• Epitafio de la plenitud

    domingo, marzo 16, 2025 Permalink 1

    DIÁLOGO FINAL ENTRE EL HOMBRE Y TANATOS

    —Epitafio de la Plenitud—

    (Oscuridad. Un vacío sin tiempo ni peso. El Hombre está de pie, descalzo, con las manos vacías. Pero no siente ausencia, sino plenitud. Tanatos lo observa, paciente, con la certeza de quien ha visto a todos llegar del mismo modo. O eso creía.)

    TANATOS:

    Llegas con nada.

    HOMBRE:

    No porque no tuve. Sino porque lo di.

    TANATOS:

    Los hombres suelen traer consigo lo que protegieron del tiempo. Tú, en cambio, llegas despojado.

    HOMBRE:

    El tiempo me condenó a la mortalidad, pero no al miedo. ¿De qué me servía retener lo que solo pesa si no se entrega?

    TANATOS:

    Los sabios intentan burlar mi sombra dejando su nombre en piedra, tallado en historia. Tú no traes nada.

    HOMBRE:

    Porque no creo en piedras, sino en ecos.

    TANATOS:

    Los ecos también mueren.

    HOMBRE:

    No los que encienden algo más grande que uno mismo.

    (Tanatos lo observa con extrañeza. No con desdén, sino con un matiz leve, sutil, como si viera algo que jamás había considerado.)

    TANATOS:

    ¿Entonces creíste que podrías vencerme?

    HOMBRE:

    No. Nunca fue una guerra. No hay lucha cuando se entiende que lo inevitable no es el enemigo.

    TANATOS:

    Y aún así, vaciaste tus manos.

    HOMBRE:

    Porque solo las manos vacías pueden dar sin reservas. Lo único que me pertenece es lo que fui capaz de ofrecer.

    TANATOS:

    (Ladea la cabeza, examinando un acertijo que nunca había contemplado.)

    Los que llegan sin miedo suelen ser los que más temblaron en vida.

    HOMBRE:

    Tal vez. Pero si temblé, fue de entrega, no de pérdida.

    TANATOS:

    (Lo observa con más atención, y por primera vez, en sus ojos se refleja algo que nunca ha sentido: la mirada de aquellos que valoraron lo entregado. No lo poseído. No lo retenido. Lo dado sin reservas.)

    Y dime, entonces, ¿qué queda de ti?

    HOMBRE:

    Nada que puedas llevarte.

    (Silencio. Tanatos comprende la paradoja. Pero nunca podrá sentirla.)

    Porque él no elige entre vida y muerte. Solo entre muerte y muerte.

    Porque solo se lleva, nunca recibe.

    (Por un instante, su postura cambia. No es miedo, no es derrota. Pero tampoco es triunfo. Es aceptación. Un respeto silencioso a lo que no puede poseer.)

    TANATOS:

    Puedes seguir.

    HOMBRE:

    (Asiente. Pero antes de moverse, observa a Tanatos. Y en su inmovilidad absoluta, en su destino inmutable, comprende algo que la Muerte jamás podrá entender.)

    Él ha elegido.

    (Y entonces, en el final de los tiempos, el Hombre avanza… y Tanatos no lo sigue.)

    EPITAFIO DE LA PLENITUD

    “La Muerte no tiene poder sobre lo que ha sido dado sin reservas.

    Lo eterno no es lo que sobrevive, sino lo que deja huella en los demás.”

  • La luz inquebrantable

    domingo, febrero 16, 2025 Permalink 1

    Cuando la sombra se alarga y la noche extiende su manto, el alma vacila entre la memoria y el olvido, atrapado entre la grandeza del pensamiento y el peso de su propia desesperanza. Pero la verdad que se desliza entre los versos no es la rendición, sino la lucha: la pugna constante entre la belleza y la desolación, entre la luz y la penumbra de la existencia.

    Porque la desesperanza es un eco que resuena en los vacíos del corazón, pero no es la única voz. Hay otra, más firme, más honda, más verdadera. Es la voz de la certeza silenciosa, de la vida que persiste incluso cuando la fe se resquebraja. Es la voz que susurra que no todo está perdido, que la belleza no es solo un recuerdo, sino una promesa aún en pie.

    Arrecia la tormenta y la fuerza del viento. Y es ahí donde radica el giro, donde la desesperanza no encuentra su victoria, sino su límite. Porque la clave no está en negar la sombra, sino en encontrar el modo de atravesarla.

    ¿Y cuál es ese modo?

    La voluntad de sostenerse, de crear en el abismo, de asumir la herida sin convertirla en destino. La fe no es un acto ingenuo, sino un desafío al vacío, un golpe firme sobre la mesa del destino. No se trata de esperar que la luz regrese, sino de encenderla con las propias manos.

    Y así, cuando la desesperanza murmure su letanía, cuando el mundo parezca un terreno marchito, recordaremos que la esperanza no es un refugio para los débiles, sino el fuego de los que eligen arder en lugar de apagarse.

    Querer de verdad es un acto de valentía, de entrega sin garantías, de andar sin mapas y aun así seguir adelante. Es sostener la luz cuando todo oscurece, es dar sin medir y recibir sin exigir. Fácil no es. Pero cuando es real, pesa menos que la duda y vale más que cualquier certeza.

    Así que no escribimos, esculpimos. No argumentamos, pintamos. Y no respondemos, elevamos.

    Porque si solo buscamos un suelo, nos olvidaremos de que existen las estrellas.

    No todo está perdido. Porque seguimos aquí. Porque seguimos creando.

  • Eres tú

    lunes, enero 13, 2025 Permalink 1

    “Quisiera que mueras antes que yo, para que nunca tenga que pasar un día sin ti.” 

    “No sé si entenderás la profundidad de lo que estoy a punto de decirte, pero siento que las palabras que guardo no pueden quedarse atrapadas en mi pecho por más tiempo. Amar es un acto de valentía, pero también de vulnerabilidad. Y si te amo tanto como lo hago, es porque me he entregado completamente al miedo de perderte, sin reservas, sin protección. 

    No digo estas palabras desde el egoísmo, sino desde el abismo de mi ser. Mi amor por ti es tan inmenso que la idea de un mundo sin tu risa, sin tus ojos mirándome, sin la calidez de tu voz, es sencillamente insoportable. Sé que algunos lo llamarían debilidad, pero para mí es la verdad más pura. No temo a la muerte, pero temo una vida donde tú no estés. 

    Si algún día la vida nos lleva a esa frontera inevitable, quisiera ser yo quien la cruce primero. Porque aunque mi corazón arda en este amor tan humano, no sé si tengo la fortaleza para enfrentar el vacío que dejarías al marcharte. Preferiría enfrentar el silencio eterno, sabiendo que nunca conocerás la soledad de vivir sin mí. Preferiría que mi ausencia fuera el peso, si con ello puedo evitarte un solo día de tristeza. 

    ¿Entiendes ahora? Esta no es una declaración de dependencia, sino de amor que trasciende el tiempo, la lógica, incluso el instinto de supervivencia. Es la certeza de que tu felicidad, incluso en mi ausencia, es el único consuelo que podría sostenerme si tuviera que dejarte ir primero. 

    Pero mientras ese día no llegue, te prometo que mi vida estará llena de ti, de nosotros. Porque si he aprendido algo en este tiempo contigo, es que el amor no se mide en su duración, sino en su intensidad. Y cada momento que pasamos juntos, cada instante que compartimos, es para mí una eternidad. Por eso, mi amor, mientras estemos aquí, llenemos esta vida de todo lo que podamos. Porque si hay algo peor que perderte, es no haberte amado como mereces.”** 

  • El carrusel de lo efímero

    sábado, diciembre 28, 2024 Permalink 2

    El carrusel de lo efímero

    En el centro de la noche, bajo un cielo bordado de estrellas, un carrusel gira, eterno en su movimiento, iluminado por luciérnagas que juegan a los dados, eligiendo a quién regalarán su breve chispa de luz.

    La música mecánica, antigua como un susurro olvidado, inunda el aire con su melodía cíclica, como un eco de risas infantiles que se niegan a desvanecerse. Cada nota, cada giro, es un instante robado al tiempo.

    Los caballos, tallados con manos que entendieron los sueños, danzan en su vaivén, algunos galopando hacia un destino indomable, otros quietos, cargando el peso de quienes buscan la fantasía perdida.

    Sobre la madera del carrusel, las luciérnagas se desafían, ajustando el azar en pequeños destellos, como diosas diminutas que deciden, a quién iluminar en la penumbra de la existencia.

    Y tú y yo, pasajeros de este carrusel sin fin, nos rendimos al idílico acto de pensar libremente, de dejar que la mente se vuelva chispa y se pierda en el viento. Cada vuelta es un nuevo universo, cada destello una pregunta sin respuesta.

    ¡Qué breve e infinito es este momento! Un carrusel que no nos lleva a ninguna parte, pero que nos recuerda que la belleza no necesita destino, solo el efímero milagro de existir.

    El carrusel gira, la música resuena, y las luciérnagas, en su juego eterno, se vuelven el reflejo de lo que somos: huellas de luz danzando en el lienzo del tiempo.

  • El rubicón del alma

    miércoles, diciembre 18, 2024 Permalink 2

    El Rubicón del alma

    Cruzar el Rubicón del ayer,

    dejar atrás las alas cansadas,

    no es caer en sombras olvidadas,

    es dibujar un nuevo amanecer.

    Ya no lidero desde los muros,

    ni sigo los ecos de voces ajenas.

    Ahora mi pulso guía las venas

    de un horizonte de pasos puros.

    No quiero libertad sin destino,

    ni cadenas disfrazadas de sueños.

    Busco un camino claro, sin dueños,

    donde ser arquitecto y peregrino.

    Eficiencia para los míos y para mí,

    no para causas que no resuenen.

    Que cada esfuerzo construya y encienda

    el fuego que no deje un vacío al fin.

    No son sombras lo que me envuelve,

    es la calma de un vuelo sincero,

    liderando desde lo verdadero,

    sin temor al silencio que me devuelve.

    El horizonte final no es derrota,

    es un canto íntimo, un legado sereno.

    No hay más hilos que los que yo estreno,

    soy dueño del pulso que la vida brota.

  • La paz que todo abraza

    domingo, diciembre 1, 2024 Permalink 1

    El amor no se crea,

    es una llama eterna

    que espera en el silencio

    a ser descubierta.

    No necesito buscarlo,

    solo abrir mi alma

    como quien abre las manos

    al sol que nunca se apaga.

    En la tranquilidad encuentro la puerta,

    no en el ruido de otros,

    sino en el eco de mis propios pasos.

    Mis pensamientos son mi brújula,

    mis sentimientos, mi norte.

    No dependo de lo externo,

    porque la calma es mía,

    y en su profundidad,

    el amor se manifiesta.

    El miedo no tiene lugar

    cuando amo porque soy amado.

    El amor no puede fracasar,

    porque nace de una certeza:

    que pertenezco,

    que estoy completo,

    que soy parte del todo.

    No busco la perfección,

    solo el equilibrio.

    La paz no es el fin,

    es el camino,

    es el susurro constante

    que me guía hacia la luz.

    Déjalo entrar.

    En el silencio, en la calma,

    en el amor que ya está aquí.

    Y cuando lo asumas,

    cuando lo abraces,

    serás pleno,

    porque el amor es la paz,

    y la paz, la plenitud.

  • pensar en tí

    viernes, mayo 19, 2023 Permalink 1

    No puedo dejar de pensar en ti.

    En las curvas de tu cintura.

    En el bies de tus labios.

    En su sabor a miel.

    En tu belleza sin extravagancia.

    En lo fácil de mis días sin ti.

    Cuando apenas esbozo un recuerdo.

    De lo cerca que me llevabas del cielo.

    La historia más corta de mi vida.

    Y la más intensa y ferviente.

    No puedo alejar mis ojos de ti.

    De tu aliento envolvente y fértil.

    Fuimos lo que quisimos ser.

    Somos lo que hemos podido ser.

    Aventajamos a la brisa del día.

    Un soplo en la vela mayor.

    Aprendimos a besarnos.

    Deshojando pétalos.

    A significarnos en la almohada.

    Y nos lo llevamos a casa.

    Somos rescoldos y nunca residuos.

    Nunca nos equivocamos ni excusamos.

    Nos lo dimos todo.

    Almacenamos todo.

  • Hasta siempre

    sábado, septiembre 10, 2022 Permalink 2

    Siempre vamos de la mano 

    de alguien en este mundo.

    Al nacer te recogen del vientre materno.

    En la infancia te resguardan y ayudan

    mientras juegas alocado

    entre risas y golpes.

    Entre golpes y risas.

    Con el tiempo vas soltando

    aquellas manos protectoras

    buscando tu primer amor.

    Ahí, transitas nuevamente,

    entre risas y sueños de vida.

    Pasa el tiempo.

    A veces se consolida

    A veces esas manos 

    que te acariciaban

    Te dicen adiós.

    Y buscas desesperado

    donde asirte nuevamente.

    Pasa el tiempo.

    Incluso la vida.

    Vas despidiéndote de tu gente.

    Hasta que te enfrentas al adiós

    de aquella madre que te dio todo.

    El desconsuelo te inunda el alma

    hasta que una mano pequeña, 

    también temblorosa,

    te dice, no te preocupes papá.

    Entiendes que la vida son ciclos.

    Poco a poco, sueltas la mano

    ya fría y sin pulso,

    para agarrarte al sueño 

    de unos niños asustados,

    que solo esperan de ti, 

    que les sigas tendiendo la mano.

  • Mi primera y última bala

    miércoles, agosto 3, 2022 Permalink 1

    Yo soy mi batalla.

    Mi primera y última bala.

    El grito de la victoria.

    El llanto de la derrota.

    El honor de la victoria.

    La misericordia del acero.

    El barro que impregna mis botas.

    El sabor metálico de la sangre.

    La ceniza que amarga mi garganta.

    El fuego que todo lo enjuaga.

    Soy la media verdad con que me criaron.

    La media mentira con la que duermo.

    Echo de menos la plácida tarde jugando.

    La locura por la espera a los acontecimientos.

    No hay relajación entre impares.

    Tan solo resuello suficiente para impostar.

    Entre lo sacrílego y lo profano.

    Me quedo en brazos del silencio.

    Donde duermen, tenues, las epifanías

    y reverdece el fervor de los sueños.

  • Retales de espuma y coral

    viernes, julio 8, 2022 Permalink 2

    el diablo duerme esta noche

    Bailemos sobre el tejado.

    Giremos entre tus rizos.

    Bebamos sorbitos de luna.

    Un fragmento de un alma rota

    con la que huyamos hacia el mar.

    Ignoremos el horizonte.

    disfrutemos  de las olas y la sal.

    Aullemos  a la luna

    mientras mengua el atardecer.

    Dejemos que el mundo se derrumbe

    reconstruyamos  nuestra cama

    con retales de espuma y coral.

    Arrullemos este momento

    en que el silencio nos hace feliz

    y los bolsillos andan repletos

    de suspiros entrelazados