Te nombro

miércoles, mayo 15, 2013 Permalink 0

No tienes nombre. Te nombro.

Eres metáfora y piedra.

Mesura y crisálida.

Arcilla y antorcha.

Donde la perseverancia se rinde, te eriges principio.

Donde la fe se nos encalla, la columna del paraíso.

Tu rosada tez, la escena de la vida.

El rastro de tus párpados, aire caliente de verano.

Un grito en el firmamento, la mano asida al pecho.

Un espejo. Dos caras.

Una colina. Sensación de volar.

Orgullo. Tentación.

Paz.

habito tu cuerpo

domingo, mayo 12, 2013 Permalink 0

Soy rehén del sabor de tus labios.

Los busco mientras reclinas tu cuello.

Cuando hablas mirando mi cara.

O tuerces la cara buscándome.

Mi alma sale de mi.

Y entra en ti a través de la risa.

Alejo silencios y despedidas.

Escribo cartas que te entrego en mano.

Con certeza, habito tu cuerpo.

Y con humanidad te mantengo cerca.

No hay más salida que tus labios.

Mi reina de collar de tierra.

La nebulosa efervescencia que acaricio.

La luz que brilla entre las olas.

Eternidad inmutable.

Mesura del espíritu.

Mi desesperación.

Mi principio.

Mi fin.







No será hoy

sábado, mayo 11, 2013 Permalink 0

El destino nos miró a la cara en la linde de la nada.

Trato de proteger erguido el estandarte victorioso.

Mientras, me hundo en el fango que ahogué en el pasado.

Quise testimoniar la razón de los humillados.

Blandir mi espada como suya y acometer la primera línea.

Templé la ira con una estrategia firme y demoledora.

Asesté cada golpe con la tensión de mi músculo vivo.

Sin piedad para humillar a mercenarios o verdugos.

Aproveché al alba sobre mi espalda para cegar su camino.

Tan solo perdoné el corazón ávido de esperanza.

El aliento, entrecortado, cantó tu esplendor.

La sangre encendió el brillo de mis ojos.


Libé la esperanza de corazones ensartados.

Respiré las cenizas de mi propio hermano.

Algún día asistiré, mudo, a mi entierro.

Pero, ese día, no será hoy.

La vulnerable libertad

domingo, mayo 5, 2013 Permalink 0

Vivía en su propio tiempo y al mismo tiempo se ahogaba en él.

La columna vertebral de sus principios estaba a merced del viento.

Su sangre fría había bajado los grados suficientes para espesarse helada.

Las rodillas suplicaban por sí mismas, más allá del consuelo.

Me gritaba el pasado algo indescifrable, más cercano al abandono

que a la memoria histórica del firmamento de nuestros errores.

Me duelen las cenizas de la virtud trasnochada.

Ya solo me queda la alquimia de la imaginación.

Un tablero dramático donde se borran los colores asignados.

Un plan de fuga adornado de alfileres emponzoñados.

Un vigía jugando a ser centinela.

Un violonchelo que sube una octava.

Una falacia empedrada de vértigo e inocencia.

La anarquía fugitiva de tus manos.

La vulnerable libertad.







De cuando un si cristalizó en no

viernes, mayo 3, 2013 Permalink 0

La leyenda de la dignidad arrasada.

El anhelo de ser Dios y despertar.

La falsa cortina que ignora ventana y cubre pared.

Las preguntas que te distraen de la respuesta.

El infinito que se desploma como bóveda de cristal.

Los nudillos degastados sobre puerta de morera.

De las manos que no sostienen sino evitan.

La reproducción superficial de una sonrisa escultural.

Los grandes tronos de furia aplacada.

La relación casual que inquieta a la poética.

La entrada al sótano de tus miserias.

La calma oscura del adiós.

De cuando un si cristianizó en no.



Episodios inacabados

miércoles, mayo 1, 2013 Permalink 0
Brotaron tulipanes blancos
junto a la valla del jardín.
Me arrodillé para recogerlas
una a una.
Allí postrado,
emboscado de flores y tierra,
rememoro tu última
caricia.
Blanca.
Perfumada.
Tenue.
Precisa.
La armonía
universal
de tu voz.
Y la mía.

Viejas crónicas de episodios
inacabados.
Fenecieron hace tanto tiempo,
que considero que nunca
nacieron.
Sin embargo, llegados a esta estación,
Mantengo impoluta la
sentencia de tu adiós.
La estoica frialdad de la resistencia.
La cobardía
crucificada entre olivos.
Mientras cae el telón de nuestra historia.
La
póstuma dignidad de la carne abatida.
El romance de dos almas demasiado
libres.

Las cenizas que un dia seré

miércoles, abril 24, 2013 Permalink 0

Nunca quise morir asomado a la ventana de mi barrio.

De pequeño, ya trataba de volar. Quería volar.

Al principio, nunca miraba atrás. Ni casi respiraba.

Con el tiempo me gusta habitar allí, de vez en cuando.

Así, recargo la energía de mi tierra. La necesaria para volar.

Allí nació el laberinto de mis sueños y abstracciones.

Algún pasadizo de intuición y un insólito sentido común,

preludio de una experiencia, que no dejo de atesorar.

El lugar que ocupo en lo inevitable.

La conciliación de deseo y destino.

El flamear de la exaltación mundana.

El consuelo de la historia sobrescrita.

La epístola sedienta de intérprete.

La disconformidad que siempre grité.

O Las cenizas que un día seré.









Sátira peregrina

jueves, abril 18, 2013 Permalink 0





La vida es una sátira peregrina que dibuja siluetas

donde deberían florecer promesas.

Una pléyade de consejos sobre la estética del tumulto.

Desnudar el anhelo y entregarte su tersa piel.

En el filo de mi locura enraíza tu presencia.

La magia de una esquina convergente.

Un dulce aroma que baja por mi garganta y burbujea.

Una orquídea de estremecida alquimia.

Arcilla modelada por el deseo consumado.

Un orgasmo que podríamos llamar boreal.

No aspiro a otros dioses que los terrenales.

Un umbral de tierra mojada y espaldas erguidas.

Si alguna vez el futuro deviene presente,

no dudo que se presentará así.







Akira

lunes, abril 15, 2013 Permalink 0

Akira:



Ya no existes amigo.

La naturaleza ha sido implacable contigo,

y hemos preferido que volaras.

Era lo único que no habías podido hacer.

Hace doce años llegaste a casa.

Empeñado en revolucionar

cualquier concepto de tranquilidad

o de jardinera osada.

Viniste a cuidar nuestros hijos.

Y cumpliste con creces.

Tanto que ahora te veía arrástrate

y me pudo la compasión,

y el agradecimiento de tantos años.

Tantas conversaciones.

También tantos desacuerdos,

que siempre ganabas con tu tozudez.

Fuiste fiel. Fuiste amigo. Fuiste familia.

Y sobre todo he tenido la sensación

que, en realidad,

tú nos adoptaste a nosotros.

Grande como tu nombre,

Fiel como te dictó tu raza.

Te deseo un paraíso donde

nunca lleves correa.

Y los veterinarios

solo te saquen de paseo.

Gracias.

Incluso por esta tristeza

que me evoca sentimientos

hoy, algo perdidos.



Mantra

martes, abril 9, 2013 Permalink 0



Recito como un mantra las glorias de tu estrella.

El grito que penetra mis recuerdos.

La condensación de tus palabras en una sola línea.

Un horizonte en miniatura al alcance de la mano.

La luz que proyectas y engulle mi oscuridad.

El escudo ante la densa niebla que oxida mis batallas.

Círculos concéntricos hacia la historia de mi vida.

La corteza bajo la que menguan las esperanzas.

La compasión desposeída de humillación.

La benévola hacha con que seccionaste mi pasado.

La pereza de una tarde contando lunares.

La leal entrega de cada noche.

El amuleto que rechaza los asedios de la vida.

El aroma que flota entre las sábanas.

Mi confesión íntima e infinita.