
Febrero 2010 —
Nunca me sacio de ti.
Ni cuando te acercas.
Ni cuando te disuelves.
Hay algo en ti
que no es absoluto
y aun así
me arrastra.
—
Dejo que la corriente me lleve.
No corrijo el rumbo.
No sujeto el timón.
Confundo el camino
con la inercia
y la inercia
con el destino.
—
Y en medio de ese vaivén…
aparece la burbuja.
—
Un instante.
Un aroma.
Una sonrisa que estalla
sin previo aviso.
—
Nada importante.
Y sin embargo…
suficiente
para quedarme a vivir dentro.
—
Pero no todo es eso.
—
Hay noches que aprietan.
Hay deseos que no encuentran cuerpo.
Hay energía que se pierde
antes de tocar.
—
No hay miedo.
Pero tampoco hay eco.
—
Solo.
—
Solo.
—
Y entonces vuelvo atrás.
No al pasado.
A la forma de mirar.
—
Abracadabra.
—
La magia no estaba en lo que ocurría.
Estaba en cómo lo vivía.
—
En contar lo que no se podía contar.
En preguntar sin necesidad de respuesta.
En jugar
sin esperar resultado.
—
Ahí estaba todo.
—
Y lo sé.
Lo sé ahora.
—
Por eso busco un punto.
No perfecto.
No definitivo.
—
Un punto donde crecer
sin vaciarme.
—
Donde la risa no pese.
Donde la palabra no se negocie.
—
Donde el cuerpo
no sea solo deseo.
—
Sino lenguaje.
—
Pero no todo el mundo cabe ahí.
—
Y empiezo a entenderlo.
—
Me quito de encima
lo que resta.
Lo que chupa.
Lo que ensucia.
Lo que no suma
aunque insista.
—
No por rabia.
Por limpieza.
—
Hasta nunca.
—
Y aun así…
no me vuelvo frío.
—
Porque sigo buscando.
—
Un mundo propio.
—
Donde tus pliegues
no sean solo piel.
Donde el deseo
no sea solo impulso.
—
Donde dos
puedan reconstruir algo
que no exista antes.
—
Y entonces ocurre.
—
Una botella.
El mar.
El tiempo.
—
Y de pronto…
algo que era tuyo
llega a mí
sin haberlo pedido.
—
No es el objeto.
Es el rastro.
—
Ese hilo invisible
que no se rompe
aunque no sepamos cómo nombrarlo.
—
Y lo entiendo.
—
No todo tiene que quedarse.
Pero todo deja señal.
—
Febrero no decide.
—
Oscila.
—
Entre lo que te eleva
y lo que te vacía.
Entre lo que te conecta
y lo que te deja solo.
—
Y en ese movimiento constante…
aprendes algo nuevo.
—
Que la intensidad
no es suficiente.
—
Que el deseo
no sostiene.
—
Que la magia
no se repite
si no la habitas.
—
Y que elegir
también es amar.
—
Aunque duela.
—
Aunque deje huecos.
—
Aunque a veces
te quedes solo
en medio de todo.

