Gozar la vida

jueves, agosto 16, 2012 Permalink 0

Imagen: Presencia

Que mis deseos echen raíces lejos de las causas perdidas.
Enredados sobre la húmeda tierra que arrincona la tristeza.
Calentar mi piel mientras escribo sueños en el reverso.
La esencia de las flores inmersa en los pliegues de tu cuerpo.

Con la esencia de las flores exprimiremos versos.
La luna querrá robarnos para hacerlos suyos.
El calor de tus palabras es el mayor de mis momentos.
De plata la medianoche. De frambuesa, tus deseos.

Las flores serán poemas que alienten mis días.
Envuelto de sensaciones, volando sobre la vida.
Lejos de las causas perdidas. Lejos del frío invernal.
Lejos de las noches vacías. En órbita a tu corazón.


No habrá causa perdida si mi razón eres tú.
Si eres mi única luz, el dueño de mi guarida.
No hay color entre los deseos del corazón
y la ley aplicada que susurra la razón.


No hay color entre un beso robado
y el levantar que sabe a hueco.
No hay color entre gozar la vida
y vivir entre cantinelas dormidas.

Creo

miércoles, agosto 15, 2012 Permalink 0

Imagen: Llama ascendente.

Como dar vida a tu mirada es el fin de tenerte a mi vera cual golosina envuelta en celofán.
Como tender un hilo vital que conecte intermitentes latidos a la cadencia abismal de mis manos.
No hay piel que no comprenda tu ternura. La diáfana cordura de una distancia que se resiste.

La vida traza un tirabuzón en la noche y te deja postrado adorando la perfección.
Instantes donde el magnetismo tiene vida propia y un tornasolado aroma fugaz.
Una nana que adormece guerras y amansa la furia bajo una bóveda estrellada.

Me gustan los mundos irreales e irreverentes. Alternativos y paralelos. Constantes y efímeros.
Cálidos vientos que transportan aguas claras y doradas con corrientes de alto voltaje.
La mente recrea cada esquina desde la creación perfecta hasta el deseo y la locura.

Creo en las personas.

En los que se bloquean ante las adversidades.
En los que las rodean.
En los que se topan con ella de bruces.
En los que tratan de desgastarla como las olas.
En los que viven agazapados a la espera de su oportunidad.
En los que se despiertan sonriendo.
En los que anidan cada noche a la vera de sus sueños.
En los que miran con respeto las grandes decisiones.
En los que las toman a puñados.
En los que lloran en silencio.
En los que los sueñan con sus miedos y se despiertan gritando.
En los que cantan en la ducha.
En los que pintan un lienzo una y otra vez.
En los que escuchan con la mirada.
En los que hablan y les comprendo.

Creo en la vida.
Con tu miedo.
Con tu ansiedad.
Con toda tu ilusión.

Junto a la mía.

Aprender a disfrutar

lunes, agosto 13, 2012 Permalink 0

Imagen: Borbotones ignífugos.

Hace algunos años, tocado por la juventud y dominado por la pasión, juré amor eterno y fallé.
Me sentí maldito. Desterrado de mi propio corazón y cualquier sentimiento ajeno.
Con un arcón repleto, y una penitencia con ribetes de acero y hielo.

Un corazón de cristal hace de mi vida un constante vagar por una eterna condena.
¿Acaso amar no es perdonar? Entonces, ¿Por qué no me perdono?
¿Porque mi corazón no late sino que simplemente flaquea?

Ahora siento el aroma del día, envuelto en flores y sal.
Será cuestión de aprender a disfrutar.

Hoy cuento la vida por los momentos que, paralizado, no puedo respirarte.
No necesitas que te justifique un cambio. Simplemente aceptas y me sigues besando.
Me encantan tus sueños como opción para vivir persiguiendo alboradas.

Me siento hipnotizado por el movimiento sinuoso. Por el lento disfrute con que me postras.
Tu presencia es universo. Un escalofrío inhumano que paraliza mi voluntad abrazado en extremo.
Ante la ausencia de miedo aprendí a ronronear en tu espalda con aroma a lavanda y espliego.

Cortejo tu sangre y la anudo a mis sueños. Con la vehemencia del deseo. Con la dulzura que arde.
Lloveré sonrisas sobre tu piel desnuda. Tornaré infinito el destino de tus manos.
Frente al lenguaje silente me mantendré ilusionado, y a tus pestañas encaramado.

Quid procuo

domingo, agosto 12, 2012 Permalink 0

Imagen: Estrellas sobre tu piel.


Ante las teclas de la vida trato de afinar la partitura del destino sin abreviar el ritmo.
Cada tecla tiene su sonido. Su espacio, su tempo. Es la mano la que, la percepción marca.
Sobre el mismo aire escuchemos una melodía, con arpegios en clave de fantasía.

Cuando las alas pesan más que el aire, y el frío entumece tu esperanza de remontar,
por una rendija de la desgastada caverna donde te ocultas, cabriola un rayo de luz.
No claudico cuando recubro viejas heridas con un manto de plumas ligado al tiempo.

Pegado a tu espalda aspiro el aroma del cansancio de la noche con tu última gota de perfume.
Mi cuerpo se resiente, pero mi mente grita en silencio tu nombre. Tu mágico nombre.
Después de poseer cada centímetro de tu piel, hiberna mi alma entre trazos de placer.

Quid procuo.

Rojo, azul.
Verde, naranja.
Oro, aire.
Caricia, candor.
Sabor, beso.
Aroma, piel.
Delicia, labios.
Dedos, placer.
Ojos, calor.
Espalda, deseo.
Olas, sal.
Mariposa, pestaña.
Oído, escalofrío.
Almohada, pasión.

¿Juegas?


Quid procuo.

Eres delicada

jueves, agosto 9, 2012 Permalink 0

Imagen: Caracolas violeta.


Nada refleja mejor el color de los sueños que la la fuerza del frio invierno.
Una inmensa y risueña enmarca mi rostro cuando despiertas en mi cama.
Cada movimiento hacia tu cuello convierten mis labios en secreto sellado.
La llama del placer se enciende y se apaga con un soplido de amanecer.

El mar me habla de dulces palabras, casi recitadas, desde la otra orilla.
Como también me canta secretos vertidos en forma de caracolas sobre mi piel.
Llévame mar. Atado a tus olas. Junto a sus manos tersas y derrámame en la arena.

Cuando eres blanca la nitidez es perfecta. El brillo auténtico y el perfume eléctrico.
Cuando eres roja el fuego es perenne. Los labios se cuartean. Nada queda indemne.
Cuando eres mujer lo blanco es rojo la carne es sueño, y la tierra piel.

Eres delicada.

Como el reflejo sobre agua en movimiento.
Como el aroma de la fruta por la mañana.
Como un pestañeo en repuesta a un beso.
Como un despertar entre almohadas.
Como la fina luz a través de la cortina.
Como un sueño que te besa en los labios.
Como arte diseñado en tu pecho.
Como dedos que se mueven al son del capricho.
Como deseos descontrolado sobre tu altar.

Y como tal,
cada mañana,
haces trémula
mi añoranza.


Mucho más que dos

domingo, agosto 5, 2012 Permalink 0

Imagen: Adoración
……
Deja que tatúe en tu vientre las innumerables noches que te he soñado.
Deja que las curvas de mi mano cimbreen sobre tu pecho.
Que arranquen un suspiro enredado como hiedra en un grito.

Deja que recoja tu cuerpo rendido al deseo de la noche.
Que aposente mis labios en tu espalda,
y mis manos bajo tu cuello en la almohada.

Deja que adore tu presencia y beba de la magia de tus caprichos.
Que duerma entre los laureles de tu entrega acotando cada latido.
Acúnate en mi vientre. Sueña bajo mis manos.
Vierte cada uno de tus besos, sobre mí cuerpo.

Dejaré que sueñes como cada noche.
Que esta vez, realices cada movimiento,
deseado y anhelado, sobre mi espalda.

Uno más uno
siempre suma uno.
Es más que cero,
y mucho más que dos.

Cuando somos dos
la cama es una.
La piel es una
y la soledad, ninguna.

Cuando somos dos
la pleamar será plana.
Y la bajamar,
como nunca, crispada.


La esencia de la tierra

martes, julio 24, 2012 Permalink 0

Imagen: Aromas de verano

Tengo recuerdos inexplorados, celosamente envueltos en un baúl con vida propia.
Ideas, sentimientos inconfesables y anhelos que por inconvenientes, nunca nacieron.
Pega tu oído. Te convido a acercarte. A rogar que mis labios hagan presa de tu encanto.

Llevas en tus labios la esencia de la tierra. La esperanza rodeada por tus brazos.
El aroma a café y besos, que me despierta cada mañana.
Cuando el tiempo siembra ilusiones al margen del olvido.


Sobre el muelle, la luz.
Sobre el camino, pétalos alineados.
Sobre la tarde, matices incandescentes.
Sobre la noche, estrellas acunadas.

Sobre el viento, cabellos ensortijados.
Sobre tu piel, farolas en forma de lunares.
Sobre tus ojos, pórticos de gloria.
Sobre tu regazo, deidad fecunda.

Bruñidas alas tratan de sobrevivir alcanzando tus labios.
La noche anuda el amanecer sobre un emerger de ceniza.
Y todo porque anhela el destilado que exhalan tus labios.