Hay historias
nacidas para olvidar.
Historias que se enmarañan
y nunca eclosionan.
Un viejo amor colegial.
Errores que no supimos interpretar.
Incomprendidos silencios.
Desagrados desproporcionados.
Por la puerta chica de los errores
se han deslizado mas fracasos,
que pecados inconfesables
han caído al infierno de Dante.
No quiero espacios
No quiero espacios.
O silencio.
Quiero intensidad.
Y de paso, armonía.
Quiero lágrimas
que reparar.
Remolinos en tu pelo
que acariciar.
Lamentos,
decrecientes.
Sensaciones,
omnipresentes.
Anhelos abstractos
con base firme.
Confluencia de tiempo.
Ausencia de viento.
¿importa?
Apoyado en el marco de la puerta,
el aire fresco de la mañana
juega irreverente con mi pelo
mientras la imaginación cuestiona:
¿Son las nubes el pincel de los sueños?
¿O simplemente un adorno caprichoso?
¿Dominamos a la bestia?
¿O ésta nos hace concesiones?
¿Subo los peldaños de la escalera?
¿O bajo al mundo de la realidad?
¿Me iluminan los rayos de sol?
¿O el cielo necesita mi energía?
¿Amo?
¿O dejo que me amen?
¿Importa?
Hoy es un día más.
Hoy no tengo ganas de escribir.
No es por nada en particular.
Y todo en general.
Aunque sucumbo al final.
Hoy tengo ganas de atesorar.
De estar en silencio.
De observar.
Y grabar a fuego.
Hoy no tengo especial interés.
Me dejo llevar.
Abandono lo conocido.
Y salgo a caminar.
Hoy estoy lleno y vacío.
Concedo dudas.
Y concibo reflejos
entre escena y escena.
Hoy es un día más.
Soleado y fresco.
Azul y blanco.
Crujiente y ventoso.
La esencia y pimienta
Eres el destino de mi alma.
El lecho donde reposo
cuando mi cuerpo lejano
aun siga de viaje.
No quiero bailar más
si no es mediando piel.
Sin que el principio ya marque
el camino final.
La esencia y pimienta
de mi fecunda imaginación.
Las líneas de la vida
que marcan tus ojos.
Instantes,
siempre de vuelta.
Caminos centrífugos
trazados en libertad.
La alfombra de la entrada
Que nada hable o musite.
Que las nubes detengan su perenne viaje.
Oigo repicar tus tacones
sobre la alfombra de la entrada.
Acaba el mundo de la prisa y las guerras.
En unos segundos los brazos te traicionarán
y querrán ser parte de mi
a cambio de una sonrisa.
Recargaré mi alma.
Purificaré tu piel.
Aspiraré las desavenencias de tu día
te amaré intensamente y sin prisa.
Huyendo de la soledad
he caído en las redes del consuelo.
Y he tomado la decisión
de incrustar nuestras vidas.
Evidencias
Hoy,
me siento en el paraíso.
Aunque te sorprenderá saber
que en su vertiente de tentación.
Hoy,
mezclo sentimiento.
Almohadas al viento.
Y sueños ya conjugados.
Hoy,
Nada me oscurece.
Tu piel iluminada
es energía suficiente.
Hoy,
lo agrio,
el ácido y el dulzor,
son sortilegios de seducción.
Hoy, al fin y al cabo,
No hay razones.
Hay evidencias.
Y senderos de vuelta…
Una invitación a seguir viviendo
Siento la lucidez del albor.
La mansa calidez
del sol de invierno.
Un refrendo
a los sueños acarreados.
Una invitación
a seguir viviendo.
Transitemos sendas paralelas
equidistante en dos corazones.
Que se llaman separados en el tiempo
y confluyen en las orillas del viento.
Me dejo en tus manos
Allí donde se posa
la huella táctil del deseo.
Perpetúa un tatuaje
de tus sentimientos a fuego.
…
Me dejo en tus manos.
Una vez encontrada,
¡Guíame!
Aviva este último rescoldo.
…
Elige trozos de piel
que aún quedan inexplorados.
Deja sobre ellos indeleble
el aroma del roce de tu cuerpo.
Ruedan gotas de rocío
La corte cerúlea que nos aboveda
dan ganas de asirse a una cometa.
Retozar entre nubes albinas
y no dejar de sonreír.
Ruedan gotas de rocío sobre la palma de mi mano.
Una sensación de vergel explosivo que fecunda.
Un tintineo en mi cabeza, semejante a la locura.
Una oscuridad que da paso a un reflejo de luna.
Hace tiempo que no miro atrás.
Que cerré el camino de retorno.
Nada me ata mas allá
de donde quiero ir.
He llagado a mi orilla.
Es tiempo de descubrir
Mundos nuevos.
Olimpos del corazón.
Partí de mi patria chica
cuando comprendí
que soy estandarte
de tan solo una columna.
Musica: Mike Oldfield – shine
