
Abril 2010 — Donde amar deja de ser seguro
Me desconciertas.
No por lo que haces.
Por lo que despiertas.
Te percibo cercana
como si ya fueras parte de mí.
Y sin embargo
hay un lugar al que no llego.
Y ahí empieza todo.
Busqué una forma de entenderlo.
Un orden.
Una lógica que calmara el pulso.
Y encontré algo peor:
la perfección.
Porque cuando algo parece completo
no sabes cómo sostenerlo.
Y entonces aparece el miedo.
No el miedo a perderte.
El miedo
a no saber vivirte
sin romperlo.
Mi corazón se acelera
no cuando estás lejos.
Cuando te alejas
solo un instante.
Porque ahí no hay explicación.
Solo vacío.
Te abrazo.
Y no descanso.
Porque en lugar de estar
me anticipo.
En lugar de sentir
calculo.
Y en ese cálculo
se pierde algo.
Pero aun así…
no me retiro.
Porque hay algo más fuerte.
Prefiero no entenderlo.
Prefiero no dominarlo.
Prefiero incluso este temblor
que me recorre
sin permiso.
A renunciar.
Porque lo que hay aquí
no es certeza.
Es vida.
Y aunque no sepa sostenerla del todo…
la elijo.

