Allí donde se posa
la huella táctil del deseo.
Perpetúa un tatuaje
de tus sentimientos a fuego.
…
Me dejo en tus manos.
Una vez encontrada,
¡Guíame!
Aviva este último rescoldo.
…
Elige trozos de piel
que aún quedan inexplorados.
Deja sobre ellos indeleble
el aroma del roce de tu cuerpo.
Ruedan gotas de rocío
La corte cerúlea que nos aboveda
dan ganas de asirse a una cometa.
Retozar entre nubes albinas
y no dejar de sonreír.
Ruedan gotas de rocío sobre la palma de mi mano.
Una sensación de vergel explosivo que fecunda.
Un tintineo en mi cabeza, semejante a la locura.
Una oscuridad que da paso a un reflejo de luna.
Hace tiempo que no miro atrás.
Que cerré el camino de retorno.
Nada me ata mas allá
de donde quiero ir.
He llagado a mi orilla.
Es tiempo de descubrir
Mundos nuevos.
Olimpos del corazón.
Partí de mi patria chica
cuando comprendí
que soy estandarte
de tan solo una columna.
Musica: Mike Oldfield – shine
Sobre el ocaso de ayer
Sobre el ocaso de ayer
crearemos un futuro.
…
No dejes de ser como eres,
y tomemos café cada mañana.
Me entregaré en tus manos
para que hagas por mí.
…
Cerraré los ojos
para que juegues conmigo.
Solos tu, yo,
y un puñado de deseos.
…
Invirtamos ahora los papeles.
Creemos música y sonido sin papel.
Que los dioses de los celos
exploten en fuegos de artificio.
…
Píenseme.
Abrázame.
Siénteme.
Reinvéntame.
foto (floriana Barbu)
Me erizas
Me erizas
tan solo
pensándome.
…
Tu mirada.
…
Tu gesto.
…
Tu intensidad.
…
Confluyes
sobre mi piel
y la haces estallar
en mil pedazos.
Me erizas
Me erizas
tan solo
pensándome.
…
Tu mirada.
…
Tu gesto.
…
Tu intensidad.
…
Confluyes
sobre mi piel
y la haces estallar
en mil pedazos.
Cien años
Cien noches de niebla en las que vivir
es una auténtica heroicidad.
…
Cien noches de escarcha helada.
Y ceniza incrustada en los labios.
…
Cien noches tras el impávido cristal de la ventana
tratando de contar gotas de dos en dos.
…
Cien noches sin palabras
Ni consuelo ante el silencio.
…
Cien noches en compañía
del fiel aullido de mi perro.
…
Cien noches embalsamadas en licor
maldiciendo la pared de mis venas.
…
Cien noches eternas
borradas de un plumazo
al cruzarme con tu mirada
y un mágico roce de tus labios.
Réplicas de movimiento contínuo
Cuando todo es fantasía y hasta las gotas de agua blasfeman.
Cuando la mochila es leve y decorada en su exterior.
Cuando el espejo refleja una imagen distorsionada con nuestra mente.
Cuando caminamos rodeados de réplicas de movimiento autónomo.
…
Entonces buscas girasoles de espaldas al sol
y los reverencias.
O sonríes a los viejos juguetes buscando
un guiño cómplice que no llega.
…
Es el momento de reírte.
De mirar al cielo.
Mover las nubes
con la fuerza de tu mente.
…
Abrazar peregrinos.
Dejar que la cerveza te salga por la nariz.
Dar patadas a los cacharros oxidados.
Y bailar sobre la tumba de los malos recuerdos.
¿qué ves cuando cierras los ojos?
Cierro los ojos.
Veo mundos
Colores inexplicables.
Texturas envolventes.
…
Corceles libres.
Bandadas de nubes.
Mares en calma.
Vientos silentes.
…
Escritos conclusos.
Tu silueta en mi almohada.
Brillo. Mucho brillo.
Y docenas más de sueños.
…
Veo castillos llenos de almenas.
Espingardas sin espadas.
Grandes campos a mis pies.
Y estrellas sobre mi cabeza.
…
Y en todas ellas.
Un halo de luz que me da vida,
llamo por tu nombre.
y me responde.
Bésame

No estamos solos.
En el borde de la almohada siempre esta quien quieres.
Y si no se materializa, lo sublimamos con un deseo.
…
En las esquinas corre aire arremolinado y frío.
Pero siempre trae aroma y sonido.
…
¿Nunca has sentido que la naturaleza que te rodea
espera una oportunidad para sorprenderte con mil detalles?
…
Un caracol encaramado sobre una flor.
Las volubles y caprichosas sombras del atardecer.
El enésimo repaso visual de tu cuerpo.
Aun cuando lo tengo aprendido de memoria.
…
¡Anda!
Deja de ovillar
tu falsa mala suerte.
…
Cógeme de la cintura.
Aprieta.
Y bésame
llena de tierra húmeda
Rosas orgullosamente solitarias
sobre la arcaica maceta rota
que rellenaste de cielo invernal
bajo la sombra de las hojas del limonero.
…
Atrás dejaste la puerta abierta
con la casa llena de tierra húmeda
que tatuaba tu impronunciable nombre
sobre el vaho de los espejos del baño.
…
No hay soledad
en el aroma del agua de mar
ni armarios vacíos
donde guardar sueños olvidados.
