• Una banda sonora indescifrable

    domingo, octubre 6, 2013 Permalink 0


    Llueve.

    Suena una banda sonora indescifrable

    El otoño viene a morar sus tres meses y un día.

    Las piedras del jardín se resisten a evaporar

    los rayos atesorados en verano.

    Una hoja rosa de buganvilla se suicida

    enamorada del salpicado en los charcos.

    Las vasijas abren aun más sus bocas

    en busca de un remanso de agua.

    El silencio ha emigrado.

    Las tejas ejecutan su cacofonía otoñal.

    El olivo gotea con la parsimonia de su aceite.

    Las macetas se inundan y todo el jardín

    toma un color intenso y brillante

    mientras la luz de la tarde agoniza.

    Me doy cuenta que me agrada

    el hecho de sincronizar mis años

    con esta tarde en el jardín.





  • La conjura de mi llanto

    miércoles, octubre 2, 2013 Permalink 0



    Anidas en un lugar especial donde la confusión fue desterrada.

    Donde la ilusión tiene un asiento de tren que nunca se queda atrás.

    Viví enamorado del saqueo permanente del recuerdo que cautiva.

    En un lugar indeterminado entre el pasado y ninguna parte.

    Ofrecía sacrificios a cualquier deidad que sonriera tras la ventana.

    Las farolas alineadas de la calle de mi barrio tintineaban de risa.

    Era un misterio ante la coronación de la montaña aun no coronada.

    Hierba verde que suspira por ser fruta que desgranarse en tus manos.

    Fui sangre y fui piedra. Inerte y helada. Helada e inerte. Casi caduca.

    Me das coherencia como tañido lejano tras la desoladora batalla.

    Reduces a una coma la encíclica que desbasta el instante desnudo.

    Una incontable constelación de ilusiones en forma de universo.

    La conjura de mi llanto. La complacencia que descansa en tu mirada.



  • Mi silencio

    viernes, septiembre 27, 2013 Permalink 0

    No hace falta que tus manos se posen en mi cuerpo.
    Pues eres fuente inagotable de sueños y deseo.
    Y aunque mi apetito por ti siempre superó a mi juicio
    No dejo de guardar una bala que siembre el silencio.
    Mi silencio.
    Dispongo de dos días para tu sonrisa perfecta.
    Y otros dos para disfrutar la anhelada respuesta.
    Eres la infinita cintura bajo tu sombrero al viento.
    La arcilla resbaladiza que alberga entre los dedos.
    La lumbre que da la espalda al frio de la noche.
    El deseo engendrado en el aire que anida en tu pecho.
    La mujer que tiñe su corazón de música y romance.
    Una gota de rocío que evade la justicia entre nubes.
    Lo infinito rebuscado en la inmensidad del bolsillo.



  • Fe ciega

    sábado, septiembre 21, 2013 Permalink 0



    Si supieras de lo que eres capaz,

    huirías de tu cuerpo para cobijarte en el mío.



    Fe ciega en lo que veo en ti.

  • historias y talento

    martes, septiembre 10, 2013 Permalink 0

    Entre lo conveniente

    y lo desconocido,

    solo hay que cruzar

    una puerta.

    Consecuencias improbables

    que debemos asumir

    en ese preciso instante

    que se presentan imprevisibles.

    Un acontecimiento

    que no s lleva en volandas

    desde la vulnerabilidad latente

    a la imaginación desbordante.

    Valentía e inteligencia.

    Historias y talento.

    Otra realidad pensada.

    En esta única vida.







  • No temas

    martes, septiembre 3, 2013 Permalink 0



    Descansa sobre mi pecho.

    Detrás de la ventana han estallado mil truenos.

    Disfruta del nido de mis brazos.

    Siente un afecto absolutamente renovado.

    Los sueños no albergan heridas,

    más allá de un soplido o un rumor de mar.

    Entra en un profundo letargo

    dulcemente mecido por el ángel custodio.

    El mar rumorea lejanas batallas

    mientras salpica tu frente de esperanza y sal.

    No temas.

    Respira la serenidad que exhala

    mi pecho contra tu espalda.

    El viento aúlla por el desfiladero.

    Reparte el eco de la terrible guadaña.

    Esta noche la única luz es tu sonrisa

    aleteando por las cortinas un poco de paz.

    Olvida tus manos vacías y deja que sea el corazón

    nuestro maestro de ceremonia.

    Cierra los ojos.

    No temas.

    La vida nos espera.

    Más allá del suspiro.

    El último suspiro.



  • Sarmiento y tierra húmeda

    martes, agosto 27, 2013 Permalink 0



    Conversación entre dos corazones sin respuesta aparente.

    Iluminas intermitentemente la inseguridad que me regalaste.

    Se resintió tu fidelidad cuando la oscuridad se emponzoñaba.

    Me paro a escuchar la lejanía y tan solo recojo un eco vacío.

    Un lienzo raído me habla cada noche cuando intento sentir.

    Sería incapaz de cerrar tus ojos cuando la vida te abandone.

    En el fondo de la mirada encontraría el amor que escondes.

    Ese capaz de gritar su libertad sin las cadenas de tu mente.

    Sobre tu pecho caerán mis palabras hurtadas de destino.

    El frio de tu sangre, azulado de odio acumulado en vano.

    Dejará de saber al vino parido de sarmiento y tierra húmeda.

    Para regar un remanso de paz ornado de piedra, rechazo y sal.

  • Noches de cereza y luna

    lunes, agosto 26, 2013 Permalink 1



    Te perdí de vista, aunque siento que sigues ahí.

    Así fluyen las cosas entre la culpa y la tristeza.

    No desaparecen los sentimientos y sin embargo,

    el hecho de no disfrutarlos, enmohece el vacío.

    Una ley inexorable a la que no me acostumbro.

    Aun te vivo en el borde excéntrico del palpitar.

    La distancia es terca, pero el recuerdo lo es más.

    No hubo palabras de despedida. Solo silencio.

    Muchos silencios.

    Historias en pasado imperfecto.

    Tristezas incomprensibles, aun en el tiempo.

    Efímeras sensaciones de reencuentros con sombras.

    Ecos, inevitables y borrosos, que tiñen de azul cada tarde.

    Una diáspora discontinua que se aleja de nuestro epicentro.

    Lo que me entristece es el desvanecimiento de tus pecas.

    La confusión entre el perfume y el aire de otoño.

    Noches de cereza y luna.

    Manos en silencio.



  • Ya no bebo recuerdos

    martes, agosto 20, 2013 Permalink 0



    He vivido dando zancadas desde el principio de los tiempos.

    Por momentos huía de algún lugar por motivos que desconozco.

    Hubo momentos en los que todo se aceleraba artificialmente.

    Hoy me siento más viejo hasta en los momentos que no respiro.

    Soy un maestro deshaciendo maletas al borde de la cama.

    No concibo cómo razona mi cabeza o hacia donde viajan mis pies.

    Y me dejo llevar por las fáciles palabras de un viejo bar de pueblo.

    O por la fantasía de un beso que deseo y que nunca será suficiente.

    Bebo recuerdos con un cubo de hielo de más para no sangrar.

    La vida es corta para un solo trago y demasiado dolorosa para dos.

    Ya no bebo recuerdos. Trago excusas para no romper su foto.

    Siempre críe que la vida de una estrella era otra forma de vivir.

    Y no una cama desecha con una muñeca rota y un tobogán.

    De cuando la tierra prometida aun no fue inventada y los corazones

    no sabían escalofriar la espalda ni argumentar un motivo de fe.

    Eres la cortina de humo a los pies de la sinfonía anunciada del cielo.