Mientras el mundo
trata de aparentar
que lo importante
es diferenciar entre
ser duro y parecerlo,
observo que
las cosas fundamentales
giran entre amar y morir.
Te necesito.
Como los amantes
buscan besarse.
El sol siempre proyectará mi sombra
Basta con un par de abrazos extraviados
para que la mañana se convierta en melodía.
Se funden el antes y el después en un solo tiempo.
Un cuerpo arde, siendo el resto una hipótesis.
Los dragones huyen despavoridos tras la cortina.
Tus pensamientos devienes audibles y mis manos
Te los presentan a través de tu silueta de piel morena.
No me canso de soñarte, aunque al final no seas nada.
al fin y al cabo el sol siempre proyectará mi sombra
sobre el camino que mis zapatos aun no han pisado.
Complejas relaciones
Me atormenta la nostalgia.
Nada concreto.
Tan solo el tiempo
que ya no respiro.
Las frases olvidadas.
Los actos no perpetrados.
El lento quejido.
Los gritos imperceptibles.
La distancia milimétrica.
Lo obsceno de la calma.
La pérdida de entusiasmo.
El exceso de conocimiento.
Las guerras. Las malditas guerras.
Las sanguinarias y las incruentas.
Esas que pensamos que no matan,
pero horadan la autoestima
y las complejas relaciones.
He olvidado músicas enteras.
La cara de algún amigo.
Y hago esfuerzos redoblados
para seguir hablándome
cuando me enfrento al espejo.
piel con piel
Dos almas solitarias se encuentran.
Caminan juntas,
y siguen en soledad.
Sobreviviendo.
Respirando ecos.
Sufriendo en silencio.
Sin valorar que,
con un chasquido de tus dedos,
estaría dispuesto a colgar
mi gabardina en tu perchero.
Llevo cambiados
mis pasos de baile.
Mi mente vuela sola
y no sabe asirte la mano.
Un espejo me presenta
la curva de tu espalda
y me quedo sin opciones.
Quiero aprender a amarte.
Sin dejar de caminar.
Juntos.
Sobre los raíles del tren.
Sin estaciones.
Salvo las ilustradas
por una necesidad vital
de piel con piel.
Tu presencia
Acontecerá la esperanza.
Y con ella, tu presencia.
Gracias
Gracias.
Por no dejar que me ahogue con mi propia vida.
Por escuchar pacientemente cuando ni yo sé lo que quiero.
Cuando los botones se desordenan y sonríes mientras te acercas.
Por esperar por mis papeles garabateados de vida y locura.
Gracias.
Por las minucias que dan fruto al despertarme, aun de noche.
Por cambiar tu respiración por la mía hasta que se acompasa.
Por tus manos mansas y cálidas que contienen, al menos, dos mundos.
Por ser mi centro de gravedad y el reflejo nítido de mis oraciones.
Gracias.
Por la satisfacción del perdón recibido y nunca solicitado.
Por cerrarme en tu círculo al borde del mar con el pliegue de sus olas.
Por la ausencia de secretos y la memoria henchida de felicidad.
Gracias.
Una banda sonora indescifrable
Llueve.
Suena una banda sonora indescifrable
El otoño viene a morar sus tres meses y un día.
Las piedras del jardín se resisten a evaporar
los rayos atesorados en verano.
Una hoja rosa de buganvilla se suicida
enamorada del salpicado en los charcos.
Las vasijas abren aun más sus bocas
en busca de un remanso de agua.
El silencio ha emigrado.
Las tejas ejecutan su cacofonía otoñal.
El olivo gotea con la parsimonia de su aceite.
Las macetas se inundan y todo el jardín
toma un color intenso y brillante
mientras la luz de la tarde agoniza.
Me doy cuenta que me agrada
el hecho de sincronizar mis años
con esta tarde en el jardín.
La conjura de mi llanto
Anidas en un lugar especial donde la confusión fue desterrada.
Donde la ilusión tiene un asiento de tren que nunca se queda atrás.
Viví enamorado del saqueo permanente del recuerdo que cautiva.
En un lugar indeterminado entre el pasado y ninguna parte.
Ofrecía sacrificios a cualquier deidad que sonriera tras la ventana.
Las farolas alineadas de la calle de mi barrio tintineaban de risa.
Era un misterio ante la coronación de la montaña aun no coronada.
Hierba verde que suspira por ser fruta que desgranarse en tus manos.
Fui sangre y fui piedra. Inerte y helada. Helada e inerte. Casi caduca.
Me das coherencia como tañido lejano tras la desoladora batalla.
Reduces a una coma la encíclica que desbasta el instante desnudo.
Una incontable constelación de ilusiones en forma de universo.
La conjura de mi llanto. La complacencia que descansa en tu mirada.
Mi silencio
No hace falta que tus manos se posen en mi cuerpo.
Pues eres fuente inagotable de sueños y deseo.
Y aunque mi apetito por ti siempre superó a mi juicio
No dejo de guardar una bala que siembre el silencio.
Mi silencio.
Dispongo de dos días para tu sonrisa perfecta.
Y otros dos para disfrutar la anhelada respuesta.
Eres la infinita cintura bajo tu sombrero al viento.
La arcilla resbaladiza que alberga entre los dedos.
La lumbre que da la espalda al frio de la noche.
El deseo engendrado en el aire que anida en tu pecho.
La mujer que tiñe su corazón de música y romance.
Una gota de rocío que evade la justicia entre nubes.
Lo infinito rebuscado en la inmensidad del bolsillo.
Fe ciega
Si supieras de lo que eres capaz,
huirías de tu cuerpo para cobijarte en el mío.
Fe ciega en lo que veo en ti.
