• Aire sobre mi piel

    domingo, agosto 4, 2013 Permalink 0



    Retumba la justicia de una estrella fugaz.

    Me acostumbre a que la vida fuese irrepetible.

    Y aprendí a valorar cada momento como tal.

    Tus manos moldean aire sobre mi piel.

    Hasta la fría y blanda nieve seduce sublime.

    Lejos de la noche movediza donde lloramos,

    el pelo yace enmarañado entre tenues jadeos.

    Las lágrimas germinan en paz sobre la tierra.

    Humea la piel pidiendo clemencia al rocío.

    Viajamos sin vela ni alas desplegadas.

    Mi fantasía arropa el brillo escarlata de tus labios.

    Mi almohada rejuvenece espolvoreada por tus sueños.

    Mis manos se desplazan lentas bajo las sábanas.

    Tu espalda, con vida propia, se arquea a mi voluntad.

    Desembocamos en el lecho del rio sobre la hierba.

    Y un fascinante aroma destilado de retamas y sal.





  • Los asuntos del espíritu

    jueves, agosto 1, 2013 Permalink 0


    Benditos los privilegiados que en este mundo te amaron.

    Perenne el elogio que rueda por los años de altar en altar.

    Los asuntos del espíritu profundizan en la clave los albores.

    El reflejo en el espejo aun es nítido y con aparente significado.

    Caminamos sobre un péndulo con destino que yace seguro.

    A veces me corona un leve cansancio que difumina tu virtud.

    Otras, mi tema preferido, describir el instante previo de la cosas.

    Aprendí a vivir sin discutir como subsistía o con quien dormitaba.

    Fui madurando. Bajo la fragancia arbórea de tu dorado cabello.

    Guardé sueños y hechizos que conjuraba en la distancia. Tu distancia.

    Tu pequeña falda ajustada a la cadera que cimbreaba en mis sueños.

    Las paredes contenían el empuje mientras la ciudad retumbaba.

    Todo trascendía normal. Desde lo mítico e irrepetible hasta el elogio.

    Así fuimos forjándonos hasta hoy, donde cada uno es parte del otro.







  • Eres posible

    martes, julio 30, 2013 Permalink 0



    Esta tierra nos conoce.

    Las viejas historias.

    Y las nuevas.

    Sabe de sueños.

    De los hijos.

    De cada vez

    que te defraudé.

    O de aquellas

    en que no saltamos

    al vacío de la aventura.

    Una alegoría sencilla.

    Piel en plenilunio.

    Aria nítida en la noche.

    Mazo de trenzas.

    Seguís perdurando.

    No hay oscuridad.

    Todo es posible.

    No tengo miedo.

    Aprendí a creer.

    Eres posible.



  • Te soy infiel

    lunes, julio 29, 2013 Permalink 0



    Te soy infiel.

    A veces, me enamoro de tus ojos.

    Otras de tus delicadas pestañas.

    O me quedo prendado de la curva de tu espalda.

    Eres diosa y eres tierra.

    Fértil tierra diría.

    Pues en ti planto la esperanza

    y recojo religiosamente fruto de cada simiente.

    Humildemente te adoro.

    Me abono a los perlados relatos de tu infancia.

    Al crujiente color de tus mareantes medidas.

    Al exceso de tu ribera de sal que lamo silente.

    A la pereza de tus meditaciones y titubeos.

    Soy devoto de tus labios. Y algo más, de tu boca.

    Aun duerme mi lengua tras la última incursión.

    Eres atardecer aun sin comenzar a amanecer.

    Un manso volcán que despierta sobre la arena

    y sucumbe derretido en los huecos de mi piel.

    Duermo envuelto en aroma y recuerdo.

    Despierto sin pasado, y tendido al sol.







  • Realidad sostenida

    domingo, julio 28, 2013 Permalink 0


    Te quedas callada.

    Oculta tras el silencio.

    Eterna, tal vez.

    Respira tu pecho

    No hay escrituras.

    Solo palabras.

    Tu raza y mi raza.

    Espaldas curvadas.

    Brazos envolventes.

    Reinos que perduran.

    Realidad sostenida.

    Pensamiento y acción.

    Lo real y espectral.

    Todo conjunto.

    Amalgamado.

    Compacto.

    Vivo.

  • Un pedazo de triunfo

    viernes, julio 26, 2013 Permalink 0


    Hay una abrupta vereda que se desvanece ante la duda.

    Un hálito de arcilla que se desvanece con la corriente.

    Una lágrima centenaria ya plenamente olvidada.

    Un recuerdo custodiado por el miedo a envejecer.

    Hay montañas invernales que no se derriten por el sol.

    Aparentemente trivialidades que juegan al destino a diario.

    Un pedazo de triunfo contiene la respiración adormecida.

    Tus manos, lentas y parsimoniosas, aun arremolinan mi pelo.

    Y mi mente lleva horas explotando como pirotecnia de pueblo.

    Tu entrega es inabarcable en la oscuridad de una sola noche.

    La palabra resquebraja miedos y recuerdos incrustados.

    Acuéstate en mi cama y perfuma mi almohada de versos.

    Ahora que duermes, dejas encendida la esperanza.

    Dando vueltas alrededor de la mesita de noche.

    No me interesa el mundo si no nos inclinamos,

    los dos sobre él a modo de acantilado sobre el paraíso.








  • Rio secreto

    domingo, julio 21, 2013 Permalink 0



    Hay un paisaje que acumula argumentos para la armonía.

    Sabe deliciosamente agridulce por el paso del tiempo.

    Y suena a violonchelo cifrado en los silencios de la noche.

    No estás exenta de culpa. Es más. Eres la culpa.

    Un sonido se convierte en un intervalo armonioso.

    Los desasosiegos son imperceptibles entre bocanadas.

    Mis dedos la infantería de mi alma.

    El aire un metrónomo de la pasión consumada.

    Ya mis palabras coronan un sonido ronco y pausado.

    Huele a campo húmedo, a rio secreto.

    A espacios intercostales perdurables ante el acoso.

    A quimeras inmortales de necesidad.

    La vereda de tres dimensiones que colapsan en dos.

    y yo.

  • Mística encantada

    sábado, julio 20, 2013 Permalink 0



    Germina el día con sus dedos de cera.

    Aleteos de mariposa en silencio sepulcral.

    Sobre el candado del baúl de la memoria.

    Se ampara la conversación interrumpida.

    Me siento sobre tus rodillas para estar cerca.

    Presencia de piel y cuerpo plenos.

    Bajando la arena que me acerca.

    La fragilidad de un jadeo intenso.

    Los dedos encendidos sobre el blanco pecho.

    Albores de mística encantada.

    Ronroneo que me devuelve a la infancia.

    El punzante apetito de la carne.

    Lo irrefrenable. Tal vez intangible.

    La gravitación concéntrica de la alegría.