Donde la intensidad ya no basta

martes, marzo 31, 2026 Permalink 0

Febrero 2010 —

Nunca me sacio de ti.

Ni cuando te acercas.

Ni cuando te disuelves.

Hay algo en ti

que no es absoluto

y aun así

me arrastra.

—

Dejo que la corriente me lleve.

No corrijo el rumbo.

No sujeto el timón.

Confundo el camino

con la inercia

y la inercia

con el destino.

—

Y en medio de ese vaivén…

aparece la burbuja.

—

Un instante.

Un aroma.

Una sonrisa que estalla

sin previo aviso.

—

Nada importante.

Y sin embargo…

suficiente

para quedarme a vivir dentro.

—

Pero no todo es eso.

—

Hay noches que aprietan.

Hay deseos que no encuentran cuerpo.

Hay energía que se pierde

antes de tocar.

—

No hay miedo.

Pero tampoco hay eco.

—

Solo.

—

Solo.

—

Y entonces vuelvo atrás.

No al pasado.

A la forma de mirar.

—

Abracadabra.

—

La magia no estaba en lo que ocurría.

Estaba en cómo lo vivía.

—

En contar lo que no se podía contar.

En preguntar sin necesidad de respuesta.

En jugar

sin esperar resultado.

—

Ahí estaba todo.

—

Y lo sé.

Lo sé ahora.

—

Por eso busco un punto.

No perfecto.

No definitivo.

—

Un punto donde crecer

sin vaciarme.

—

Donde la risa no pese.

Donde la palabra no se negocie.

—

Donde el cuerpo

no sea solo deseo.

—

Sino lenguaje.

—

Pero no todo el mundo cabe ahí.

—

Y empiezo a entenderlo.

—

Me quito de encima

lo que resta.

Lo que chupa.

Lo que ensucia.

Lo que no suma

aunque insista.

—

No por rabia.

Por limpieza.

—

Hasta nunca.

—

Y aun así…

no me vuelvo frío.

—

Porque sigo buscando.

—

Un mundo propio.

—

Donde tus pliegues

no sean solo piel.

Donde el deseo

no sea solo impulso.

—

Donde dos

puedan reconstruir algo

que no exista antes.

—

Y entonces ocurre.

—

Una botella.

El mar.

El tiempo.

—

Y de pronto…

algo que era tuyo

llega a mí

sin haberlo pedido.

—

No es el objeto.

Es el rastro.

—

Ese hilo invisible

que no se rompe

aunque no sepamos cómo nombrarlo.

—

Y lo entiendo.

—

No todo tiene que quedarse.

Pero todo deja señal.

—

Febrero no decide.

—

Oscila.

—

Entre lo que te eleva

y lo que te vacía.

Entre lo que te conecta

y lo que te deja solo.

—

Y en ese movimiento constante…

aprendes algo nuevo.

—

Que la intensidad

no es suficiente.

—

Que el deseo

no sostiene.

—

Que la magia

no se repite

si no la habitas.

—

Y que elegir

también es amar.

—

Aunque duela.

—

Aunque deje huecos.

—

Aunque a veces

te quedes solo

en medio de todo.

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