Un abrazo que no terminas

martes, agosto 5, 2025 Permalink 0

Humedad… calla.

Mi piel busca tu rastro

allí, en la sombra.

Tu olor me envuelve,

y sostiene la memoria

como un abrazo que no termina.

Tu silueta arde,

promesa dibujada

en mi vacío,

como fuego quieto que respira.

Rompes el tiempo.

No anuncias tu regreso,

pero yo sigo… vivo.

Violencia tierna,

boca de tempestad,

boca de remanso,

boca que quiebra el día

y lo vuelve a alzar.

No hay eternidad,

pero entregas tu cuerpo

como si todo fuera ahora,

como si solo hubiera este minuto.

Día sin nombre,

tu piel grita al instante,

fuego sin tregua,

ardor que salva, que arrasa, que sana.

Eres tormenta

que huye de los pactos,

pero salva mi mundo

con un roce, con un gesto, con un temblor.

Una canción va,

tus manos la acompañan

como destino ciego

que insiste en encontrarnos.

No pregunto más,

temo que tu silencio

sea un jamás,

un adiós que no se dice,

un eco que se rompe solo.

Prefiero el roce,

prefiero tu paso fugaz,

prefiero el riesgo

antes que la nada vacía.

En breve pálpito

mi vida se sostiene

por tu latido;

mi soledad respira,

vestida de ti,

vestida de milagro.

Lo imperfecto arde,

se acerca a lo soñado,

y yo lo bendigo…

lo bendigo en silencio.

Aunque te vayas,

aunque te pierdas,

mi soledad te viste

como un milagro.