• Añorando los indicios

    lunes, septiembre 20, 2010 Permalink 0

    Imagen: Claude Corbin







    El saxo retumbaba por el denso ambiente de la habitación.
    Unas cuerdas vocales, desgastadas por el exceso de alcohol,
    trataba de llegar a las notas más altas, sin conseguirlo.
    Mi mente seguía en su permanente lucha con el corazón.



    Añorando los indicios para tratar de ver un significado al futuro.
    El viejo método de ensayo y error insistía como un martillo sobre mi sien,
    a la búsqueda desesperada de un golpe de timón sobre los sueños
    que me permita disfrutar bajo la fina lluvia del empuje, necesario para zarpar.



    Un hatillo de las pocas cosas verdaderas en las que aun puedo creer
    para seducir a la suerte de forma imperecedera y audible.
    Cualquier camino que surja desde dentro y no venga impuesto,
    para poder controlar un destino que hace aguas a media noche.



  • Mas que infancia, tuve vértigo

    sábado, septiembre 18, 2010 Permalink 0

    No tuve infancia.

    Tuve vértigo.







    Pasa el tiempo y añoras

    la osadía de la ignorancia.

    Los retos que una mente

    supera con algo de suerte.







    Las grandes lluvias,

    traían aparejada

    grandes correntías

    en el fondo del barranco.







    El reto de aguantar su fuerza

    sin asirte con las manos.

    Desafiando su fiereza

    hasta que caías de espalda.







    El revolcón entre piedras.

    Barro, cartones y madera.

    Y aun éramos capaces

    de levantarnos con una sonrisa.







    A veces pienso

    si sería quien soy

    sin las ruindades con mis amigos.

    Sin las esquinas mágicas de mi barrio.







    Hace unos días paseé por sus calles.

    El gris ya no tenia encanto,

    Ni el olor de los guisos de las madres

    atraían mi nariz de ardilla hacia la cocina.







    Sigue siendo mi barrio.

    Pues tengo el orgullo de ser

    del lugar de donde vengo.

    Pero allí, ya no vive mi infancia.







    Y es que ahora que recuerdo

    tras el humo de un buen puro,

    mas que infancia,

    tuve vértigo.








    Imágen: Bibiana Rackocevic









  • Elogio seductor

    jueves, septiembre 16, 2010 Permalink 0

    Domino mis impulsos

    para no perder la certeza

    de este billete de ida

    con destino a tus labios.





    Elogio seductor.

    Contraste de lo intenso.

    La soflama que recibe.

    el bálsamo que despide.





    No tiene cabida

    una puerta trasera abierta

    cuando no oteas turbulencia

    o nube que precipita.





    ¡Por fin aire fresco

    en el mundo interior!

    Liberado de armadura

    y mirada exaltada.













    Imagen: Wendy de Kok.






















  • Como otoños tiene la vida

    lunes, septiembre 13, 2010 Permalink 0

    Voy culminando etapas,

    como otoños tiene la vida.

    Reinvento la seguridad

    para desafiarlo todo.





    Estoy aprendiendo a consolidar

    para culminar los sueños

    que aprendí a absorber

    de las sonrisas que me saludan.





    Toda esa fuerza,

    seguridad o empuje

    deben servir

    para algo más.





    Explotar la veta

    que siento dentro

    haciéndolo estallar

    en forma de grito.


  • Respuestas primitivas

    domingo, septiembre 12, 2010 Permalink 0

    De lo imposible nace la leyenda.

    De lo humano, lo eterno.

    Respuestas primitivas

    a lo que esconde un beso.





    Cien puertas que se abren de golpe.

    Una descarga eléctrica de emociones.

    La consolidación de la aventura de un abrazo.

    La sensación de volar si despegarse un milímetro.





    Lo que vendrá.

    Dos universos que eclosionan.

    La distensión de unos párpados embrujados.

    La necesidad de reinventar lo perfecto.






  • No elijo

    miércoles, septiembre 8, 2010 Permalink 0

    Vivimos rodeados de impactos.

    Algunos los elegimos. Los menos.

    Otros nos eligen como diana

    de sus intereses y manipulaciones.





    Estos últimos no me interesan.

    Pero si los que elegimos .

    Esos que poco a poco vamos sacrificando

    hasta que la rutina los convierte en molestos.





    Cuando escribes, alguien te lee.

    Y esperas que cree algo.

    Indignación, solidaridad,

    Respeto, apoyo. Incluso ilusión.





    Y no te confundas,

    con sentirlo dentro

    ya tengo mi alma

    plena y satisfecha.





    Cuando el mensaje es fresco y nuevo

    lo exteriorizamos repitiéndolo.

    O bien comentando tu parecer

    en el mismo o distinto formato.





    Cuando la rutina se apodera de ti.

    sigues leyendo, porque lo necesitas.

    Pero como siempre está ahí.

    te lo tragas como el café de la mañana.





    Ese que no te das cuenta

    que lo acercas a tu boca

    hasta que te inflama

    o su amargor te despierta.





    Aquellos que escribimos,

    lo hacemos para expresar.

    Y quien lee, por curiosidad,

    o para recordar que están vivos.





    No elijo. Si lees lo que escribo tienes ti cariño y mi agradecimiento.

    Solo te pido una cosa sencilla, y no te cuesta nada.

    Lee. Siente. Critica. Emociónate. Ríe. Llora o sanciona.

    Pero no pases de largo en silencio. Me matas.




  • Donde se templa el metal

    sábado, septiembre 4, 2010 Permalink 0

    Querida madre:









    Hoy he llorado

    como me enseñaste

    que nunca debería hacer.





    Siento que he llegado,

    y sin embargo no hay final.

    Todo es una etapa más

    que tenemos que superar.





    No sé por que lo he hecho.

    Soy feliz. Me va bien.

    Profesional y personalmente,

    y sin embargo me derrumbé.





    Duró un instante.

    Una disimulada mueca,

    casi imperceptible,

    con epicentro dentro de mí.





    Estoy acostumbrado a pelear.

    Nunca pudiste darme nada.

    Y nada tengo que malgastar.



    Tal vez he tomado conciencia

    que no voy a liderar este mundo.

    Ese que soñaba mientras armaba la revolución

    entre series de la tele y cucharadas de sopor.





    He llegado a la conclusión que no ganaré

    Pero si algo valoro de tu herencia

    Es que me enseñaste a no arrodillarme.

    Y eso me permitirá saber que sin duda resistiré.





    Donde se enciende la fragua.

    Donde se templa el metal.

    Donde los corazones rezan.

    Y la razón se enfrenta.






  • Rosas

    jueves, septiembre 2, 2010 Permalink 0

    ¿Qué anega tu vida

    que no hago otra cosa

    que entregarte rosas

    y solo devuelves espinas?

  • Compartir

    lunes, agosto 30, 2010 Permalink 0

    A veces, te observo
    y la mirada te traspasa.
    como si no sientieras.
    Como si volaras ausente.




    Esos recuerdos sombríos
    que en las heridas rebrotan
    y por un momento
    te estrujan el alma.



    No te cierres.
    Si estamos aquí
    es para compartir
    ilusión y calamidades.



    No se caminar
    sin acompañarte.
    sin confortar tus heridas
    ni que las piedras aparte.




  • Muéstrame un sueño

    domingo, agosto 29, 2010 Permalink 0

    Al final,



    La vida se compone

    de recuerdos imperecederos.





    Chispas emocionantes.





    Alguna que otra cicatriz,

    medianamente soportable.





    Y un reguero de gente

    más o menos avenida.





    Muéstrame un sueño

    y te entregaré una vida.