Tal vez.

miércoles, julio 10, 2013 Permalink 0

Busco ayuda. Y tal vez sosiego.

¿Queda alguien en la tierra?

En mi barrio lloran los geranios.

La sentencia se conforma.

La oscuridad la infiere el verbo.

O tal vez su ausencia.

El quieto encanto aburguesado.

Albergue de plumas nuca ahuecadas.

Infames parábolas de arena.

Dedos desengañados e inexpresivos.

Besos jadeantes sobre el escote.

Bajo el imperio de la ilusión

Crece, en silencio, la eternidad.

Sojuzgo, tal vez, el mísero disentir.

Pero me crie con leche virtuosa.

Tengo aversión a calentar la silla.

A esperar para que me den cuerda.

A dar las horas templadas y justas.

Creo en la supremacía de lo incorrecto.

De la conducta intensa y rocambolesca.

De las trincheras rendidas a la evidencia.

De la sintaxis de una loca ventisca.

Del imperio exclusivo de los sentidos.

Del escándalo de la paz conquistada.

Del néctar de las mañanas tempranas.

Y tal vez. Solo tal vez.

Corazón esperanzado y desangrado.


Mi sueño nunca morirá doblegado

jueves, julio 4, 2013 Permalink 0


Soy cronista del asedio

que el tiempo mancha sobre las manos.

Invado con precisión los miedos

a ese último amanecer que tanto tememos.

La parálisis en la noción del tiempo,

que no es apego ni locura.

Soy el espectro de la rosaleda que emanó tinte rojo

y hoy exuda inertes espinas.

Las especias y el vino han dejado de saber.

El silencio traicionero es la moneda corriente.

La monotonía del herido no conmueve al vencedor.

No se mezclan las emociones. Son agua y aceite.

Mantengo a raya la erupción de mis propios sentimientos.

Alterno estandartes con pactos intransigentes.

Implosiono.

Me apago.

En silencio.

Lejano.

Al final,

esto se narrará como el suicidio

de un desconocido.

Si cae el templo de la carne,

pelearé desde el exilio.

De frente al rostro del hambre.

Al fin y al cabo,

mi sueño nunca

morirá doblegado.

Sueño con sueño

miércoles, julio 3, 2013 Permalink 0

Sueño con sueño.

Yacemos juntos.

Ungidos de esperanza.

Y de sexo también.

Voces en penumbra.

Altibajos constantes.

Revelaciones triviales.

Aquiescencia privada.

Sentencias determinantes.

Tronos humanos.

La raíz de la vida.

Humedad sostenida.

Redención abismal.

Honda esclavitud.

Tesoros en el rostro.

Concierto profano.

Nudos de viento.

Firmamento consistente.

Juicios orales.

Relámpagos inestables.

No hubo queja

Lamento.

O dolor.

Sublimación inaudible.

Alguna que otra lágrima.

Y ríos de pasión.




Lo estético de la vida

miércoles, junio 26, 2013 Permalink 0

Llevo tu sabor en mis labios.

Las renuncias y los deseos inconfesables.

Y los explícitos también.

Me bebí tu coraje apurando el cáliz.

Hasta su última gota.

Esto si que era una cuestión

De fondo, de forma,

y de gusto también.

No hay fibra que no haya contaminado

la delicadeza de m cándido sueño.

Llevo con orgullo mi alma anegada.

Pasiones de cuando

el rosa torna carmesí intenso,

y las caricias oblea de sentidos.

Mi criatura perfecta.

El palacio de piel y sangre.

La sintaxis de la belleza.

Lo estético de la vida.

La almohada de mi orgullo.




Moldear arcilla

domingo, junio 23, 2013 Permalink 0



Los cuerpos desaparecen en el abismo intemporal de esta vida.

Nos quedamos sin faro de selección. Se diezman las oportunidades.

Pasamos de ser guardianes de la belleza a rehenes de su pérdida.

Tan solo las apariencias unen el cansancio de nuestras parejas.

La sustancia del tacto ya nos más que un absoluto espectro.

El viaje compartiendo alforjas se convierte en una carga de dos.

Recuerdas el gusto del fruto de la higuera recién cortada

Y la vista se te nubla mas allá de que puedas disimularlo.

Renuncias al desacuerdo pero te quedas vacio y romo.

Hasta los tendones de tu hombría se secan cual cuchilla.

Debí dejarme tentar a menudo y no guardar para el invierno.

O frecuentar mas bares donde los asesinos acortan el camino.

La retórica que nadie nos enseña por vergüenza,

y no sabemos evitar sus laceradas consecuencias.

Debí hacer caso de mi sed y menos de mi conciencia.

Desobedecer al anillo de la felicidad y moldear arcilla.







La exacitud razonable

miércoles, junio 19, 2013 Permalink 0



Mi patria es tu voz.

Tus promesas.

La escuela de los sentidos.

El huésped del diluvio

La comicidad de la tierra libre.

Los colores juramentados.

La gloria insomne.

La conciencia de universalidad.

La rendición a tus pecados.

La geometría de tus ángulos.

La calidez de tu piel dormida.

Los cuerpos celestes

que centellean a tu paso.

La exactitud razonable.

El defecto adorable.

Escucho tu voz.

Me mima.

Me hipnotiza.

Me vence.



Sin puertas ni ventanas

domingo, junio 16, 2013 Permalink 0

Hablemos de hermosura.

De amor sin puertas ni ventanas.

De cuerpos apreciados.

De resurrección y sonrisas.

De tul, bailes y acertijos.

De gemidos y rugidos.

De lo transitorio.

De lo eterno.

De esculpir alcobas.

De secretos censurados.

De besos infalibles.

De fervor y languidez.

De mística y chimeneas.

De errores y utopía.

De águilas y viento.

Del derecho y del revés.

De éxtasis y abstracción.

Y si aun sientes vértigo,

silencios a mi lado.




Poder elegir

domingo, junio 9, 2013 Permalink 0

Sin quererlo llevamos una máscara de pavor a modo de defensa.

Impera el lema: Prohibido ser feliz. Es más. Nos da vergüenza serlo.

No está bien visto que podamos vivir con placidez en un entorno gris.

Sin embargo nos olvidamos que la tristeza se contagia por el aire.

Bailamos danzas de guerra sobre el papel como dardos hirientes.

La presencia sofoca. Las risas crujen y los abrazos se encaraman al techo.

La rutina y el miedo nos han llevado a la uniformidad extrema.

La piedad es una amable sonrisa que se ejecuta con virtuosismo.

Las togas se vuelven rojas expiando una justicia que ha dejado de ser ciega.

El verdadero proceso de la felicidad no consiste en tenerlo todo. Sino en elegir.

En poder elegir.

No pronunciaré mis últimas palabras si no es frente a un ser amado.

Ni dejare de amar a quien me devuelva una mirada dulce.

Me sublevo ante la idea de comenzar a morir en el inicio de las cosas.

Soy. Quiero. Deseo. Anhelo y grito que quiero ser feliz.

Parpadeo y el mundo cambia. Y yo con él.

Una posibilidad de vivir diferente.

De amar permutando gracia y deseo.

Cuando despierto abro los ojos.

Y no los cierro si no es para soñar contigo.



Menos espacio

miércoles, junio 5, 2013 Permalink 0

Te pedí palabras y me condujiste a una habitación

De no menos de treinta metros cuadrados, una mesa y dos sillas.

Indicaste mi sitio y encantadoramente ocupaste el tuyo.

Un metro de distancia y una mesa interpuesta.

Justo donde pensabas ganar, perdiste la batalla.

El parapeto no era otra cosa que distancia pudorosa.

Lo noté. Lo sentí. Y casi pude sentir tu aroma.

El pelo negro. Como siempre, perfectamente ondulado.

Tus uñas esculpidas con la paciencia de quien controla el tiempo.

Tu traje, como no podía ser de otra manera, rojo.

Perdí la noción del tiempo en el primer minuto.

Tu cabeza hervía y, tal vez, el corazón también sangraba.

Fuiste desgranando tus angustias y tu piel resplandecía serenidad.

Querías estar allí. Queríamos estarlo.

Te pedí la mano y dudaste. Y complaciste.

Dos. Tres segundos tal vez. Suficiente. Eras real. Estabas allí.

No había sueños con solitario despertar.

Miré tu cuerpo esculpido por el baile de salón.

el corazón se desbocaba. quería devorar tu alma.

y también tu cuerpo.

Apacigüé tus miedos y sosegué tus angustias.

Lo justo para besarte en la despedida.

No como me hubiese gustado.

Ni como tú temías.

Pero hay más días.

Menos espacio.

Y menos distancia.

Mientras bajaba en el ascensor. Solo.

Me vino a la cabeza, de manera recurrente.

La frase que el general Custer dijo a su esposa,

Antes de irse a la muerte cierta en Little Big Horn:

“Pasear a su lado por la vida fue muy agradable señora”.

Fragmentos de eternidad

viernes, mayo 31, 2013 Permalink 0

Una regia sonata fenece en el acontecer del cuarto movimiento.

A las puertas del horizonte la sabiduría entorpece la creación.

La crasa convicción de la sangre desbordante de la entrega.

El valioso fluido del que emana la vida y la propia muerte.

Soy un ingenuo perseverante. El sereno de la oscuridad plañidera.

La costumbre que, a fuerza de repetición se convierte en habilidad.

La contemplación juiciosa que no se imbuye sino que observa.

El yermo campo de batalla donde las energías reposan.

Necesito nutrir levemente mi espíritu para poder remontar.

Acontecer más allá del leve suspiro, cercano a la fantasía.

Una conmoción profunda que tapice cicatrices a plomo.

Un príncipe de variedades apasionadamente díscolo.

Un pedazo de ti, a modo de fetiche. Fragmentos de eternidad.