
Imagen: Antoneta Wotringer.
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Llevo unos días obsesionado con tus labios.
Ahí están. Tratando de contener el aire para vivir
mientras tu mente grita guerra y tu cuerpo paz.
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Son amplios. Colmados de surcos.
De cada palabra compartida,
y no correspondida.
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No han perdido su esponjosidad.
Restos de mil colores cuasi tatuados.
Y una pátina salada de ausencias.
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Hoy son míos.
Me sonríen.
Les sonrío.
…
Han conseguido tal grado de perfección
que con cada beso que me entregas
substraes gran parte de mi razón.
«