• Ganar solo es el principio

    martes, junio 22, 2010 Permalink 0

    Ganar solo es el principio.

    En caso contrario nos aprieta la garganta

    hasta que la desesperación por mantenerla

    nos obliga a soltar el premio que nos ha vencido.







    Por eso, ganar no es ambicionar.

    Hay un punto más.

    Una sensación de conseguir

    para disfrutar.







    Somos exigentes.

    Y por ello debemos valorar

    lo que consigues

    como una parte de ti.







    Si el destino me tiene en movimiento,

    día tras día buscándote.

    ¿Crees que solo anhelo

    deslizarme una vez sobre tu piel?






  • La noche se vuelve salvaje

    domingo, junio 20, 2010 Permalink 0

    Cuando la noche se vuelve salvaje

    y el deseo ahoga impío la razón.

    Es el momento perfecto para disfrutarte

    y terminar redecorando la habitación.







    Buscar los pliegues donde la noche

    fue dejando rastro entre los sueños.

    Abrir esa preciosa caja de Pandora

    para que vuelva a explotar una vez más.







    A veces me despierto contando días.

    Añorando noches sublimadas

    entre palabras no pronunciadas

    y un amargo sabor a letanía.







    Es cuando me aferro a la almohada,

    y maldigo la eterna distancia

    que el olimpo puso entre ambos

    por una promesa no consumada.










  • Metáfora envolvente

    viernes, junio 18, 2010 Permalink 0

    Si mis ojos no ven,

    y mis manos no sienten.

    ¿Cómo glorificaré

    esta metáfora envolvente?







    Se emancipan mis sueños

    como lluvia de invierno.

    Sin marcha triunfal.

    Y sin posible consuelo.







    No quiero abandonarme

    a una piel desacostumbrada.

    Ni a peregrinar por vitrinas

    de neón impersonal y fluorescente.







    Este es el desafío:

    Conjugar verso y piel

    para consolidar deseos

    como obra maestra de tus días.






  • A modo de frontera

    miércoles, junio 16, 2010 Permalink 0

    Me deslizo entre las sábanas.
    Siempre encuentro el calor
    que necesitaron mis sueños
    Para desplegar sus alas.





    La mezcla perfecta
    entre aroma y terciopelo.
    Espacios inexplorados
    y una delirante necesidad.





    No tengo capacidad
    para sintetizar como haces
    que unas horas de complicidad
    pueden hacerme estremecer.





    Luego, mientras recuperas el sueño,
    contar con la yemas de mis dedos
    los huecos que tus vertebras ofrecen
    a modo de frontera que entregar.






  • Los días puros

    sábado, junio 12, 2010 Permalink 0

    La vida nos convoca a su presencia

    Nos lleva. Nos trae. Nos separa.

    Se mueve por caminos oscuros

    para volver a hacernos coincidir.







    Pasar una prueba no sirve para superarla.

    Cuando menos te lo esperas aparece,

    como un rayo de luz fugaz que se adhiere

    y exige atención y examen urgente.







    A veces es una losa.

    Otras un recuerdo,

    Otras, simplemente,

    una sensación que te envuelve.







    Si pudiera elegir mis recuerdos,

    me quedaría con la infancia.

    Dura dentro de la familia,

    pero inmensa y plena en la calle.







    Juegos trepidantes.

    Amistad inquebrantable.

    Complicidad permanente.

    Y algún dolor en los dientes.







    Los días puros.

    Los de la paradoja estridente.

    Aquel primer amor, hoy lejano.

    O el ultimo adiós a mi amigo.






  • Nunca he luchado para perder

    viernes, junio 11, 2010 Permalink 0

    No puedo respirar.

    Las ventanas ocluidas

    revestidas de rojo intenso

    me imposibilita la perspectiva.





    Contengo el aliento.

    Como la ultima bocanada

    que aguanta el soldado

    al recibir una herida.





    Soy caballero de guerra.

    Mi piel se ríe de la coraza.

    Pero te juro que hay momentos

    que me aferraría al instante incierto.





    Nunca he luchado para perder.

    Y sin embargo siento que tus palabras

    delatan la decisión que escondes

    que te rindes a la posibilidad de amar.


  • Aprendí a volar

    martes, junio 8, 2010 Permalink 0

    Aprendí a volar.

    A deslizarme entre nubes.

    A domar vientos

    para, simplemente, soñar.



    Jugar con tu cuello.

    Rodearte de mil aromas.

    Creados entre la aurora

    Y el despuntar del mes de Junio.



    Deslizarme por tu piel.

    Descubrir zonas inexploradas.

    Anidar en cada lugar

    de tu piel lastimada.



    Cualquier cosa

    por una sonrisa

    cuyo destino

    sea esculpido.


  • Del fondo de mi copa

    lunes, junio 7, 2010 Permalink 0

    El mar saco de una chistera.
    Una gran bola de calor
    donde calcinar el pasado
    y ahumar el futuro.





    Del fondo de mi copa
    saco poemas enteros
    nacidos para alabarte
    aun en la profunda distancia.





    Desde el fondo de tus labios
    escucho truenos y no palabras.
    Hace mucho tiempo que tu corazón
    más que palpitar, hiberna.





    Ahora te miro,
    visitando otras casas
    vistiéndote de fiesta
    con el amor que te enseñé.





    Y lejos de desilusionarme,
    o simplemente entristecer,
    me alegro que al menos mi obra
    soporte tu infértil felicidad.


  • A las puertas del infierno

    sábado, junio 5, 2010 Permalink 0

    A veces, nos enquistamos en las miserias,

    y olvidamos que nacimos vulnerables.

    Que el miedo y el tiempo nos convierten,

    el alma en frágil y menguante, a poco que te distraes.



    Queremos vivir cada día bajo el universo

    que nuestros padres crearon para nosotros.

    Sin que nos enseñaran que, con el tiempo,

    hay que mantenerlo orbitando desde dentro.



    Al final, acampamos a las puertas del infierno

    por un poco de calor artificial e interesado,

    que hace que la venda de los ojos

    nos maquille un mundo abismal y confuso.



    No olvides que para corregir el rumbo,

    basta recordar unos segundos

    que la más bella flor

    no es posible sin estiércol.










  • Consumemos una vida

    jueves, junio 3, 2010 Permalink 0

    Consumemos una vida

    de poesía y sonrisas.

    Una esfera de ilusión

    a modo de orilla.





    Un furtivo dorado se ríe del atardecer

    mientras adorna el fulgor de este fuego

    con la grácil huella indeleble

    de tus dedos entrelazados con el deseo.





    La copiosa luz multicolor

    derrama un susurro esta tarde

    que reverbera límpido en el alma

    mientras desgrana, paciente, su espera.