• Poder elegir

    domingo, junio 9, 2013 Permalink 0

    Sin quererlo llevamos una máscara de pavor a modo de defensa.

    Impera el lema: Prohibido ser feliz. Es más. Nos da vergüenza serlo.

    No está bien visto que podamos vivir con placidez en un entorno gris.

    Sin embargo nos olvidamos que la tristeza se contagia por el aire.

    Bailamos danzas de guerra sobre el papel como dardos hirientes.

    La presencia sofoca. Las risas crujen y los abrazos se encaraman al techo.

    La rutina y el miedo nos han llevado a la uniformidad extrema.

    La piedad es una amable sonrisa que se ejecuta con virtuosismo.

    Las togas se vuelven rojas expiando una justicia que ha dejado de ser ciega.

    El verdadero proceso de la felicidad no consiste en tenerlo todo. Sino en elegir.

    En poder elegir.

    No pronunciaré mis últimas palabras si no es frente a un ser amado.

    Ni dejare de amar a quien me devuelva una mirada dulce.

    Me sublevo ante la idea de comenzar a morir en el inicio de las cosas.

    Soy. Quiero. Deseo. Anhelo y grito que quiero ser feliz.

    Parpadeo y el mundo cambia. Y yo con él.

    Una posibilidad de vivir diferente.

    De amar permutando gracia y deseo.

    Cuando despierto abro los ojos.

    Y no los cierro si no es para soñar contigo.



  • Menos espacio

    miércoles, junio 5, 2013 Permalink 0

    Te pedí palabras y me condujiste a una habitación

    De no menos de treinta metros cuadrados, una mesa y dos sillas.

    Indicaste mi sitio y encantadoramente ocupaste el tuyo.

    Un metro de distancia y una mesa interpuesta.

    Justo donde pensabas ganar, perdiste la batalla.

    El parapeto no era otra cosa que distancia pudorosa.

    Lo noté. Lo sentí. Y casi pude sentir tu aroma.

    El pelo negro. Como siempre, perfectamente ondulado.

    Tus uñas esculpidas con la paciencia de quien controla el tiempo.

    Tu traje, como no podía ser de otra manera, rojo.

    Perdí la noción del tiempo en el primer minuto.

    Tu cabeza hervía y, tal vez, el corazón también sangraba.

    Fuiste desgranando tus angustias y tu piel resplandecía serenidad.

    Querías estar allí. Queríamos estarlo.

    Te pedí la mano y dudaste. Y complaciste.

    Dos. Tres segundos tal vez. Suficiente. Eras real. Estabas allí.

    No había sueños con solitario despertar.

    Miré tu cuerpo esculpido por el baile de salón.

    el corazón se desbocaba. quería devorar tu alma.

    y también tu cuerpo.

    Apacigüé tus miedos y sosegué tus angustias.

    Lo justo para besarte en la despedida.

    No como me hubiese gustado.

    Ni como tú temías.

    Pero hay más días.

    Menos espacio.

    Y menos distancia.

    Mientras bajaba en el ascensor. Solo.

    Me vino a la cabeza, de manera recurrente.

    La frase que el general Custer dijo a su esposa,

    Antes de irse a la muerte cierta en Little Big Horn:

    “Pasear a su lado por la vida fue muy agradable señora”.

  • Fragmentos de eternidad

    viernes, mayo 31, 2013 Permalink 0

    Una regia sonata fenece en el acontecer del cuarto movimiento.

    A las puertas del horizonte la sabiduría entorpece la creación.

    La crasa convicción de la sangre desbordante de la entrega.

    El valioso fluido del que emana la vida y la propia muerte.

    Soy un ingenuo perseverante. El sereno de la oscuridad plañidera.

    La costumbre que, a fuerza de repetición se convierte en habilidad.

    La contemplación juiciosa que no se imbuye sino que observa.

    El yermo campo de batalla donde las energías reposan.

    Necesito nutrir levemente mi espíritu para poder remontar.

    Acontecer más allá del leve suspiro, cercano a la fantasía.

    Una conmoción profunda que tapice cicatrices a plomo.

    Un príncipe de variedades apasionadamente díscolo.

    Un pedazo de ti, a modo de fetiche. Fragmentos de eternidad.





  • Insignias y víctimas

    jueves, mayo 30, 2013 Permalink 0

    La felicidad exige insignias y víctimas a partes iguales.

    Mientras progresa la humanidad el celeste se vuelve gris.

    La igualdad es una tabla rasa por lo bajo de las emociones.

    Lo emprendido se culmina en grandiosas aristas imposibles.

    Perdemos infinidad de vagones.

    Las ciudades ya no son hogar.

    La vida es arqueología esotérica.

    El silencio no abraza. Si acaso llueve.

    Los muros caen en silencio y sin vítores.

    Los truenos cabalgan sobre las nubes.

    A veces quiero entregarme y no adivino a quien.

    Vendemos remedios para la soledad envueltos en periódicos.

    Otras veces fui parco en destrezas.

    Bebo por lo vencedores sin ser uno de ellos.

    Y de vez en cuando nos envuelve un presentimiento.

    Ese que nos escalofría resucitándonos de la nostalgia.

    La mirada brilla sin lágrimas a la vista.

    Y la sonrisa, opaca de uso, reverdece al instante.

    Entonces, amigo mío, la esperanza te ha prestado un tocado.





  • La nuestra y propia

    lunes, mayo 27, 2013 Permalink 0

    Anoche me cacé amando tu sombra sobre mi cama.

    Mientras intimaba toscamente con mi soledad.

    No sé si sonrojarme y pedir disculpas por el ansia.

    O invitarte a participar de esta forma de conjura.

    Comenzó con la naturaleza y el deterioro de un poema.

    Tras una cortina de halagos efímeros y sublimes.

    Melancolía banal que se infiltra hasta la sangre.

    Mármol cincelado con la sinuosa precisión del verbo.

    Destellos de nada sobre tu almohada de plumas.

    Argumentos herméticos a la existencia de piel.

    Simulábamos perfectamente la inexistencia recíproca.

    Y de todo ese averno aun rescatábamos sábanas suicidas.

    No hubo un día de soledad completa desde que existes.

    Enviábamos el alma a otros mundos y las interrogábamos.

    Nunca cambiamos el rumbo de la historia.

    Pero con el tiempo escribimos la nuestra y propia.









  • Mundos mejores

    domingo, mayo 26, 2013 Permalink 0

    Hay un destino para cada historia que vivimos.

    Ahora, no tengo tan claro que, en el momento

    en que iniciamos una segunda, o tercera,

    no estemos lastrados por nuestro propio destino.

    Gruñimos desesperados ante un ejemplo indeseado.

    Testimoniamos la derrota de los abanderados renegados.

    Tenemos pánico a la palidez de la tarde silente.

    A que las cartas recibidas no tengan remite.

    Temblamos ante la pérdida de la llave

    que nos deja encerrados entre cuatro paredes.

    A que los muertos vuelvan o nunca se vallan.

    A que mis memorias sean comedia y no prosa.

    A que resplandezcas y no pueda estar allí.

    Que una flecha me quite la vida en vez de dármela.

    A que una fotografía se vuelva anónima de rostro.

    Que los mapas sean refugios concéntricos.

    Que lo silvestre se limite a un vacío relámpago.

    Que las alas batan y no cambie el mundo.

    Que el vino me quite lucidez entre desconocidos.

    Que la hierba me cubra y me impida su aroma.

    Debe haber mundos mejores.

    Pero no es mi mundo.











  • La imprecisión del verbo

    martes, mayo 21, 2013 Permalink 0

    Palabras anticuadas recubiertas de inocencia.

    Gargantas apiñadas con eco minúsculo.

    Labios mordidos bajo la anarquía de un sueño.

    Metamorfosis inversa de nuestra historia.

    Vigilia en espiral de la conciencia.

    Lenguas muertas por la imprecisión del verbo.

    Danza infinita alrededor de nuestros crímenes.

    Tanto prodigio y tanta caída al reverso de la eternidad,

    sucumbe la época de abundancia en exilio del deseo.

    Un recuerdo por un pergamino universal.

    Un hábito celestial a cambio del paraíso.

    Un rastro a cambio de una certeza.

    Un mutismo melómano a tu ausencia.

    La severidad de las astillas al azote de la distancia.

    La dulce persuasión de un aroma sutil.

    Mi vida se acorta y mi esperanza se oxida.







  • llama fugaz

    domingo, mayo 19, 2013 Permalink 0

    Sobre nuestros hombros cargamos rostros de mármol.

    Desnudo destino cabalgando sobre nimbos fortuitos.

    Un huerto de ancianos olivos descreídos de paz.

    La reverencia de una oscuridad alargada en el tiempo.

    Orgulloso de tu eterno descanso, sofoco mis memorias.

    Golondrinas que vuelan en círculo apostando por primaveras.

    Presunciones que se extinguen como llama fugaz.

    Lo transitorio y longevo que gotea bajo tus ojos.

    La tremenda inmortalidad del recuerdo pueril.

    La cal socavando tu cara en surcos interminables.

    La rodilla hincada en la arena de mar.

    Un mundo que adolece de hombres de verdad.



  • Sueños en azul cerúleo

    sábado, mayo 18, 2013 Permalink 0

    Me alejas tanto del tormento que ya no vivo con padecimiento diario.

    Hoy me balanceo en tus pensamientos. Y en el regazo del perdón.

    Lo irreversible mora bajo el forro de la piel entre túneles y laberintos.

    Siento felicidad en la sumisión a tu clemencia hacia un nuevo camino.

    Tus preguntas complejas requerían respuestas sencillas.

    Regreso tras la puerta blindada.

    Donde no anidan desdichas.

    Hay algo en todo esto de caricia a la memoria.

    Al rostro tatuado en la retina de mis sueños.

    A las raíces de mi niñez, famélicas de esencia.

    Un piano fantasea con corcheas imposibles.

    Mis labios elijen la dialéctica del silencio a dos centímetros.

    Sueños en azul cerúleo.

    Abrazos pendulares.

    La línea recta entre tu atracción

    y mi devoción.



  • Te nombro

    miércoles, mayo 15, 2013 Permalink 0

    No tienes nombre. Te nombro.

    Eres metáfora y piedra.

    Mesura y crisálida.

    Arcilla y antorcha.

    Donde la perseverancia se rinde, te eriges principio.

    Donde la fe se nos encalla, la columna del paraíso.

    Tu rosada tez, la escena de la vida.

    El rastro de tus párpados, aire caliente de verano.

    Un grito en el firmamento, la mano asida al pecho.

    Un espejo. Dos caras.

    Una colina. Sensación de volar.

    Orgullo. Tentación.

    Paz.