero.
Reparte el eco de la terrible guadaña.
Esta noche la única luz es tu sonrisa
aleteando por las cortinas un poco de paz.
Olvida tus manos vacías y deja que sea el corazón
nuestro maestro de ceremonia.
Cierra los ojos.
No temas.
La vida nos espera.
Más allá del suspiro.
El último suspiro.
-
Respeté tu libertad
Respeté tu libertad,
y hoy me esclavizas.
-
Sarmiento y tierra húmeda
Conversación entre dos corazones sin respuesta aparente.
Iluminas intermitentemente la inseguridad que me regalaste.
Se resintió tu fidelidad cuando la oscuridad se emponzoñaba.
Me paro a escuchar la lejanía y tan solo recojo un eco vacío.
Un lienzo raído me habla cada noche cuando intento sentir.
Sería incapaz de cerrar tus ojos cuando la vida te abandone.
En el fondo de la mirada encontraría el amor que escondes.
Ese capaz de gritar su libertad sin las cadenas de tu mente.
Sobre tu pecho caerán mis palabras hurtadas de destino.
El frio de tu sangre, azulado de odio acumulado en vano.
Dejará de saber al vino parido de sarmiento y tierra húmeda.
Para regar un remanso de paz ornado de piedra, rechazo y sal.
-
Noches de cereza y luna
Te perdí de vista, aunque siento que sigues ahí.
Así fluyen las cosas entre la culpa y la tristeza.
No desaparecen los sentimientos y sin embargo,
el hecho de no disfrutarlos, enmohece el vacío.
Una ley inexorable a la que no me acostumbro.
Aun te vivo en el borde excéntrico del palpitar.
La distancia es terca, pero el recuerdo lo es más.
No hubo palabras de despedida. Solo silencio.
Muchos silencios.
Historias en pasado imperfecto.
Tristezas incomprensibles, aun en el tiempo.
Efímeras sensaciones de reencuentros con sombras.
Ecos, inevitables y borrosos, que tiñen de azul cada tarde.
Una diáspora discontinua que se aleja de nuestro epicentro.
Lo que me entristece es el desvanecimiento de tus pecas.
La confusión entre el perfume y el aire de otoño.
Noches de cereza y luna.
Manos en silencio.
-
Ya no bebo recuerdos
He vivido dando zancadas desde el principio de los tiempos.
Por momentos huía de algún lugar por motivos que desconozco.
Hubo momentos en los que todo se aceleraba artificialmente.
Hoy me siento más viejo hasta en los momentos que no respiro.
Soy un maestro deshaciendo maletas al borde de la cama.
No concibo cómo razona mi cabeza o hacia donde viajan mis pies.
Y me dejo llevar por las fáciles palabras de un viejo bar de pueblo.
O por la fantasía de un beso que deseo y que nunca será suficiente.
Bebo recuerdos con un cubo de hielo de más para no sangrar.
La vida es corta para un solo trago y demasiado dolorosa para dos.
Ya no bebo recuerdos. Trago excusas para no romper su foto.
Siempre críe que la vida de una estrella era otra forma de vivir.
Y no una cama desecha con una muñeca rota y un tobogán.
De cuando la tierra prometida aun no fue inventada y los corazones
no sabían escalofriar la espalda ni argumentar un motivo de fe.
Eres la cortina de humo a los pies de la sinfonía anunciada del cielo.
-
Aún
Algunas veces siento miedo.
Cruzo la línea de la vulnerabilidad
hasta hacerme fragmentos de fragilidad.
Tan solo sientes un sereno rocío.
Y que tu espíritu se balancea.
Sientes a llamaradas. Aun en silencio.
Una forma de existencia torpe y cruel.
Vendrán muchos cipreses a bordear el camino.
Los mirarás de reojo y caminarás aun más recto.
Los ramos de flores emigrarán de tus brazos.
Mermarás como individuo de alma terrestre.
Buscarás puertos seguros de donde partir.
Aprenderás a tirar de tu historia y a recordar.
No culparás a nadie al mirarte al espejo.
Y como ley natural pensarás, que si fuiste
parte de una historia incipiente,
la mejor está aún por vivir.
-
Hálito de aurora
Este mundo te arrebata la metamorfosis del alma a poco que te descuidas.
Se enciende y apaga cada ilusión con un simple gesto que se tuerce.
Un círculo rojo trata de indicarme donde está el final de etapa. Y me niego.
Resplandece con la locuacidad de un anciano harto de esperar a su llamada.
Viviste mi pensamiento tan de cerca que al final eran tanto tuyos como míos.
Nací errante hasta que tu presencia te convirtió en mi estrella de referencia.
Y ahora reinas donde aspiro a ser príncipe de las gracias que emanas.
Tan solo quiero dormir al ritmo de tu respiración y al leve contacto de tu pecho.
El alba va orquestando la mañana y aun mi mente vuela dispersa entre tu pelo.
Ladeo mi cabeza como un reptil que enfoca el cuerpo que quiere devorar.
Me dejo llevar al recibir una respuesta más intensa que mi ancestral embestida.
Ahora mi memoria me refleja cabellos negros. Tez morena. Hálito de aurora.
Y sonrío feliz. Lejano en la distancia. Y tan cercano a tu piel, como un escalofrío.
Un espejismo excitable que me posee y aviva la compulsiva locura que me corroe.
Mi poema de suerte alterna. Un circo sobre hielo que regresa cada invierno.
-
Quien quiero querer
No sé bien lo que eres.
Pero sé que eres
quien quiero querer.
Cuando esgrimes tu razón
poco tienes que negociar.
Pues besarme me permite
que crea en Dios.
