• Té para dos

    martes, marzo 10, 2015 Permalink 0

     

    Prisioneros del amor.

    Cantantes de blues,

    con nombre de mujer.

    Aulladores a la luna nueva.

    Lobos, cuando está llena.

    Mentes inquietas.

    Mendigantes de un guiño.

    Bebemos de los viejos tiempos,

    de seda y algodón

    Siempre soñando con volver,

    como las viejas rancheras.

    Empapados de lluvia.

    Escuchamos hasta el eco

    de una sonrisa perdida.

    Soñamos con lo eterno,

    sentados sobre la esperanza.

    Diseñamos color y damos vida,

    sobre lunas inertes.

    La noche es el punto y seguido

    de un otoño que palidece.

    Errores y palabras huecas,

    a la búsqueda del gran amor.

    Hábitos de infancia

    en un cuerpo angosto.

    Trenes de larga distancia,

    sin estación cercana.

    Puentes entre boda y baile.

    Miel con sabor a rendición.

    Al fin y al cabo, la vida

    es un té para dos,

    al que no sueles asistir.

     

     

  • La inmutable eternidad

    lunes, marzo 9, 2015 Permalink 0

     

    Palabras anticuadas recubiertas de inocencia.

    Gargantas apiñadas con un eco minúsculo.

    Labios mordidos bajo la anarquía de un sueño.

    Un rastro a cambio de una certeza.

    Mi vida se acorta y mi esperanza se oxida.

    Sobre los hombros cargamos rostros de mármol.

    Lo transitorio y longevo gotea bajo tus ojos.

    La tremenda inmortalidad del recuerdo pueril.

    La rodilla hincada en la arena del mar.

    Un mundo que adolece de hombres de verdad.

    Me balanceo en el regazo de tu perdón.

    Preguntas complejas exigen respuestas sencillas.

    Eres metáfora y piedra. Mesura y crisálida.

    Alejo silencios y despedidas.

    Habito tu cuerpo y te mantengo cerca.

    La inmutable eternidad.

    Mi desesperación.

    Mi principio.

    Mi fin.

     

  • Malherido

    viernes, marzo 6, 2015 Permalink 0

     

     

    Huellas huérfanas de estrellas.

    Duendes a la deriva del deseo,

    privaron del color a mi sangre.

     

    Me doctoré en desiertos de silencio,

    amontonando verdades oxidadas,

    y un puñado de caramelos de menta.

     

    Esperanzas roídas por el olvido,

    me han convertido en un poeta,

    cuya capa no protege del viento.

     

    Malherido a base de ráfagas,

    donde me refugiaba del estío,

    aprendí a venerar mi mortalidad.

  • Un destino para cada historia

    miércoles, marzo 4, 2015 Permalink 0

     

    Amando tu sombra sobre mi cama,

    Intimé, toscamente, con mi soledad.

    No sé si sonrojarme y pedir disculpas,

    o invitarte a participar de esta conjura.

     

    Comenzó con el deterioro de un poema,

    y una cortina de halagos efímeros y sublimes.

    Melancolía banal que se infiltra en mi sangre.

    Mármol cincelado con la precisión del verbo.

     

    Hay un destino para cada historia que vivimos.

    Aunque no tengo tan claro que, en el momento

    en que iniciamos una segunda, o tercera,

    no estemos lastrando nuestro propio destino.

     

    Tenemos pánico a las cartas sin remite.

    Temblamos ante la pérdida de la llave

    que nos encierra entre cuatro paredes.

    A que los muertos vuelvan o desaparezcan.

     

    A que mis memorias sean comedia, y no prosa.

    A que una flecha quite la vida en vez de darla.

    A que una fotografía se vuelva anónima.

    A que las alas batan y el mundo no cambie.

     

    Debe existir un mundo mejor, pero,

    lamentablemente, no es mi mundo.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Ingenuo perserverante

    martes, marzo 3, 2015 Permalink 0

     

    Soy un ingenuo perseverante.

    El sereno de una oscuridad plañidera.

    La costumbre que se convierte en habilidad.

    La contemplación juiciosa que observa.

     

    El yermo campo de batalla dejó de ser inexpugnable

    La felicidad exige insignias y víctimas, a partes iguales.

    Mientras progresa la humanidad el celeste se vuelve gris.

    La igualdad es una tabla rasa por lo bajo de las emociones.

     

    Perdemos infinidad de vagones.

    Las ciudades ya no son hogar.

    La vida es arqueología cotidiana.

    El silencio no abraza. Si acaso llueve.

     

    Los muros caen en silencio y sin vítores.

    Los truenos cabalgan sobre las nubes.

    Quiero entregarme y no adivino a quien.

    Vendemos remedios envueltos en periódicos.

     

    La mirada brilla sin lágrima a la vista.

    La sonrisa, opaca de uso,

    reverdece un instante.

    La esperanza, simplemente, languidece.

     

     

  • Hatillo de ilusiones

    miércoles, febrero 25, 2015 Permalink 0

     

    Recito el destilado de tus palabras en una sola línea.

    Un horizonte en miniatura al alcance de la mano.

    La luz que proyectas y engulle mi oscuridad.

    El escudo ante la densa niebla que oxida mis batallas.

     

    Círculos concéntricos hacia la historia de mi vida.

    La corteza bajo la que menguan las esperanzas.

    La compasión desposeída de humillación.

    La benévola hacha con que seccionaste mi pasado.

     

    El amuleto que rechaza los asedios de la vida.

    Eres la fuente enlucida de un sueño enfermizo.

    La ovación al tacto que perfuma mis manos.

    El instante en que el acantilado se vuelve sal.

     

    La mejilla que tatúa tu presencia en mi almohada.

    El sonido impaciente de mis dedos sobre la mesa.

    El mármol estrujado hasta volverse escultura.

    El hatillo de ilusiones que sustentan la timide

  • Deseo y destino

    lunes, febrero 23, 2015 Permalink 0

     

    Nunca quise morir asomado a la ventana de mi barrio.

    De pequeño, ya trataba de volar. Quería volar.

    Al principio, nunca miraba atrás. Casi, ni respiraba.

    Con el tiempo me gusta habitar allí, de vez en cuando.

     

    Así, recargo la energía de mi tierra. La necesito para volar.

    Allí nació el laberinto de mis sueños y abstracciones.

    Algún pasadizo de intuición y un insólito sentido común,

    preludio de una experiencia, que no dejo de atesorar.

     

    La vida es una sátira peregrina que dibuja siluetas ,

    donde deberían florecer promesas.

    Una pléyade de consejos sobre la estética del tumulto.

    La magia de una esquina convergente.

     

    Un dulce aroma que baja por mi garganta y burbujea.

    Una orquídea de estremecida alquimia.

    Arcilla modelada por el deseo consumado.

    Un orgasmo que podríamos llamar boreal.

     

    El lugar que ocupo en lo inevitable.

    La conciliación de deseo y destino.

    La disconformidad que siempre grité.

    O Las cenizas que un día seré.

  • Ávidos de esperanza

    viernes, febrero 20, 2015 Permalink 0

     

    Lancé mi corazón hacia el cielo con la esperanza que volviera nuevo.

    Luchó con cien plegarias no correspondidas que vagaban sin rumbo.

    Un par de almas desangeladas preguntaban el porqué de las cosas.

     

    Con la esperanza encogida y la salvación atrincherada tras la hierba.

    Partimos el pan con el miedo del último mendrugo de la semana.

    Los grillos enmudecían entre el denso aroma a sospecha y ejecución.

     

    El fondo de mi canoa se vuelve quebradizo sorteando corrientes.

    Albardado el polvo de mi abrigo, se impregna sobre mi sien.

    Mis labios caracolean hacia la entropía, ávidos de esperanza.

     

  • Eras mi procecía

    jueves, febrero 19, 2015 Permalink 0

     

    Hay una profundidad indescriptible un instante antes del alba.

    El silencio se vuelve frágil y los colores mutan entre destellos.

     

    Aferrado al vaivén de las olas navego desde lo ornamental a lo auténtico.

    Persigo fronteras inconcebibles. Sueños a la fuga, cosidos a tu voz.

     

    Entre hojas secas del páramo, derramo plegarias desgranadas en paz.

    No tenemos vínculo real al que confiarnos. Tampoco indecisiones cansinas.

     

    Aúlla un perro. Borbotea la nube bajo la incipiente luna.

    La piedra se orada al capricho del agua.

     

    El llanto aprende a palpitar. Y concede visos a la locura. .

    Equidistancia entre el misterio y la auténtica complacencia

     

    Círculo luminoso ante una diosa de espíritu puro con alas caídas.

    Un frio letárgico baja aullando por el desfiladero del recuerdo.

    Las estrellas se despeñan sobre el camposanto en forma de ceniza.

     

    Si aúllo a la luna me responde el páramo, distante e inconexo.

    Un horizonte menudo se imposta en tu mirada larga y sinuosa.

    El aire huele a mujer. A caléndula, a seda y a gotas de alcohol.

     

    Dos almas titubeaban perdidas en la tierra prometida.

    La luz de la conciencia parpadea insistentemente.

    La respuesta a tus caricias se reanuda traslúcida.

     

    La respiración se torna en inmortalidad.

    El corazón se vacía con cada latido.

    Todo es luz y nada cuerpo.

     

    La primera pregunta es la última respuesta.

    Delineamos el cuerpo sobre la espina dorsal.

    Culmina la obra sollozando de rodillas.

     

    Implorando un poco más.

    Ofreciendo eternidad fecunda.

    Al fin y al cabo, eras mi profecía.

     

  • La hermosa metáfora

    viernes, febrero 13, 2015 Permalink 0

     

    Fragmentos de frases preconcebidas

    se convierten en oráculo de masas.

    La hermosa metáfora que acariciaba,

    hoy se erige sobre mármol cincelado.

    Sentimientos tullidos que echan el ancla.

    Sueños aullando por una tregua piadosa.

    Largos discursos hilvanados con alfileres.

    Generales exiliados subyugan su destierro.

    Transitamos desde el heroísmo a la osadía.

    Desde la inocencia a la derrota.

    Mientras el alma se hace pedazos.

    Cuando la poesía no anide en mis manos,

    me levantaré y caminaré sin rumbo.

    Cerraré los ojos, y volveré a suspirar.

     

     

    Al fin y al cabo:

     

    Soy la brisa que atestigua.

    La montaña de tu verdad.

    Tu mantis religiosa.

     

    La dinámica de nuestro tiempo.

    El pliegue azulado de tu ropa.

    La pagoda donde brota la ternura.

     

    La historia de nuestro mundo.

    La obstinada precisión del deseo.

    El ultraje del despecho.

     

    Tu círculo íntimo.

    La inocencia imperceptible.

    El centro imprescindible.

     

    La traslación de la montaña.

    El derredor de tu mirada.

    Tu marioneta consentida.