Tengo
tu cuerpo
a mi lado.
¡Silencio!
¡Se vive!
Rojo agua y viento
Cuando te aprieto contra mí,
lamento que no me toques más.
Invento una cerradura de siete llaves
y aun así desapareces.
Una declaración de amor
en rojo, agua y viento
entre la milimétrica sombra
de una noche tatuada en azul.
Mi realidad
Mi realidad está reservada para quien quiero.
No está disponible para la plaza central del pueblo.
Ni para estridentes altavoces que todo lo inundan.
Mi realidad es un susurro.
Una glosa íntima.
Una caricia vana.
Un beso carmesí.
Mi realidad se susurra
sobre el manto de tu piel.
Mientras tanto esbozo
entre líneas de papel.
Necesito ser tuyo
No necesito aparentar
que soy como los demás.
Necesito ser tuyo.
Al fin y al cabo,
esta vida debe
aportarnos algo.
Rojas esperanzas
Moteamos rojas esperanzas para aprender a volar.
Una nube donde anclar raíces y volver a respirar.
La anarquía de un proyecto que respira intensidad.
Una ola que te lleva en volandas contra tu voluntad.
En medio de la nada
Nos estremecemos.
Y sin embargo,
seguimos náufragos
en medio de la nada.
Esperamos sin vida
a que las rosas
se marchiten.
Si me acerco
Unas veces vuelas.
Otras planeas.
Otras, ni tan siquiera te mueves.
Esto del amor es extraño.
A poco que te dejes llevar confundes
lo que es amar con la necesidad
que tenemos de enamorarnos.
El viejo anhelo piadoso de sentirse
querido por encima de todo.
Una falacia en toda regla,
que nos procura giros concéntricas.
Si me acerco, te elevas.
Si me alejo, amerizas a medio metro.
Me gustaría ponerme en tus manos
Para que recuerdes cada encuentro.
Aun cuando tu cama sientas vacía.
O sientas que la prudencia te vence.
Necesito creer que eres posible.
Recoger todo lo que entregues,
a condición de hacerlo libre.
Se apagarán las luces de la ciudad
Algún día se apagarán
las luces de la ciudad.
Aun tengo que decidir,
si prefiero que amanezca,
o sigo enredado, perenne,
a la sombra de un recuerdo.
Tarde de invierno
Tengo dos almas desmontables y cabalmente asimétricas.
Perfiladas, una, por una melancolía de preñada nostalgia.
Otra con la propensión a la exaltación más grande soñada.
O a los detalles imperceptibles que sientes bajo la piel.
Desmantelamos por encargo cada miedo heredado a traición.
Labramos fragmentos ineludibles que reverdecen bajo los dos.
Curiosidades estrafalarias que apasionan una risa convulsa.
La esencial inmortalidad de unos labios de tacto maravilloso.
Vértigo concentrado sobre el lunar que marca la entrada.
Movimientos de un cuerpo a la vanguardia de un alma errante.
La semántica optimista que da sentido a cada tarde de invierno.
Preludio de perfeccíón
Todo fluye.
Un encuentro perfecto sin que falte el aliento.
Enuncio la levedad de la magia en cada rincón.
Un frágil abrigo que rodeo entre mis brazos.
El emocionante preludio antes de la perfección.
