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Imagen: Janusz Taras
Tan solo amo lo que me desafía.
Si no me pregunto, me disuelvo.
Si no encuentro repuestas,
invoco la inmortalidad.
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A veces te posas
sobre una rama
y añoro volar.
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Imagen: Janusz Taras
Tan solo amo lo que me desafía.
Si no me pregunto, me disuelvo.
Si no encuentro repuestas,
invoco la inmortalidad.
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A veces te posas
sobre una rama
y añoro volar.
Imagen: Gery Popova.
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Aléjate de las lágrimas
y fúndete en un abrazo.
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Donde el perfume es piel
Los latidos veraces.
La energía explosiva.
Y las manos un clavo.
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Cuando la esperanza
se suicida ante la impotencia.
La fe en las enseñanzas
Rebrota en nueva vida.
Imagen: Mahdieh Alimohammad
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Días extraños.
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Un halo de inerte vaho.
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Todo cambia.
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Hoy las estrellas
están suspendidas
más allá
del propio universo.
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El aliento vital.
Contenido.
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De cuando del miedo
emerge de dentro
a fuera
y la piel se marchita.
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Cuando las teorías
se ponen a prueba
y los escalofríos
te recuerdan que aun vives.
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No soy capaz de llorar
por no perder gota de vida.
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Al fin y al cabo
esto nunca ha sido
un camino recto
en ausencia de fe.
Imagen: Nikolay Petkov.
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¿Qué importa
si el suelo
se abre
bajo tu pies?
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¿O el cielo
se desploma
directamente
sobre tu faz?
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Tan solo
deja de ser
títere
de los elementos.
Imagen: Ellen O.
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Mi vida sería un fracaso
si solo hubiera vivido
el amor no recibido
y el que no he dado.
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Caminar al borde del precipicio.
Hacer acopio de ternura.
Ilusión cotidiana e intangible.
Siempre quedan cosas por hacer.
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Necesito llaves abriendo la puerta.
Respiraciones unidas.
Libar tus lágrimas
para combatir las penas.
Imagen: Anna Slezak.
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Corría un viernes de 1.987.
Cumpleaños de Techi.
Todo buscábamos el regalo ideal.
Para una persona de otro mundo.
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Fernando siempre impresionaba.
Tenía que encontrar algo especial.
No pudo ser.
Volví a perder.
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Se le ocurrió derramar lágrimas
sobre plata fundida y le regaló,
un saquito de lágrimas de plata
que nublaron su vista toda la noche.
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Me hubiera gustado que Dios me diera
la capacidad de semejante ocurrencia.
Como veintitantos años más tarde
nos la arrebató de la faz de la tierra.
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Hoy deserto al borde de tu sonrisa.
Rastreo tu sombra y me encuentro
con el reflejo de tu recuerdo
como rostro a mis plegarias.
Imagen: Fabrizio R.
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Vivir es salir a tu encuentro.
No quiero dormir solo,
en mi cama otra vez.
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Valentía es algo más.
Despertarse.
Anclar sueños.
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Fuimos jaula.
Somos viento.
Nunca dije adiós.
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Siempre he estado.
A veces me consumo tanto,
que ni proyecto sombra.
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No te vistas.
Mejor muta
entre mis manos.
Imagen: Martin M Gatti
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Renazco en los pliegues de tu piel.
En los surcos que la vida te infligió.
Y que hoy reparo con la paciencia
que mis labios aprendieron del tiempo.
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Donde comienzan tus lágrimas
nacen mis esperanzas.
El trazo fino de esa secuela
que la vida borda en cicatriz.
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Te escucho con intensidad
en los silencios más densos.
Esos que compartimos más allá
de unos segundos atados.
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Espanto mis pesadillas
recordando el perfil
de la piel que me prestas
cuando me abrazas,
Imagen: Beate Pischi
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Te observo. Duermes.
Andas inquieta. Excitada.
No paras de moverte.
Como una danza tribal.
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Tu espalda se desliza
Entre los pliegues de la cama.
Tus piernas se enmarañan
en el canto de la almohada.
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Tu cuerpo rezuma
el perfume de ayer.
En pequeñas olas
que se expanden.
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No me atrevo a despertarte.
Aunque tengo la sensación
Que ese sueño que tú tienes
llevo una vida deseándolo.
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¿Cómo despertarás?
¿Con la mirada brillante?
¿Con la piel sudorosa?
¿Con un deseo salvaje?
Imagen: Joe Smart.
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Naci fracasado bajo el temple de una cucharada de desconsuelo.
Me acostumbre a mirar la vida a través del humo de un puro.
Especiado. Ecléctico. Difuminado. Infinitamente opaco.
Intensifiqué la culpa hasta las barandillas de la entelequia.
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Entendí la vida a través de fragmentos desechados por los demás.
Me indigné ante la incomprensión limitada de un corazón menguante.
Buscaba acróbatas jubilados que me entretuvieran por unas monedas.
Fingí anécdotas de viejas películas amontonadas en mi cabeza.
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Buscando chispas en la esquina de mi barrio
encontré el candente límite de tus manos.
Me enseñaste a volar asido a una cometa
que revoloteaba ausente hasta posarse sobre ti.