Tu espalda.
Sinuosa tentación.
Soporte de tu cuerpo.
Y mi sueño.
Tu espalda
Escala hacia el cuello.
Loco tobogán.
Hacia el deseo.
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para siempre
Palabras sentidas
nunca expresadas.
Tal vez,
«para siempre»
fueron palabras
sobrevaloradas.
Con el tiempo,
la vida nos demuestra
que no es más
que una sucesión
de fotos color sepia
carentes de calor.
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Belleza serena
Sobre las aguas mansas
que el mar regala en la arena
se volatiliza el perfume
mientras la tarde envejece.
Aunque nunca dispersa.
La ofrenda sobre tu piel
ancló una mirada certera
en la belleza serena de una mujer.
Flotan mis sueños
enredados en tu cabello.
Tratan de aferrarse a una nube
que libre, transita por el cielo.
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Un motín de sentimientos
Agüarezco.
Bajo un motín de sentimientos
trenzados entre halagos
de esta historia que comienza.
Acallo.
Lamentos ajenos
que acunan, herida sobre herida,
la desventura lejana de perder.
Me siento hombre y discípulo.
Lejos del desguace de sueños
que convirtió mi pasado
en sutil himno de perdón.
Hoy me siento victorioso
y no pediré indulgencia.
Aprendo a vivir riendo,
ya que llorando nací.
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Penas con alegrías
Añoro los viejos sueños,
y los que están por venir.
Vivir soñado el deseo
mas que recrear una ilusión.
Sin angustia.
Sin pausa.
Sin culpa.
Sin miedo.
Añoro contar de tres en tres
sin olvidarme que soy solo uno.
Vivir a diario bajo el imperio
de la creación y la sorpresa novel.
Alguien que quiere crear
más allá que dar vida.
Alguien que trata de eclipsar
las penas con alegrías.
A veces me sorprendo
con la mirada abstraída
y la mente precipitada
corriendo tras un recuerdo.
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Las gaviotas nunca se olvidan
Mi boca calla por no tener labios que compartir.
Mis manos escriben palabras que no saben amar.
La distancia se conjura con el orgullo, y paren soledad.
Mi piel yace fría junto a la piedra de la hiedra extirpada.
Perdí el norte de mi alma y el tiempo encalló tras la tormenta.
Los porques ya no tienen eco más allá del silencio.
El corazón olvidó como estremecerse entre tus brazos.
Porque nuestro tu y yo lo has cambiado por tu y él.
Hoy no me pregunto nada.
Ni espero botellas flotando.
Ahora miro en la distancia
como materializas el hielo.
Las gaviotas nunca se olvidan de ti.
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indicios
Respiro pausadamente,
La mirada lenta y parsimoniosa
escudriña las esquinas
tratando de materializar su perfume.
El corazón acelerado.
Algo me indica que todo va mal.
Hay indicios en el sonido
que repiquetean como un eco.
La mente martilleando.
Preparada para afrontar la batalla.
En estado de alerta.
Sangrando.
Odio las tardes en silencio
donde la soledad entroniza
los latidos del corazón
hasta crepitar como el hielo.
Me rindo.
Hoy necesitaré
más de un minuto de gloria
para recomponer mi sonrisa.
Como siempre, bajaré en picado
pensando que en breves instantes
remontaré con la fuerza
de un nuevo plumaje.
-
Lo subrayaría todo
¿Qué cambiarias de mí?
Absolutamente nada.
Me sentaría,
y lo subrayaría todo. -
En el vértice de mi vida
Andas martilleando
las alas caídas
bajo el mar de nubes
que ensancha tu sien.
Aun puedo sentir el reflejo
del lento amanecer sobre tu piel.
Aunque evitas la partida hacia la tarde
volviendo tu cabeza hacia la oscuridad.
No puedes tener miedo
a todo lo que desconozcas.
El verdadero sentido de lo cotidiano
dibuja tu silueta en el vértice de mi vida
-
me sobra fe
Te haré una confidencia…
Las noches que retozas en mis brazos
culminan con una solitaria sonrisa
que recorre tu pulida piel
mientras reposas en la almohada.
No hay sonido.
Ni sábanas que contengan vida propia.
Una tenue respiración.
Un cuerpo totalmente extasiado.
Me sobra fe
y me falta aire.
Eternamente retorno
a compartir tu aliento.
