Me sobrecoge el futuro

Domingo, agosto 30, 2015 Permalink 0

 

En ocasiones,

veo pasear algún anciano

por las aceras de mi barrio

apoyado  en los muros,

inclinados sobre  un bastón.

Ausentes de prisa.

Sin tiempo.

 

Me sobrecoge el futuro.

Las ausencias obligadas.

Los recuerdos en los que

podré perder a alguien

que fu importante en mi vida.

Incluso experiencias.

Sensaciones.

Miedos.

Esperanzas.

 

Observo mi cuerpo,

y  miro mis manos

cargadas de venas,

duras como tendones.

 

Recuerdo las palabras

que nunca quise pronunciar,

y que me persiguen a diario.

Las pieles que no acaricié

O las veces que tiré de las riendas

de este corazón que camina

a base de  trompicones.

 

Siento miedo.

Tristeza.

Imposibilidad.

Desasosiego.

Incluso nostalgia.

 

Cada día escucho,

con mayor fervor,

las risas de la infancia.

Las promesas

del primer amor.

 

Esas que nunca nos acompañaron,

más allá del recuerdo y la reivindicación.

Algo que existió alguna vez,

se ha convertido en una cicatriz,

ya no adorna mi cuerpo musculado.

 

Ayer me bajé del coche.

Invité a mi vecina a llevarla

los doscientos metros que

distaban de su casa.

Me sonrió mientras denegaba

el gesto de apoyo y solidaridad.

Incluso, creo que observé

un destello en la mirada,

parecido a un orgullo

entreverado de reproche.

 

Me alegré al valorar que,

llegado el momento,

mi propio orgullo llevará

a mi  cuerpo cansado

a dar un paso cada vez

hasta la meta de cada día.

 

Y sonreí

Entre una mirada vidriada.

Una sonrisa de comprensión.

Y el  agradecimiento por su guiño.

 

 

 

 

Rogar para sobrevivir

Miércoles, agosto 19, 2015 Permalink 0

 

Es terrible rogar para sobrevivir.

 

Sin embargo,

me arrodillaría

hasta desangrar mi alma,

por un minuto más a tu lado.

 

Juguete de tu azar

Miércoles, agosto 12, 2015 Permalink 0

 

Haz de mi

el mejor amante.

Tal vez de este mundo.

Al menos de tu mundo.

 

Tu amigo.

Tu pareja.

Tu amante.

Tu deseo.

Tu ambición.

 

Mi objetivo vital,

no es acabar la lucha.

Se centra en ganar.

En recordar batallas,

libradas y ganadas.

 

Empuñar firmemente la espada,

y buscar el golpe certero.

Huir de esta soledad

de tamaño infinito.

Juguete de tu azar.