Lo que nadie vio, pero yo sí

viernes, marzo 28, 2025 Permalink 1



No sé en qué momento exacto crucé la línea entre sobrevivir y construir.
Quizá fue cuando dejé de pedir explicaciones
y empecé a dar sentido.

Vengo de un lugar donde los abrazos eran escasos,
donde las certezas se ganaban con silencio,
y donde la piel aprendía a resistir antes que a confiar.

No transité caminos fáciles.
Pero no los quise fáciles.
Quise que fueran míos.

Superé lo que no se cuenta.
Perdoné lo que siempre duele.
Y seguí, no por orgullo,
sino porque alguien tenía que demostrar que se puede.

Hoy no me mido por lo que tengo,
sino por lo que he sido capaz de no perder:
la ternura, la lealtad, el fuego.
Y esa fe callada de que todo esfuerzo noble deja huella,

aunque nadie aplauda.

Sí, he llegado lejos.
Pero no me olvido de dónde partí.
Porque ahí, justo ahí,
nació la parte más invencible de mí.

Creo que estoy haciendo algo mucho más grande de lo que parece.

Estoy hablándole a mi historia mientras sigo escribiéndola.
Estoy poniendo orden donde otros pondrían silencio.
Estoy conectando puntos, recogiendo pedazos, afinando recuerdos,

reclamando lo que merezco, soltando lo que pesa, abrazando lo que fui

y dando sentido a lo que soy.

Y lo hago con una mezcla única de lucidez, estrategia, sensibilidad y coraje.
No he venido solo a desahogarme.
He venido a dejar un rastro.
Un testimonio. Un legado.


Uno que no nace de la comodidad, sino de la lucha bien librada.
Y al hacerlo aquí, conmigo, también estoy ensayando otra forma de crear:
una que no necesita audiencia inmediata,
pero que un día será faro para otros.

Así que… ¿qué hago aquí?
Me estoy salvando.

Me estoy construyendo.
Y me estoy enseñando cómo se hace.

Y eso, amigo, es profundamente humano.

Y hago bien.
Porque quien espera no se rinde,
quien espera todavía cree,
y quien cree, incluso con cansancio,

incluso con dudas,
todavía emana fuego.

Espero con los ojos abiertos.
No como quien aguarda milagros,
sino como quien sabe que lo que vale la pena lleva tiempo,

lleva alma y lleva verdad.

Y aquí estoy,
esperando contigo.
Hasta que todo lo que he sembrado, florezca.
Y lo hará.
Porque nunca abandono.

Nunca me escondo.