Al otro lado de mi esperanza

miércoles, enero 29, 2014 Permalink 1



Tan solo dos besos abrieron una barrera, antaño inexpugnable,

bajo la que se oprimían mil desencantos y alguna vicisitud.

Mis manos encalladas despertaron sobre tu piel un aliento

que permanecía, igualmente deambulantes bajo sábanas frías

No hablamos mucho. Al menos no recuerdo grandes temas.

Un lento y titubeante paseo desde la puerta al dormitorio.

Una mano que se atrasa voluntariamente y roza mi cuerpo.

El detonante de un deseo comprimido necesitado de ser amado.

Multiplicamos los labios por cien y las caricias por mil.

No recuerdo como cayeron al suelo el envoltorio de nuestros cuerpos.

Peros i recuerdo la batalla. Y el sabor salado de una lágrima feliz.

Dos cuerpos extremadamente curtidos reverdeciendo juventud.

Una entrega sin condiciones. Un “te necesito” a cabio de” eres mía.”

Curvas, humedad, aire, sabor intenso, palabras entrecruzadas.

Unos minutos frente al espejo, mientras recomponías el maquillaje.

Yo inspiraba una y otra vez buscando el aliento que hábilmente robaste.

Una mirada cómplice y una sonrisa complaciente fueron suficientes.

Te besé. Me respondiste. Y aun sigues al otro lado de mi esperanza.

Lo llamaremos felicidad. O como quieras reservarlo hasta la próxima vez.

Mientras tanto ocupa mi pensamiento, y enrédate entre recuerdos y piel.